Navantia ha dado un paso importante en la construcción del BAM-IS Poseidón, el futuro buque de intervención subacuática de la Armada. El astillero de Puerto Real, en Cádiz, ha bajado al dique la macroestructura 300, una pieza de 597 toneladas formada por tres bloques que concentra algunos sistemas esenciales del barco.
No es una pieza cualquiera. Con esta maniobra, quedan solo tres bloques más para completar el buque antes de su flotadura, el momento en el que el barco toca el agua por primera vez. Para entenderlo fácil, el Poseidón está entrando en una fase en la que deja de parecer un gran puzle de acero y empieza a verse como una unidad naval casi completa.
Un bloque decisivo
La macroestructura 300 alberga los propulsores cicloidales Voith, que son sistemas pensados para mover el barco con mucha precisión. En un buque de rescate submarino, esa precisión importa mucho, porque a veces tendrá que mantenerse casi quieto sobre un punto concreto del mar mientras trabaja bajo el agua.
También incluye el pedestal de la grúa de gran capacidad, la cámara hiperbárica y la cubierta de trabajo. La cámara hiperbárica sirve para tratar a buzos o tripulantes sometidos a cambios fuertes de presión, algo parecido a lo que ocurre cuando una persona sube demasiado rápido desde mucha profundidad.
La cubierta de trabajo será una especie de taller abierto sobre el mar. Allí se instalarán equipos de intervención subacuática, incluidos sistemas para operar robots o vehículos bajo el agua. No es una cubierta para pasear. Es el corazón operativo del barco.
Para qué servirá
El BAM-IS, siglas de Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática, será el relevo del buque de salvamento y rescate «Neptuno». La Armada lo presenta como una plataforma especializada para apoyar el rescate de submarinos y las operaciones de buceo, una función muy concreta pero crítica cuando las cosas salen mal bajo el mar.
La idea principal es sencilla. Si un submarino tiene un accidente y no puede subir a la superficie, hace falta un barco capaz de llegar, localizarlo, desplegar medios de rescate y mantener la operación durante horas o días. El Poseidón está pensado para eso.
El nuevo buque podrá transportar un mini-submarino de rescate y usar vehículos manejados a distancia hasta 3.000 metros de profundidad. Para hacerse una idea, hablamos de tres kilómetros bajo el mar, una zona donde la oscuridad, la presión y la distancia hacen imposible trabajar como en una reparación normal.
La conexión S-80
La compra del BAM-IS está ligada a los submarinos S-80, la nueva serie de submarinos de la Armada española. El primero, el S-81 «Isaac Peral», fue entregado oficialmente a la Armada el 30 de noviembre de 2023 en Cartagena, según la propia institución.
¿Por qué un nuevo submarino necesita también un nuevo buque de rescate? Porque operar bajo el agua exige una red de seguridad. No basta con construir submarinos modernos. También hay que tener medios para asistir a sus dotaciones desde el primer día de vida operativa.
En la práctica, el Poseidón será una pieza de apoyo para los S-80, pero no solo para ellos. También podrá intervenir en reparaciones submarinas, búsqueda de objetos sumergidos, protección del patrimonio arqueológico bajo el agua y entrenamiento de unidades de buceo.
Un buque nodriza
Uno de los puntos más relevantes es la certificación «MOSHIP». Ese término se usa para un buque que actúa como nodriza de sistemas de rescate submarino, es decir, como la plataforma desde la que se despliegan los equipos de salvamento.
Navantia señala que será el primer buque de la Armada preparado para actuar como nodriza de los sistemas de rescate de submarinos de la OTAN y de Estados Unidos. El sistema NSRS está vinculado a Noruega, Francia y Reino Unido, y se basa en Faslane, en Escocia, según ISMERLO, la oficina internacional de coordinación de rescate submarino.
Estados Unidos, por su parte, cuenta con el sistema SRDRS, diseñado para operaciones de rescate en submarinos accidentados de la Marina estadounidense o de marinas extranjeras. La Marina de Estados Unidos lo describe como un sistema transportable por camión, avión o barco, capaz de trabajar desde un «buque madre».
Lo que falta
El director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima de Navantia, Alberto Cervantes, ha destacado la buena marcha del programa y el papel de la plantilla propia y de la industria colaboradora. La frase tiene lectura industrial. En Puerto Real no solo se está montando un buque, también se está sosteniendo una cadena de trabajo especializada.
Ahora quedan tres bloques para terminar el barco y preparar la flotadura. Después vendrán más pruebas, ajustes y comprobaciones, porque un buque de este tipo no se entrega solo por estar construido. Tiene que demostrar que sus sistemas funcionan juntos cuando el margen de error es pequeño.
En el fondo, el Poseidón llega en un momento en el que la vigilancia bajo el mar pesa cada vez más en la defensa naval, como muestran nuevos sistemas de patrulla sin tripulación y programas de modernización de la US Navy.
La nota de prensa oficial se ha publicado en Navantia.









