Sony Interactive Entertainment no ha anunciado una nueva consola ni un sustituto del DualSense, pero sí ha dejado una pista llamativa en forma de patente. La solicitud internacional WO2026110304 describe un dispositivo de control con una zona de contacto capaz de cambiar de dureza mediante una unidad específica, según PATENTSCOPE, la base de datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
La idea va más allá de los gatillos adaptativos del mando de PS5. En lugar de limitar esa resistencia a L2 y R2, Sony plantea superficies que podrían endurecerse o ablandarse en tiempo real mientras el jugador pulsa, toca o mueve una parte del mando. No es un anuncio comercial. Pero sí marca por dónde mira la compañía para el futuro del tacto en PlayStation.
Un botón que cambia de tacto
Para entenderlo sin jerga, imagina un botón que no siempre responde igual. En una escena de barro podría sentirse más blando, mientras que una superficie dura del juego podría traducirse en una pulsación más firme. Como cuando notas si una puerta está atascada antes de abrirla. Solo que aquí pasaría bajo el pulgar.
La clave está en la llamada zona de contacto, la parte del mando que recibe la fuerza del dedo. La patente explica que el dispositivo «puede modificar dinámicamente la dureza» de esa superficie al recibir órdenes externas, lo que permitiría ajustar la sensación según lo que ocurra en pantalla.
Quién está detrás
La solicitud aparece vinculada a Sony Interactive Entertainment Inc., la división responsable del ecosistema PlayStation. La base de datos IPQwery recoge que fue presentada el 21 de noviembre de 2024 y publicada el 28 de mayo de 2026, con Toshiyuki Ando, Chenghui Liu y Shinichi Hirata como inventores.
Esto no significa que el mando vaya a llegar mañana a las tiendas. Las grandes tecnológicas registran muchas patentes que nunca acaban en un producto final. Aun así, el documento es relevante porque enseña una línea de trabajo muy concreta. Sony busca que el mando no solo vibre, sino que cambie físicamente lo que siente la mano.
Materiales magnéticos y líquido
Uno de los caminos descritos usa un elastómero magnetoviscoelástico. Dicho en corto, es un material flexible con partículas que reaccionan a un campo magnético. Si el campo cambia, el material puede volverse más rígido o más blando, algo parecido a regular la firmeza de una almohadilla desde dentro.
La patente también contempla membranas rellenas de líquido para alterar la sensación bajo el dedo. En la práctica, sería como tener una pequeña cámara flexible que cambia su presión o su forma para ofrecer más o menos resistencia. Suena futurista, sí, pero la lógica es bastante sencilla. El mando recibiría una orden y la superficie respondería.
Más allá del DualSense
El DualSense ya nació con dos grandes promesas de inmersión. Sony presentó el mando de PS5 con retroalimentación háptica y gatillos adaptativos, pensados para simular sensaciones como conducir sobre barro o tensar la cuerda de un arco.
La propia PlayStation recuerda, además, que estas funciones dependen del juego y de si los desarrolladores deciden usarlas. Eso explica por qué algunos títulos las aprovechan mucho y otros apenas las rozan. La nueva patente repetiría ese mismo dilema, pero con una herramienta más ambiciosa. Si nadie la programa bien, se quedaría en una curiosidad cara.
Qué sentiría el jugador
El uso más evidente estaría en los botones principales, los sticks o zonas donde se apoya el dedo. Un juego de aventura podría endurecer una pulsación al escalar una roca, mientras que uno de terror podría hacer que una superficie se vuelva más blanda antes de bloquearse. La gracia estaría en que el jugador no solo vea la acción. También la note.
Pero aquí conviene bajar un poco el entusiasmo. La patente habla de cambiar la dureza en respuesta a comandos de control, no de una lista cerrada de juegos ni de funciones ya confirmadas. En otras palabras, el sistema necesitaría nuevo hardware, buen diseño y apoyo real de los estudios. No bastaría con una actualización del DualSense actual.
Por qué importa
La PS5 empezó su despliegue global en noviembre de 2020, así que PlayStation ya se mueve en una etapa madura de la generación. En ese contexto, una patente de este tipo encaja con el trabajo silencioso que suele preceder a nuevos mandos, revisiones de hardware o ideas para una futura consola.
También podría tener un lado práctico si Sony permite ajustar la dureza a las preferencias de cada persona. Para algunos jugadores, un botón más blando puede reducir fatiga. Para otros, una resistencia más fuerte puede mejorar la precisión. Al final del día, el reto no es solo que el mando sorprenda, sino que resulte cómodo durante horas.
Sony no ha confirmado si esta tecnología llegará a una PS6, a una revisión del DualSense o a un mando profesional. Tampoco hay precio, fecha ni diseño final. Lo único seguro es que la compañía ha registrado una idea para que el tacto del mando deje de ser fijo. Y eso, bien usado, podría cambiar bastante la forma de jugar.
La patente oficial se ha publicado en PATENTSCOPE, la base de datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.














