Indra quiere que 2026 sea el año en que el programa del blindado 8×8 Dragón cambie de ritmo. El consejero delegado de la compañía, José Vicente de los Mozos, ha dicho que Tess Defence, el consorcio que fabrica estos vehículos, prevé entregar más de 100 unidades al Ministerio de Defensa antes de que acabe el año.
No es una cifra cualquiera. El programa acumula presión por sus plazos y por su importancia para el Ejército de Tierra, que espera renovar vehículos antiguos con una plataforma más moderna, más conectada y pensada para moverse en escenarios complicados. La compañía, además, llega a este anuncio con un primer trimestre fuerte, con ingresos de 1.334 millones de euros y una cartera de pedidos de 20.334 millones, según Indra Group.
Más de 100 Dragón
La previsión inicial para 2026 hablaba de entregar entre 80 y 90 blindados 8×8 Dragón. Ahora, Indra eleva la aspiración por encima de las 100 unidades, un salto que busca mostrar que Tess Defence está ganando tracción industrial. «Esta es nuestra aspiración y trabajamos en ello», afirmó José Vicente de los Mozos.
De momento, según los datos comunicados por la empresa en la conferencia con analistas, se han entregado 15 unidades en 2026 y 41 vehículos en 2025. La clave estará en sostener ese ritmo durante los próximos meses, algo que en una fábrica cuenta casi como una prueba de estrés diaria.
Qué es el 8×8 Dragón
El Dragón es un vehículo de combate sobre ruedas. Dicho fácil, es un blindado con ocho ruedas pensado para llevar soldados, protegerlos y permitirles moverse por terrenos donde un vehículo normal se quedaría vendido. Tess Defence lo presenta como una familia de vehículos con movilidad, protección, fiabilidad y potencia de combate para distintos escenarios.
El Ministerio de Defensa firmó en 2020 el contrato para fabricar 348 vehículos de combate sobre ruedas 8×8 Dragón. Su función es renovar la flota de BMR y VEC del Ejército de Tierra, dos tipos de blindados veteranos que llevan décadas en servicio.
El papel de Indra
Indra no es solo un socio más dentro de Tess Defence. En junio de 2025 cerró la compra de una participación adicional y pasó a controlar el 51,01 por ciento del capital de la compañía. El resto queda repartido entre Santa Bárbara Sistemas, Escribano Mechanical & Engineering y SAPA Operaciones.
Ese control tiene una consecuencia práctica. Indra ha asumido más peso en la organización del proceso de producción, que es justo donde se mide si el calendario aguanta o se atasca. En la práctica, eso significa ordenar mejor piezas, pruebas, certificaciones y entregas. Poca épica, mucha logística.
La empresa también aporta el sistema de misión y la arquitectura electrónica del vehículo. Es, en cierto modo, el cerebro digital del Dragón, porque ayuda a integrar información de sensores, comunicaciones y equipos de a bordo para que la tripulación tenga una imagen más clara de lo que ocurre alrededor.
Por qué importa el calendario
El contrato del 8×8 Dragón asciende a unos 2.100 millones de euros y contempla la fabricación de 348 vehículos. Para Defensa, el calendario importa porque cada retraso deja durante más tiempo al Ejército de Tierra dependiendo de plataformas antiguas. Para Indra, el programa es una prueba de credibilidad industrial.
El propio informe de resultados de Indra señala que Defensa creció con fuerza en el primer trimestre, apoyada en Programas Especiales de Modernización, sistemas terrestres y vehículos terrestres vinculados a Tess Defence. Es decir, el Dragón no es una pieza aislada dentro de la compañía, sino parte de una apuesta más amplia por defensa.
También hay un efecto de industria nacional. Cuando un proyecto así avanza, no solo cuenta la empresa principal, sino la red de proveedores, fábricas y equipos técnicos que están detrás. Como en una cadena de montaje de coches, una pieza que llega tarde puede frenar muchas más.
El frente del FCAS
Indra también puso sobre la mesa sus previsiones para el Futuro Sistema Aéreo de Combate, conocido como FCAS. La empresa confía en ingresar 206 millones de euros por este programa en 2026, mientras espera la decisión que se adopte sobre el diseño industrial del futuro avión.
El FCAS no es solo un caza. El Ministerio de Defensa lo describe como un sistema que incluye un avión de nueva generación, drones que operan junto a él, una nube de combate, simulación y tecnologías de baja observabilidad. España participa junto a Francia y Alemania, y las empresas españolas trabajan bajo la coordinación de Indra.
De los Mozos recordó que existe una discusión entre Dassault y Airbus sobre si debe construirse un avión o dos. Para Indra, esa decisión marcará el camino de un programa que va mucho más allá de la aviación. Al final del día, hablamos de tecnología, industria y soberanía europea.
Próximos pasos
Indra asegura que no tiene aún información concreta sobre los Programas Especiales de Modernización previstos para 2026, pero confía en mantener la confianza del Ministerio de Defensa. Ese punto es importante, porque estos programas suelen mover contratos grandes y de largo recorrido.
El reto inmediato es más tangible. Pasar de las 15 unidades entregadas este año a más de 100 antes de cerrar 2026 exige estabilidad en la producción y en las pruebas de aceptación. Si se cumple, el Dragón dejará de ser sobre todo una promesa pendiente y empezará a verse como una entrega en serie.
El comunicado oficial de resultados se ha publicado en Indra Group.











