ASESINATOS

El narco asesinado por un sicario en el hospital de Tarragona era el líder de la mafia turca en Cataluña

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Ángel Moya
  • Ángel Moya
  • Periodista en activo desde 1994, especializado en información de sucesos y actualidad. En OKDIARIO desde el año 2018. Fui redactor del Diario de Las Palmas, pasé por los Informativos de Telecinco, me ocupé de sucesos en Telemadrid hasta el 2006, fui prescriptor en plató de sucesos y actualidad para Las Mañanas de Cuatro y el Programa de Ana Rosa hasta el año 2019 y desde entonces colaboro con TVE. Desde hace dos años, también me puedes escuchar en el programa Por Fin de Onda Cero en la sección "De buenos y malos". Coautor de los libros "Los reyes latinos", "Red de mentiras" y "Tras el muro".

Mekin Büyükdeniz murió sabiendo que el destino le tenía reservado el mismo final que él planificó para muchos de sus enemigos. El capo turco de la droga había sobrevivido a un primer intento de asesinato el pasado 16 de octubre en Salou pero este jueves sus enemigos lo remataron en su habitación del hospital de Tarragona, donde estaba ingresado recuperándose de sus heridas.

La víctima era el líder del brazo militar de la organización criminal turca «Los 10 hermanos», el que se ocupaba de las venganzas contra las organizaciones rivales y el responsable, según fuentes policiales, del tiroteo contra el líder de otra banda que desencadenó la guerra entre narcos turcos en Barcelona.

El asesinado se ocultaba en Cataluña de las autoridades turcas que habían decretado una orden de búsqueda y captura para él tras una macrooperación policial en la que se detuvo a 42 mafiosos de su organización, a la que se atribuyen delitos de tráfico de armas y drogas, ataques con armas de fuego, lesiones, robos violentos, extorsiones y asesinatos.

Primera tentativa de asesinato

Los enemigos de Mekin Büyükdeniz consiguieron localizarle antes que nadie en Salou, en Tarragona, y lo intentaron ejecutar a tiros el pasado viernes 16 de octubre.

Esa noche, sus rivales le siguieron y le dispararon desde un coche mientras caminaba por la calle. El mafioso sufrió tres heridas de bala en las piernas y terminó ingresado en la UCI del hospital Joan XIII de Tarragona. No quiso poner denuncia, ni colaborar con los investigadores.

Aún así, los Mossos d’Esquadra le dieron protección dentro del hospital, un operativo que se retiró tras la llegada de sus familiares desde Turquía para acompañarlo en su recuperación o, más bien, escoltarlo para vigilar que no le mataran.

No quería que le bajaran a planta

Mekin sabía que sus rivales iban a volver a intentarlo y se negaba a que le sacaran de la UCI, donde se sentía más protegido, para bajarle a una habitación de traumatología de la planta 5 del hospital.

No se equivocaba, tenía las horas contadas. La madrugada de este jueves, un sicario se coló en el hospital por la puerta de Urgencias. Las cámaras de seguridad del centro sanitario grabaron al asesino, de complexión delgada; que tapaba su rostro con una capucha y un casco de bicicleta.

En las imágenes a las que ha tenido acceso OKDIARIO se puede observar con nitidez al sicario avanzando por los pasillos de la quinta planta directo hacia la habitación de traumatología donde estaba ingresada la víctima.

Tres disparos delante de su mujer

El sicario entró en la habitación y ejecutó al capo turco de tres tiros delante de su mujer. Asustados por el tiroteo, el personal del hospital se refugió en una sala cercana y avisó a Emergencias de inmediato, en cuanto el sicario salió de la habitación intentaron salvarle la vida sin éxito.

Las imágenes de las cámaras de seguridad muestran al sicario saliendo del hospital por la puerta que se usa para sacar la basura, caminando despacio, y marchándose tranquilamente en un patinete con el que llegó a la parte trasera del hospital.

Un señuelo para despistar a los vigilantes

La consejera de Salud, Olga Pané, ha asegurado que revisarán los protocolos de seguridad del Hospital Joan XXIII de Tarragona tras el asesinato por encargo cometido en sus instalaciones.

Ha explicado que había dos vigilantes de seguridad en el centro en el momento de los hechos, pero estaban atendiendo otro incidente crítico que, por ahora, no saben si está relacionado con el asesinato.

En realidad, se trataba de un señuelo. Alguien dejó un bulto que simulaba un cadáver en las puertas del hospital para distraer a los vigilantes mientras el sicario cumplía su trabajo a la perfección.

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