Opinión

Si Trump se construye un salón de baile, ¿por qué no el lehendakari?

Mucho se ha criticado la construcción del nuevo salón de baile de la Casa Blanca impulsado por Donald Trump, un nuevo espacio para albergar eventos formales y cenas de Estado que ha desatado las críticas de la izquierda mundial, pero el Gobierno vasco, a diferente escala, por supuesto, no se ha quedado atrás: el Ejecutivo del PNV ha destinado 5,4 millones de euros a ampliar la residencia oficial del lehendakari, el Palacio de Ajuria Enea en Vitoria, con un nuevo edificio para eventos y banquetes levantado en sus jardines.

El inmueble, bautizado como Elkargunea, tiene cocina completa, comedor privado, espacios de catering y salas de recepción de invitados. El proyecto arrancó en 2019 bajo el mandato de Iñigo Urkullu y en la memoria justificativa se admite «la necesidad de una construcción estable que sustituya la actual solución» que se daba a los eventos de Ajuria Enea, que se resolvían con una carpa desmontable considerada «respuesta insuficiente». Y no repararon en gastos, porque al final «el edificio resultante es sensiblemente mayor que la propuesta de concurso».

El Elkargunea suma 1.248,20 metros cuadrados construidos cerrados y una superficie computable total de 1.332,05 metros cuadrados, con una planta a cota de jardín y otra inferior. De modo que mucho criticar los delirios de rico de Donald Trump y resulta que en el País Vasco —faltaría más— no se andan con chiquitas: la planta baja alberga un hall de recepción, el espacio para eventos, guardarropía, enfermería, una sala de recepción de invitados, una sala de control y traducción, un almacén de material audiovisual y espacios de catering en los flancos opuestos de la sala.

En la planta inferior se ubican un comedor privado, cocina completa, sala de prensa, almacén de mobiliario, aseos de invitados y vestuarios de personal con camerino para artistas. Y en cuanto a materiales, lo mejor de lo mejor: el edificio se materializa en «una piel de vidrio» sobre una estructura de doce parejas de pilares, precedido por una «ligerísima marquesina de acero pulido de diseño orgánico». No será el salón de baile de la Casa Blanca, pero compite en derroche.