Igual que cazar un Pokémon: un minitransmisor en las avispas asiáticas logra exterminar sus nidos
La avispa asiática se alimenta de abejas y de otros insectos polinizadores
Las picaduras de la avispa asiática pueden suponer un peligro para la salud pública
Una ‘muralla natural’ en Doñana frena la peligrosa avispa asiática sin un solo pesticida
Se cree que la avispa asiática (Vespa velutina) entró accidentalmente en Europa en el año 2004. La culpable fue una única reina fecundada y oculta en un carguero que llegó a Burdeos procedente de China. Desde entonces, la especie invasora se ha expandido por gran parte de Europa y hoy representa un problema ambiental y de salud pública al mismo tiempo.
Este agresivo himenóptero se alimenta de otros insectos, principalmente de abejas melíferas y de otros polinizadores que resultan imprescindibles para que prosperen los cultivos. Por otro lado, las picaduras de las velutinas también representan un riesgo para la salud pública, especialmente cuando se producen ataques de colonias o afectan a personas alérgicas.
Actualmente, existen diferentes métodos para evitar que las avispas asiáticas continúen extendiéndose o dañando a las abejas, como el trampeo para capturar ejemplares o la instalación de arpas eléctricas con el fin de proteger las colmenas. También hay quienes apuestan por desarrollar nuevas herramientas tecnológicas para fines similares.
Detección de nidos
Este último es el caso de la compañía neerlandesa Robor Electronics, cuya marca Robor Nature, especializada en fauna y naturaleza, ha creado Vespa Finder, un sistema para la detección de nidos de velutina basado en radiotelemetría.
«Un único nido de velutina consume más o menos 11 kilos de insectos por año, y alrededor de un 30% de los mismos son abejas. Esto desequilibra todo el entorno natural y perjudica gravemente la polinización de los cultivos», advierte Abel Kavanagh, representante para España de esta empresa.
Kavanagh también alerta de que tres personas fallecieron por picaduras el pasado año en el pueblo gallego en el que actualmente reside. «Por tanto, también es un problema de salud pública. Sin ir más lejos, una mujer mayor fue picada hace pocos días y acabó en urgencias».
Soluciones paliativas
Para el representante, muchas de las medidas contra las velutinas que se toman actualmente son paliativas y no van a la raíz del problema. Además, acaban provocando consecuencias no deseadas. «Ahora se usa mucho el trampeo, que en realidad es un método muy cuestionable, porque mueren otras muchas especies de insectos, y por tanto se agravan los desequilibrios naturales».
«Y con las arpas eléctricas también hay inconvenientes: pueden causar incendios y hay que realizar un monitoreo constante para comprobar que todo va bien y que no se queda atrapado ningún pájaro entre los cables, por ejemplo», añade.
Pero el principal inconveniente es que no se ataca la causa principal. «Cada nido que no se elimina dará lugar a cuatro futuros nidos al año siguiente. Por eso es tan importante detectar el nido», insiste Kavanagh.

Instalación de transmisores
El sistema de radiotelemetría de Vespa Finder propone que sean las propias avispas, a las que se les instala un pequeño transmisor, las que involuntariamente nos ayuden a encontrar el nido. Ello requiere la captura de ejemplares mediante el empleo de cebos con azúcar.
Antes de colocarles el transmisor, deben observarse al menos tres vuelos realizados por la velutina. «El tiempo de vuelo, lo que tarda en ir y volver de nuestro cebo, nos sirve para delimitar zonas de búsqueda en el mapa de nuestra app», explica el representante.
Tras ese seguimiento inicial, se instala el pequeño transmisor sobre el insecto y se libera nuevamente. A partir de ese momento, una antena receptora, que también puede conectarse a un dron y utilizarse junto a la citada aplicación móvil, permite seguir la señal emitida.
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Señal visual y acústica
La intensidad de la señal, tanto visual como acústica, indica si el operador se acerca o se aleja del objetivo. «Es como cazar un Pokémon», asegura Kavanagh, recordando el funcionamiento de la conocida aplicación de búsqueda callejera de estas mascotas virtuales.
Otra de las ventajas es que el sistema es capaz de descubrir nidos ocultos bajo tierra, escondidos entre la vegetación o entre las copas de los árboles. «Mucha gente me dice que ellos sí que ven los nidos, pero claro, eso sucede cuando caen las hojas en otoño. Pero entonces ya es demasiado tarde, porque las reinas ya están sueltas y fecundadas».
Transmisores reutilizables
Kavanagh cuenta que él mismo ha localizado alrededor de una treintena de nidos en su valle, de los cuales unos veinte fueron encontrados mediante radiotelemetría. «Conseguí un 100% de éxito siempre que utilicé este sistema y también logré recuperar todos los transmisores, que son reutilizables».
Actualmente, Vespa Finder se emplea en una decena de países, en los que ya se han detectado más de 2.500 nidos. «La cuota de éxito se sitúa siempre entre el 85% y el 90%, y también con la recuperación de los transmisores solemos movernos en torno al 90% de éxito».

Localización del nido
El colaborador de la compañía neerlandesa explica que, cuando se localiza un nido, simplemente se informa a las autoridades competentes para que actúen, ya que cada país tiene una legislación y un procedimiento diferentes.
«Por ejemplo, en los Países Bajos, es el Estado el que se encarga de quitar los nidos a través de empresas subcontratadas. No se utiliza veneno porque está prohibido».
«En cambio, en Galicia, son las empresas las que se encargan y sí que se puede usar veneno. Como digo, cada lugar es diferente. Nosotros, por nuestra parte, estamos especializados en localizar los nidos, no en eliminarlos», matiza.

Nuevos retos
A la expansión de las velutinas hay que sumar un nuevo reto que ha surgido en los últimos tiempos. Se trata de la aparición en España del avispón oriental (Vespa orientalis), otra especie invasora cuya presencia ya ha sido confirmada en provincias como Granada y Cádiz.
«Estamos en contacto con gente de esas zonas para seguir este asunto, porque esta especie es aún más dañina que la velutina», lamenta Kavanagh. El avispón oriental llega incluso a introducirse en el interior de las propias colmenas para cazar abejas.
En definitiva, hablamos de una nueva amenaza para unos polinizadores cuyas poblaciones ya sufren la presión de múltiples factores, como la pérdida y degradación de hábitats, el uso de pesticidas, la contaminación o el cambio climático.