Más de 1.300 crías de vencejo rescatadas por la Comunidad de Madrid encuentran nido gracias al fostering
El CRAS Félix Rodríguez de la Fuente atendió 1.547 vencejos caídos de sus nidos en 2025
El fostering logra que las aves adultas críen a los pollos ajenos como si fueran suyo

Miles de ejemplares de vencejo llevan semanas sobrevolando los tejados de Madrid con sus frenéticos e inconfundibles zigzagueos en el cielo, lanzando sus chillidos agudos mientras trazan curvas imposibles entre los edificios. Pero lo que muy pocos saben es que, detrás de ese espectáculo aéreo, se esconde una historia de rescate, ciencia y supervivencia que merece ser contada.
La Comunidad de Madrid reintrodujo en 2025 un total de 1.332 crías de vencejo en el entorno urbano de la capital, concretamente en la zona de Cuzco, donde habita una de las colonias mixtas más importantes de estas aves. Un resultado extraordinario que culmina meses de trabajo especializado en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) Félix Rodríguez de la Fuente.
Un ave de película
El vencejo es un ave de anatomía casi extrema. Sus alas largas y curvadas, su cuerpo aerodinámico y su cola en horquilla lo convierten en una máquina de volar sin parangón en la naturaleza. Pesa apenas entre 30 y 50 gramos, pero es capaz de recorrer miles de kilómetros en su migración anual desde el África subsahariana hasta Europa.
De hecho, los vencejos duermen, se alimentan e incluso se aparean en pleno vuelo, sin necesidad de posarse en ningún lugar. Tocan tierra únicamente para anidar. Son, en cierto modo, criaturas del aire puro: si caen al suelo siendo adultos, no pueden despegar por sí solos.

Vecinos de verano
En Madrid, el vencejo es un vecino de primavera y verano. Llegan en abril y se van en agosto, dejando las fachadas y los aleros de los edificios más antiguos del centro con ese silencio que anuncia el fin de la estación cálida. Las dos especies presentes en la capital, el vencejo común y el vencejo pálido, comparten colonias en algunos puntos de la ciudad, lo que convierte a zonas como Cuzco en enclaves de especial valor para la biodiversidad urbana madrileña.
El problema surge cada primavera y verano, cuando las altas temperaturas golpean con fuerza las cubiertas de los edificios donde anidan. Los pollos, aún sin plumas suficientes para regular su temperatura ni para volar, caen al suelo. En 2025, el CRAS registró 1.547 ingresos de vencejos, la inmensa mayoría en junio y julio, los meses más críticos.
Rescate especializado
Una vez en el centro, los profesionales del CRAS asumen una labor titánica: alimentación constante y especializada, hidratación, control veterinario y un seguimiento individualizado de cada ejemplar. No basta con mantenerlos con vida: hay que prepararlos para sobrevivir en libertad, y eso exige que desarrollen instintos y habilidades que sólo aprenden junto a otros de su especie.
Aquí es donde entra en juego el fostering, la técnica que ha revolucionado la reintroducción de vencejos en entornos urbanos. El método consiste en identificar, dentro de las colonias naturales de la ciudad, parejas reproductoras que estén criando pollos en un estado de desarrollo similar al de las crías rescatadas.

El secreto del fostering
Una vez localizadas esas parejas, los expertos depositan los ejemplares del CRAS junto a esos pollos, en el mismo nido. Lo que ocurre a continuación es fascinante: los padres adoptivos aceptan a las nuevas crías y las crían como si fueran suyas, aportándoles exactamente el alimento que necesitan: pequeños insectos capturados al vuelo, en la cantidad y el momento precisos.
Pero hay algo igual de importante: los pollos aprenden de sus hermanos adoptivos los comportamientos propios de su especie. La socialización con congéneres es imprescindible para que un vencejo desarrolle las habilidades que necesita para madurar y, finalmente, alzar el vuelo. Sin ese contacto, las probabilidades de supervivencia se desploman.
97,37% de éxito
Los resultados hablan por sí solos: el 97,37% de las 1.332 crías introducidas mediante fostering logró sobrevivir. Una cifra que habría sido impensable hace apenas unos años con métodos convencionales y que convierte este programa en un referente para la conservación de aves urbanas en España.

Los edificios elegidos para las reintroducciones no son cualesquiera. Las crías fueron depositadas en dependencias oficiales del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa; del de Industria y Turismo, y del de Ciencia, Innovación y Universidades, en una colaboración entre la Comunidad de Madrid y la Administración nacional que arrancó en 2020.
Cada vencejo que hoy surca el cielo de Madrid es el resultado de ese esfuerzo constante, el de los técnicos que los alimentaron noche tras noche, el de los expertos en fauna que localizaron los nidos idóneos y el de unas aves adultas que, sin saberlo, ejercieron de padres adoptivos con una entrega absoluta. La naturaleza, cuando se le da una segunda oportunidad, rara vez la desaprovecha.