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¿Sangre menstrual para regar las plantas? Así puedes hacerlo según los expertos

Antiguamente la sangre menstrual era considerada sucia e impura

La sangre contiene macronutrientes esenciales para las plantas

Se recomienda diluir la sangre menstrual en agua antes de su aplicación

La sangre menstrual puede ser empleada como fertilizante. Generado por IA.
La sangre menstrual puede ser empleada como fertilizante. Generado por IA.

Durante siglos, la menstruación ha sido estigmatizada como un tabú, en lugar de verse como un proceso biológico completamente natural. Por esta misma razón, la sangre menstrual era considerada sucia e impura. Hasta el punto de que Plinio el Viejo llegó a afirmar que el contacto con una mujer menstruante podía agriar el vino, estropear las cosechas y apagar el brillo de los espejos.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado, y hoy sabemos que no tenemos nada que temer de la sangre menstrual. Incluso hay quienes buscan posibles utilidades para lo que no deja de ser un residuo que, como tantos otros componentes orgánicos, puede ser aprovechable como fertilizante.

Recordamos que la sangre humana contiene nitrógeno, potasio y fósforo, tres macronutrientes esenciales para la formación, el crecimiento y la resistencia de las plantas. Estos elementos están implicados en procesos clave como la fotosíntesis, el desarrollo de raíces, la producción de tejidos y la respuesta frente al estrés ambiental.

Otros componentes

Además de esos macronutrientes, la sangre menstrual incorpora otros componentes ausentes en la sangre venosa convencional, como células desprendidas del endometrio, lípidos, proteínas y hormonas, procedentes del propio proceso de renovación del tejido uterino y del equilibrio hormonal del ciclo.

Esta combinación convierte al fluido menstrual en un abono orgánico muy concentrado que puede resultar incluso contraproducente: en lugar de estimular el crecimiento, puede quemar las raíces, alterar el equilibrio del suelo o dificultar la absorción de oxígeno por parte de la planta.

Diluir la sangre

El efecto sería comparable a forzar a una persona a ingerir una cantidad excesiva de comida: lejos de nutrirla, terminaría dañando su organismo. Por eso, una de las recomendaciones más repetidas es diluir siempre la sangre en agua antes de utilizarla, para suavizar su impacto y facilitar que los nutrientes se integren de forma progresiva en el sustrato.

También se aconseja emplearla poco tiempo después de su recogida para garantizar que sus componentes están en buen estado. La otra opción es conservar la sangre menstrual en frío y no dejar que pasen más de tres días antes de su uso.

Compostaje

Más allá de su aplicación directa, la sangre menstrual también puede incorporarse a procesos de compostaje, integrándola con otros residuos orgánicos para producir un abono más estable, rico y equilibrado.

Al mezclarse con restos vegetales, materia seca y otros desechos biodegradables, sus nutrientes se transforman progresivamente en compost maduro, reduciendo riesgos sanitarios y facilitando su aprovechamiento por las plantas.

Así lo hizo la marca de productos menstruales Unipads en la India. La compañía  llevó a cabo una iniciativa en el país asiático llamada Blood Fertilizer, que animaba a las mujeres a depositar compresas orgánicas usadas con sangre menstrual en los grandes pozos de compost tradicionales, conocidos como ukedas, junto con estiércol de animales, restos vegetales y otros residuos biodegradables.

Variedades de alimentos

El resultado fue un compost nutritivo que permitió cultivar más de 45 variedades de alimentos, «incluyendo 624 toneladas de maní, 48 toneladas de comino, 5 toneladas de trigo y 72 toneladas de verduras como tomates, zanahorias, remolachas, repollo, etc.», destacan desde Unipads.

Unipads también destaca que más de 100.000 agricultores animan ahora a las mujeres a estar cerca de la comida cuando están menstruando, lo que también ha servido para derribar tabúes que todavía subsisten. 

Copa menstrual.

Astronautas españolas

Más sorprendente si cabe es la experiencia de las astronautas españolas que participaron el año pasado en la misión científica Hypatia II, que estuvo dedicada a investigar las condiciones de vida en Marte. Para tal fin, se simularon las características del planeta rojo en el desierto de Utah (Estados Unidos).

Fue además la primera vez en la que unas astronautas probaban la copa menstrual durante una misión simulada. Con ello querían demostrar que las mujeres pueden ir al espacio sin perder su ciclo ni generar residuos. También se analizaron posibles beneficios adicionales para la producción de alimentos.

De hecho, según los resultados preliminares obtenidos en ensayos con legumbres germinadas en el laboratorio de la estación, la disolución de sangre menstrual en agua favoreció el desarrollo de las plantas: el semillero tratado en recipiente de vidrio generó más raíces y brotó antes que el grupo de control no fertilizado.

Riesgos

Al margen de estas interesantes experiencias, debemos advertir de que el uso de la sangre menstrual como fertilizante también plantea riesgos sanitarios reales. Al tratarse de un fluido biológico rico en proteínas y materia orgánica, puede favorecer el crecimiento de bacterias o de malos olores si no se manipula correctamente.

Además, numerosas voces expertas en jardinería y fertilización natural avisan de que su eficacia real suele estar sobredimensionada. Aunque contiene nutrientes, las cantidades son reducidas e irregulares y varían de una persona a otra y de un ciclo a otro.

Por eso, desde el ámbito de la horticultura se insiste en que la sangre menstrual puede considerarse como un interesante complemento, pero no puede sustituir completamente a los sistemas de fertilización contrastados.