Se avecina este gran cambio: ya no tendrás que ir a un técnico para que te cambie la batería del móvil
La normativa europea afecta a los aparatos con baterías portátiles
El reglamento incluye objetivos mínimos de recogida y reciclaje
Las baterías deberán poder cambiarse utilizando herramientas de uso común
A partir de 2027, los consumidores podrán extraer y reemplazar las baterías portátiles de sus productos electrónicos sin tener que acudir a un técnico o a una tienda especializada. Así lo exige el Reglamento (UE) 2023/1542, que obliga a los fabricantes a diseñar sus dispositivos de modo que los acumuladores o baterías puedan ser sustituidos fácilmente por el propio usuario final, sin necesidad de asistencia técnica.
La normativa europea afecta a todos los aparatos con baterías portátiles, como móviles, tablets, relojes inteligentes, cepillos eléctricos, cámaras o auriculares inalámbricos e, incluso, bicicletas y patinetes eléctricos, si bien en estos dos últimos casos la sustitución también podrá ser realizada por un profesional independiente ajeno al fabricante.
Con este tipo de medidas, la Unión Europea busca poner freno a la obsolescencia programada, alargando la vida útil de los productos, fomentando su reutilización y contribuyendo a reducir la generación de residuos posconsumo.
Herramientas comunes
Como explica el propio reglamento comunitario, «una batería portátil se considerará fácilmente extraíble por el usuario final cuando pueda retirarse de un producto utilizando herramientas de uso común disponibles en el mercado, sin necesidad de emplear herramientas especializadas — salvo que se suministren gratuitamente con el producto—, herramientas patentadas, energía térmica o disolventes para desmontar el dispositivo».
También se obliga a los fabricantes a proporcionar instrucciones claras y accesibles para retirar y sustituir las baterías de forma segura. «Estas instrucciones e información de seguridad deberán estar disponibles de forma permanente en línea, en un sitio web de acceso público, de manera fácilmente comprensible para los usuarios finales», señala el texto legal.
Pasaporte digital
Además de poder extraer y sustituir fácilmente y con total seguridad las baterías, los consumidores contarán con mejor información a la hora de elegir un nuevo acumulador.
«Un código QR dará acceso a un pasaporte digital con información detallada sobre cada batería, lo que ayudará a los consumidores y, especialmente, a los profesionales de la cadena de valor en sus esfuerzos por hacer realidad la economía circular en el sector de las baterías», explica la Comisión Europea.

Reciclaje
También se introducen objetivos concretos para mejorar la recogida y el reciclaje de pilas y baterías usadas, con el fin de recuperar materiales estratégicos y reducir la dependencia de recursos primarios.
De hecho, los productores deberán alcanzar tasas de recogida de pilas y baterías portátiles del 63% para finales de 2027 y del 73% para finales de 2030. En el caso de los acumuladores de bicicletas y patinetes eléctricos, se fijan objetivos del 51% para finales de 2028 y del 61% antes de que termine 2031.
Recuperación
La norma también establece metas específicas para la recuperación de materiales críticos. En el caso del litio, deberá recuperarse al menos el 50% para finales de 2027 y el 80% antes de que finalice 2031, unos valores que podrán revisarse en función de la evolución tecnológica y del mercado, así como de la disponibilidad de este recurso estratégico.
Además, se fijan niveles mínimos obligatorios de contenido reciclado en baterías industriales, de vehículos eléctricos y de iones de litio. En una primera fase, estos porcentajes serán del 16% para el cobalto, 85% para el plomo, 6% para el litio y 6% para el níquel. Las baterías deberán contar con documentación que acredite dicho contenido reciclado.
Huella de carbono
Otra de las novedades es la introducción progresiva de requisitos que indiquen el grado de descarbonización de los productos. Desde 2025, las baterías de vehículos eléctricos, las industriales y las recargables de más de 2 kWh (kilovatios-hora) deben incluir una declaración de huella de carbono que indique las emisiones generadas a lo largo de todo su ciclo de vida.
Esta exigencia se verá incrementada a partir de 2027, año en el que los acumuladores tendrán que ajustarse a unos umbrales máximos de emisiones, que se irán endureciendo de forma progresiva.

Diligencia debida
La normativa también obliga a los operadores económicos a aplicar medidas de diligencia debida para identificar y prevenir riesgos ambientales, sociales y de derechos humanos asociados al abastecimiento de materias primas críticas como litio, cobalto, níquel y grafito natural.
Esto implica garantizar la trazabilidad de estos materiales desde su extracción hasta su comercialización, con el objetivo de evitar que el crecimiento del mercado de las baterías se traduzca en impactos negativos en los territorios productores.
El reglamento subraya que el fuerte aumento previsto de la demanda de baterías en la Unión Europea no debe producirse a costa de un incremento de estos riesgos ambientales y sociales.
Consumo global
La demanda mundial de baterías está creciendo con rapidez y se prevé que se multiplique por 14 antes de 2030. En ese contexto, la Unión Europea podría representar alrededor del 17% del consumo global, impulsada sobre todo por la electrificación del transporte.
Este crecimiento refuerza la necesidad de establecer normas que reduzcan la presión sobre las materias primas y minimicen el impacto ambiental asociado a su extracción y uso.
Esto es lo que busca precisamente este reglamento europeo, cuyo propósito es que la expansión prevista se realice según criterios más estrictos de sostenibilidad, promoviendo baterías más duraderas, reparables y reciclables, y avanzando hacia un modelo energético y tecnológico más circular.