El terreno condena a la presa de El Tejo: la Confederación del Duero la declara insegura tras vaciarla
El terreno sobre el que se asienta, un macizo muy fracturado y permeable, es su mayor factor de riesgo
Las obras de emergencia multiplican por ocho el desagüe: de 2,4 a casi 20 metros cúbicos por segundo
La presa de la discordia: se pelean por la titularidad y el mantenimiento mientras se teme su rotura

La presa de El Tejo, en el municipio segoviano de El Espinar, arrastra «importantes problemas técnicos que afectan a su funcionamiento y a su seguridad». Así lo concluye la revisión extraordinaria de seguridad de la infraestructura, según informó este jueves la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), María Jesús Lafuente.
El dictamen llega con el embalse vaciado desde hace año y medio y con el abastecimiento de la zona resuelto, de forma provisional, mediante el sistema alternativo que la propia Confederación habilitó desde el embalse de Puente Alta.
El terreno, el principal problema
El informe técnico sitúa en el propio terreno sobre el que se asienta la presa «uno de los principales factores de riesgo». La infraestructura se levantó sobre un macizo rocoso «altamente alterado, muy fracturado y con elevada permeabilidad».
Esas condiciones favorecen filtraciones persistentes, la circulación del agua por el subsuelo y procesos de erosión interna que van deteriorando poco a poco su comportamiento. El resultado es una degradación funcional lenta pero continua.
El órgano de cuenca describe una presa con «un margen de seguridad limitado y especialmente sensible a cambios en las condiciones hidráulicas internas». A ello suma una capacidad de evacuación de caudales «insuficiente» que obliga a un control permanente.

Obras de emergencia
Hasta que se decida una solución definitiva, la Confederación ejecuta obras de emergencia para impedir que el embalse vuelva a almacenar agua en condiciones incompatibles con su estado actual. La seguridad, insiste, será el criterio prioritario.
La intervención transforma la actual galería transversal, donde se ubican los desagües de fondo, en un gran conducto que funcionará como desagüe principal de la presa. Se acondiciona por completo, se refuerza su estructura y se retiran los elementos que frenan el paso del agua.
Los trabajos incluyen la mejora de accesos, la retirada de lodos, actuaciones de consolidación e impermeabilización y la adaptación de las estructuras de restitución al cauce del río Moros. Con ellos, la capacidad de desagüe pasará de unos 2,4 a cerca de 20 metros cúbicos por segundo.
Un problema estructural
La CHD subraya que estas actuaciones tienen «carácter preventivo» y son compatibles con cualquier decisión futura sobre la presa. Permitirán mantener el embalse en niveles seguros durante esta fase transitoria.
La revisión, sin embargo, no deja margen al optimismo: los problemas detectados en la cimentación y en el comportamiento hidráulico del terreno tienen un carácter estructural y no se resuelven con actuaciones puntuales. El organismo estudiará ahora todas las opciones sobre su futuro.
No es la primera vez que la infraestructura ocupa la actualidad. En enero de 2025, el Consejo de Ministros aprobó una declaración de emergencia de 4,8 millones de euros para vaciar los 1,2 hectómetros cúbicos del embalse, ante su deficiente estado de conservación.
Guerra de competencias
El diagnóstico técnico se cruza con un conflicto abierto entre administraciones por quién debe garantizar y pagar el agua de El Espinar. La CHD respondió esta misma semana a la Junta de Castilla y León, a la que reprocha «años de silencio e inacción».
El organismo recuerda que, a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha invertido más de cuatro millones de euros para asegurar el abastecimiento desde Puente Alta, y exige que Ayuntamiento, Diputación y Junta asuman sus competencias.
La Confederación reclama, en concreto, que el Ayuntamiento de El Espinar gestione y mantenga sus redes, que la Diputación de Segovia apoye al municipio y que la Junta planifique las inversiones del ciclo del agua. Su tesis: de poco sirve reforzar las fuentes si el agua se pierde antes de llegar al grifo.

La Junta presiona
La presión llegó ayer, 8 de julio, cuano la consejera de Medio Ambiente y Energía, María González Corral, trasladó al Ministerio y a la CHD su «máxima preocupación» por la falta de garantías en el abastecimiento a Segovia y El Espinar, y exigió una solución urgente.
En esa reunión, la consejera logró el compromiso de una actuación provisional de emergencia: un bombeo desde el Pontón Alto hasta la potabilizadora del Rancho El Feo, que se activará cuando el Ayuntamiento de Segovia advierta de riesgo de desabastecimiento.
González Corral pidió, además, claridad en los plazos y en el marco presupuestario, y un convenio entre administraciones que concrete los compromisos económicos. «No podemos perder esa capacidad de regulación», defendió sobre el futuro de El Tejo.
Una comisión para el agua
Con ese telón de fondo, Lafuente se reunió este jueves con los alcaldes del entorno de El Tejo. Juntos acordaron crear una comisión que se reunirá de forma periódica para avanzar en los trámites técnicos y administrativos que aseguren el suministro.
El objetivo último es que el Ayuntamiento de El Espinar asuma cuanto antes sus competencias y se haga cargo del abastecimiento, «con la cobertura jurídica y técnica necesaria». El papel de la CHD, dice, será asesorar y facilitar el proceso.
No es un asunto menor: las localidades que dependían de El Tejo —El Espinar, Estación del Espinar, Gudillos y San Rafael— suman más de 8.000 habitantes, que en verano llegan a triplicarse.
Casi medio siglo
La historia de la presa arranca en 1966, cuando el Ayuntamiento de El Espinar acordó construirla para reforzar el abastecimiento que no cubría la vieja presa de Vado de las Cabras. Su construcción concluyó el 5 de junio de 1979, en la cabecera del río Moros.
Casi medio siglo después, aquel refuerzo se ha convertido en un problema de seguridad sin dueño claro: la CHD llegó a afirmar que la presa no tenía «una titularidad definida», mientras el Ayuntamiento sostiene que corresponde al Estado.
Con la revisión extraordinaria cerrada y las obras de emergencia en marcha, la decisión sobre el futuro de El Tejo queda pendiente. Su destino se dirimirá con la seguridad de las personas, los bienes y el medio ambiente aguas abajo como única prioridad.