Opinión

Los de la Puerta del Sol son la terminal ladrillera del sanchismo

Además del marquesito del Sindicato de Inquilinas, Fernando de los Santos, nieto de un ministro de Adolfo Suárez y fundador del prestigioso bufete Uría y Menéndez, otra de las voces más cualificadas de quienes han tomado al asalto la Puerta del Sol es la de Carmen Arcarazo, licenciada en Economía y Ciencias Políticas por la Universidad de Ámsterdam y que estudió becada en un colegio de la United World College. Arcarazo ha alzado su voz para criticar las políticas en materia de vivienda, pero con sumo cuidado de señalar al Gobierno. No en vano, Arcarazo forma parte del «consejo asesor» del Ministerio de Vivienda encargado de «analizar las políticas públicas y alcanzar acuerdos en las soluciones». Lo hace en su condición de «portavoz del Sindicat de Llogateres», la rama catalana del Sindicato de Inquilinas.

En definitiva, que una asesora del Gobierno de Pedro Sánchez no iba a plantarse en la Puerta del Sol para criticar a Pedro Sánchez, porque eso sería -hablando de vivienda- tirar piedras contra su propio tejado. Y es que el consejo asesor del Ministerio de Vivienda está «integrado por personas expertas en el ámbito científico, técnico y académico» y «se configura como un órgano consultivo para las políticas estatales de vivienda cuya finalidad será la de asegurar la participación de los distintos agentes sociales en la elaboración y en el desarrollo de la política de vivienda».

No hace falta ser muy sagaz para concluir que los okupas de la Puerta del Sol están ahí para servir a la estrategia política del Gobierno y derivar las culpas de la falta de inversión en materia de vivienda pública sobre el Gobierno madrileño de Isabel Díaz Ayuso. En suma, que es la terminal ladrillera del sanchismo. Han llegado para quedarse, montar la parda, excitar los ánimos de la izquierda y darle a Pedro Sánchez la baza que andaba buscando para desviar la atención de la crisis de Ceuta y la corrupción del PSOE y de su familia.