Animales Cachalotes y Manolo García

¿Qué tienen en común los cachalotes con Manolo García? Esto es lo que revela su forma de comunicarse

Los cachalotes poseen el cerebro más grande del reino animal

Estos enormes mamíferos marinos cuentan con un complejo sistema de comunicación

Las poblaciones de cachalotes del Mediterráneo se encuentran en peligro de extinción

Un grupo de cachalotes nadando en el océano.
Un grupo de cachalotes nadando en el océano.

Herman Melville nos enseñó en Moby Dick que los cachalotes son animales legendarios por muchas razones. Estos grandes mamíferos marinos superan los 15 metros de longitud y las 40 toneladas de peso. Su cerebro, de hasta nueve kilos, es el más grande del reino animal. También destaca su capacidad para sumergirse más allá de los 2.000 metros de profundidad.

Menos conocido es el hecho de que tienen cultura, o mejor dicho, culturas, en plural. Cada población desarrolla sus costumbres, diferentes a las del resto. Sus clanes familiares mantienen además vínculos muy estables: las crías aprenden de sus madres y permanecen unidas a su comunidad durante décadas, construyendo relaciones que pueden durar toda la vida.

Durante siglos, los cachalotes fueron muy codiciados por los balleneros debido al espermaceti, una sustancia aceitosa presente en sus cabezas, y que se empleaba como combustible y también para elaborar productos como jabones y velas. Afortunadamente, la Comisión Ballenera Internacional prohibió su caza comercial en 1986, junto a la de otras grandes ballenas.

Codas

Los cachalotes se comunican entre sí a través de una serie de sonidos conocidos como codas. Básicamente son secuencias de clics breves, con patrones rítmicos muy precisos, que utilizan para reconocerse, mantener unido al grupo y transmitir información social.

Los científicos han descubierto que cada población tiene sus propias codas, que funcionan como si fueran dialectos aprendidos dentro del clan familiar. Hablamos además de un lenguaje complejo capaz de articular, en teoría, distintos mensajes, identidades sociales e incluso matices dependiendo del contexto de la conversación.

Así lo pone de manifiesto un revolucionario estudio científico realizado por investigadores del MIT y del Proyecto CETI, dedicado a analizar el lenguaje de los cetáceos. Los resultados indican que las codas muestran estructuras muy diferentes según el tipo de «conversación», lo cual significa que estamos ante un sistema de comunicación sumamente sofisticado.

Alfabeto fonético

Para este trabajo se analizaron más de 9.000 codas registradas de una población de cachalotes de la isla caribeña de Dominica, recurriendo para ello a combinaciones de diferentes algoritmos y grabaciones que demostraron que los cetáceos contaban con una especie de «alfabeto fonético de cachalote».

Dentro de este sistema intervienen varios elementos, denominados por los investigadores ritmo, tempo, rubato y ornamentación, los cuales se combinan entre sí para generar esta amplia gama de codas distinguibles y de vocalizaciones diferentes.

Comunicación compleja

«Nuestros hallazgos indican la presencia de información estructurada y, además, cuestionan la creencia generalizada entre muchos lingüistas de que la comunicación compleja es exclusiva de los humanos», destaca Daniela Rus, directora del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del MIT (CSAIL).

«Esto representa un paso importante para demostrar que otras especies poseen niveles de complejidad comunicativa que hasta ahora no se habían identificado, profundamente ligados al comportamiento», añade Rus.

Comunicarse con extraterrestres

Por su parte, Pratyusha Sharma, estudiante de doctorado en el MIT y autora principal del estudio, destaca que uno de los aspectos más relevantes de esta investigación «es que se asemeja al escenario hipotético del contacto con especies alienígenas».

«Se trata de comprender una especie con un entorno y protocolos de comunicación completamente diferentes, donde sus interacciones son claramente distintas de las normas humanas», remarca la científica.

El objetivo, asegura Sharma, es «decodificar un sistema de comunicación que ha evolucionado naturalmente dentro de sus limitaciones biológicas y ambientales únicas. En esencia, nuestro trabajo podría sentar las bases para descifrar cómo se comunicaría una civilización alienígena, proporcionando información valiosa para crear algoritmos o sistemas que permitan comprender formas de comunicación totalmente desconocidas».

Un cachalote que apareció muerto en el año 2013 en la costa valenciana.
Un cachalote que apareció muerto en el año 2013 en la costa valenciana.

Manolo García

El lenguaje de los cachalotes también resulta interesante por su parecido con nuestra música. Así lo evidencia una de las codas más características de las poblaciones del Mediterráneo, que sigue un patrón rítmico tres más uno que es bastante habitual en ciertas composiciones musicales.

Dicha coda es muy similar al compás con el que arranca Pájaros de barro, el conocido tema de Manolo García. ¿Significa esto que los cachalotes han influido en nuestra música de alguna manera? No hay pruebas de ello. Lamentablemente parece que es al revés: somos los seres humanos los que estamos influyendo en estos mamíferos marinos, y no para bien.

En peligro de extinción

De hecho, entre las causas por las que el cachalote mediterráneo se encuentra en peligro de extinción, como indica la Lista Roja de la UICN, figura la contaminación acústica, que interfiere directamente en su capacidad para orientarse, cazar y comunicarse mediante codas en un mar cada vez más ruidoso.

Esto se une a otras amenazas que atentan contra la supervivencia de los cachalotes, comenzando por la más preocupante: las colisiones con grandes embarcaciones, especialmente en rutas marítimas muy transitadas del Mediterráneo.

También preocupa la contaminación por plásticos, ya que los cachalotes pueden ingerir residuos flotantes al alimentarse, así como las interacciones accidentales con redes de pesca y otros aparejos marinos, que en ocasiones provocan heridas graves o incluso la muerte de los animales.