El desierto de Atacama está dejando de ser solo una gran fábrica solar. La nueva planta híbrida Víctor Jara, levantada en Tarapacá por ContourGlobal, llega con una inversión cercana a 500 millones de dólares y una misión muy concreta, guardar energía del día para usarla cuando el sol desaparece.
Para un país con minería, industria y ciudades que necesitan electricidad a cualquier hora, ese cambio pesa. La clave ya no está solo en generar más energía limpia, sino en hacerla útil cuando la red la necesita de verdad.
Una planta para encender la noche
ContourGlobal ha puesto en marcha una instalación que combina una planta solar de 231 megavatios pico con un sistema de baterías de 1,3 gigavatios hora. Según la compañía, puede entregar hasta 200 megavatios durante 6,5 horas después de la puesta de sol, lo suficiente para convertir el sol del mediodía en electricidad nocturna.
Un sistema BESS es, dicho fácil, una batería gigante conectada a la red. Funciona como esa batería externa que llevas para cargar el móvil, pero a escala industrial y con la capacidad de ayudar a ciudades, minas o fábricas cuando la generación solar baja.
La empresa presenta Víctor Jara como el sistema de baterías a gran escala de mayor duración en operación en América Latina. No es poca cosa. En una red con mucha energía solar, unas horas extra por la noche pueden cambiar el valor de toda la planta.
El problema del sol sobrante
El norte de Chile tiene uno de los mejores recursos solares del mundo, pero eso también crea un problema curioso. Hay momentos del día en los que se produce más electricidad renovable de la que se puede consumir o transportar.
Cuando eso ocurre, parte de la energía se pierde o se limita por congestiones en la red. En la práctica, es como tener agua en una tubería demasiado estrecha. La solución no siempre es producir más, sino guardar mejor.
Ahí entran las baterías. Captan la electricidad sobrante cuando el sol aprieta y la devuelven por la tarde o por la noche, cuando hogares, industrias y operaciones mineras siguen funcionando aunque los paneles ya no produzcan.
Chile acelera las baterías
El Coordinador Eléctrico Nacional señala que Chile ya cuenta con 3.072 megavatios de capacidad BESS en operación o en pruebas. También indica que la mayor parte de estos sistemas está en el norte del país y ayuda a aprovechar energía solar que, de otro modo, no se consumiría.
La misma entidad prevé 5.400 megavatios adicionales de sistemas de baterías hacia diciembre de 2026. Es un salto rápido. Y muestra que el almacenamiento ya no es un complemento bonito para las renovables, sino una pieza central del sistema eléctrico.
El contrato también importa. Víctor Jara cuenta con un acuerdo de compra de energía nocturna a 15 años con Copec EMOAC, lo que da una señal clara al mercado. No se trata solo de instalar baterías, sino de vender energía solar cuando antes no se podía vender.
De intermitente a programable
La energía solar y la eólica son intermitentes porque dependen del sol y del viento. Eso no significa que sean débiles, sino que necesitan apoyo para ofrecer electricidad justo cuando se pide. Las baterías hacen de puente.
Antonio Cammisecra, consejero delegado de ContourGlobal, lo resumió al afirmar que el almacenamiento transforma las renovables en soluciones energéticas «programables». En otras palabras, permite decidir mejor cuándo usar la energía limpia y no depender tanto del reloj solar.
La Agencia Internacional de Energías Renovables también apunta en esa dirección. En su informe sobre renovables 24 horas, sostiene que la solar y la eólica combinadas con baterías pueden ofrecer electricidad continua y competitiva en zonas con buenos recursos, especialmente donde hay mucho sol o viento.
Lo que viene para Atacama
ContourGlobal no empieza de cero en Chile. Su cartera solar con almacenamiento ya incluye Víctor Jara, en Tarapacá, y Quillagua, en Antofagasta, dos proyectos que juntos suman 452 megavatios pico solares y 2,5 gigavatios hora de almacenamiento.
La compañía también mira nuevos desarrollos en el país, incluidos proyectos más cerca de Santiago y posibles parques eólicos en el centro y el sur. Tiene sentido. Los centros de datos, la minería y la electrificación pedirán cada vez más energía limpia durante todo el día, no solo cuando el sol esté alto.
Aun así, las baterías no arreglan todo por sí solas. Harán falta mejores redes, reglas claras, permisos ágiles y controles de seguridad. Pero el mensaje de fondo ya está sobre la mesa, el desierto de Atacama no solo produce electricidad solar, también empieza a guardarla como un activo estratégico.
La nota de prensa oficial se ha publicado en ContourGlobal.











