En Euskadi, la robótica industrial no nace de la nada: con el 23,7% del valor añadido en 2023, el País Vasco empieza a empujar fuerte con humanoides, software industrial e IA para fábricas reales

Publicado el: 20 de mayo de 2026 a las 08:03
Síguenos
Robot humanoide industrial trabajando en una fábrica automatizada del País Vasco

En Euskadi, la robótica industrial no sale de la nada. La industria vasca alcanzó el 23,7 por ciento del valor añadido total en 2023, por encima de España y de la media de la Unión Europea, según Eustat. Esa base ayuda a entender por qué el País Vasco empieza a moverse con fuerza en robots humanoides, software industrial e inteligencia artificial para fábricas reales.

La novedad tiene dos caras. Primus Robotics quiere fabricar humanoides industriales en Arrasate Mondragón, mientras Sisteplant propone desde Bilbao R-Bot, una plataforma para coordinar robots distintos dentro de una misma planta. No es una promesa de ciencia ficción, sino una forma de sacar a las personas de tareas repetitivas, pesadas o peligrosas.

Dos caminos vascos

Primus Robotics nace como una empresa conjunta de Fagor Arrasate y Funditec Intelligence, participada al 50 por ciento por ambas compañías. Su objetivo es diseñar, desarrollar y fabricar robots humanoides industriales capaces de trabajar en entornos exigentes, con mucha precisión y altos requisitos de seguridad.

Un robot humanoide industrial no es solo una máquina con forma humana. Es un sistema pensado para moverse por fábricas ya diseñadas para operarios, sin obligar a rediseñar toda la nave. R-Bot, en cambio, hace de coordinador de tráfico para cuadrúpedos, robots con ruedas, drones, cámaras y sensores de distintos fabricantes.

El contexto empuja. La Federación Internacional de Robótica contabilizó 542.000 robots industriales instalados en 2024 en todo el mundo, más del doble que diez años antes. En Europa se instalaron 85.000, y España aparece como tercer mercado europeo con 5.100 unidades nuevas.

Primus P1

El primer producto será Primus P1, un humanoide orientado a manipular piezas, apoyar operaciones, hacer mantenimiento y asistir procesos productivos. También incorporará Primus OS, un sistema basado en IA en el borde. En sencillo, parte de las decisiones se procesan cerca de la máquina y no siempre en un servidor lejano.

La producción inicial se instalará en un pabellón de 2.500 metros cuadrados en Arrasate. La fase de arranque prevé unas 200 unidades al año y un crecimiento progresivo hasta superar las 3.000 unidades anuales. El primer prototipo funcional de Primus P1 está previsto para finales de 2027.

Juan Etxebarria Gonzáles, director de desarrollo de negocio de Fagor Arrasate, dijo que el proyecto busca robots que trabajen «liberando a las personas de tareas pesadas, repetitivas y peligrosas». Funditec Intelligence aporta la parte de inteligencia artificial, que Alejandro Echeverría Rey describe como IA física, la IA que sale de la pantalla y controla máquinas en el mundo real.

R-Bot coordina flotas

Sisteplant ha lanzado R-Bot Reliability Bots como una plataforma agnóstica, una palabra técnica para decir que no obliga a usar robots de una sola marca. La herramienta conecta dispositivos autónomos con los sistemas de gestión de la planta para automatizar inspección, mantenimiento, operación, vigilancia y seguridad.

Su arquitectura se organiza en tres capas. Primero están los programas que gestionan mantenimiento y producción. Después aparece MI-Bot, que traduce órdenes de trabajo en tareas robóticas, y al final está AsimovIA, la capa que gestiona la flota y reparte misiones.

Alfonso Ganzabal, consejero delegado de Sisteplant, vincula este lanzamiento con Insights, una futura solución para ampliar el uso de IA y mejorar la capacidad predictiva del software. La compañía prevé que R-Bot represente entre el 10 y el 20 por ciento de su facturación en cinco años y aspira a generar 4 millones de euros en 2030.

Menos riesgo humano

La primera aplicación comercial se centrará en RITA, una solución para inspecciones en zonas de amenaza. Puede servir para revisar turbinas o cuadros eléctricos sin parar operaciones, supervisar atmósferas explosivas, controlar salas blancas farmacéuticas o entrar en túneles y espacios confinados. En algunos trabajos, que entre primero un robot no es comodidad, es seguridad.

Sisteplant estima que R-Bot puede reducir entre un 30 y un 50 por ciento los costes de inspección, disminuir entre un 10 y un 25 por ciento las paradas no planificadas y recortar entre un 60 y un 90 por ciento las intervenciones humanas en zonas peligrosas. Son cifras de la compañía, así que necesitarán validación caso por caso.

David López, vicepresidente de Innovación y Operaciones de Sisteplant, lo resumió con una imagen fácil de entender. «Es un salto decisivo hacia la fábrica que se auto inspecciona». Dicho de otra forma, una planta que no espera a que alguien vea el problema, sino que manda un robot a buscarlo.

Lo que falta

Primus Robotics y R-Bot apuntan al mismo fondo, pero por caminos distintos. Uno quiere poner cuerpo humanoide a la automatización industrial. El otro intenta que robots muy diferentes hablen el mismo idioma dentro de la planta.

La robótica avanzada ya no consiste solo en colocar un brazo fijo detrás de una valla. Cada vez más, la cuestión es integrar máquinas móviles, software, sensores y trabajadores sin convertir la fábrica en un caos caro.

El siguiente paso será menos espectacular que un vídeo viral, pero más decisivo. Habrá que probar prototipos, cerrar implantaciones reales y medir si estas soluciones reducen riesgos sin crear otros nuevos.

La información principal se ha publicado en los comunicados oficiales de Fagor Arrasate y Sisteplant.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

Deja un comentario