Papel higiénico húmedo: ¿Una alternativa sostenible al problema de las toallitas húmedas desechables?
Las toallitas húmedas provocaron un grave atasco en la red de saneamiento de Ciudad Real
La OCU critica la información contradictoria de los fabricantes de toallitas húmedas
El papel higiénico húmedo está fabricado con materiales biodegradables
Las toallitas húmedas desechables forman ya parte de la rutina diaria de millones de personas. Su uso se ha disparado en los últimos años, impulsado por la percepción de que ofrece una limpieza más higiénica, cómoda y versátil que la que nos puede dispensar el papel higiénico de toda la vida.
El problema es que este empleo generalizado provoca impactos ambientales de los que no siempre somos conscientes, en parte porque muchas empresas del sector afirman que sus toallitas son desechables, biodegradables o incluso aptas para el inodoro. Ese mensaje ha calado en la ciudadanía, pese a que no siempre está respaldado por criterios técnicos sólidos.
Como consecuencia, se producen episodios como el denunciado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en Ciudad Real, cuya red de saneamiento sufrió un importante atasco en marzo del pasado año. Según la OCU, el origen del problema estuvo en la extendida costumbre de tirar las toallitas húmedas por el inodoro.
Información contradictoria
La OCU apuntó entonces a la «información contradictoria» que suministran los fabricantes de este tipo de productos de higiene.
«En el etiquetado, es frecuente no encontrar la forma de desecharlas o que esta información no sea del todo clara. Otros fabricantes sí indican que las toallitas se pueden desechar por el inodoro, pero, según revela un análisis de OCU, la realidad es que apenas se degradan debido a su composición a base de celulosa y fibras sintéticas», critica la organización
«Por ello, las toallitas llegan prácticamente inalteradas hasta la depuradora, o incluso peor, es frecuente que se deshilachen un poco y se unan con otras toallitas o con otros residuos (por ejemplo, bastoncillos) formando unas masas que provocan, además de un incremento considerable de la contaminación del agua, atascos en toda la red de alcantarillado, depuradoras y hasta en las propias viviendas», añade la misma fuente.
Ciudad Real
Esto es lo que sucedió hace prácticamente un año en la red de saneamiento del centro de Ciudad Real, cuyo atasco se debió, según la organización de consumidores, precisamente al vertido de toallitas y otros residuos.
La acumulación obligó a la empresa municipal gestora del agua a ejecutar un baipás en dos calles de la localidad manchega para restablecer el funcionamiento del alcantarillado y evitar vertidos de aguas residuales.

Reino Unido
Sucesos como los de Ciudad Real están llevando a las autoridades a tomar medidas drásticas que acaben con esta nueva forma de contaminación. Una de las decisiones más extremas en este sentido la ha tomado el Reino Unido, que directamente va a prohibir la venta de toallitas húmedas desechables que estén fabricadas con plástico.
Para tal fin se aprobó en noviembre del pasado año una ley que entrará en vigor tras un periodo de transición de 18 meses, pensado para que las empresas dispongan del tiempo suficiente para retirar del mercado las toallitas que contengan plástico y sustituirlas por otros modelos más sostenibles.
Aquí es donde entra en escena una alternativa que ya existe: el papel higiénico húmedo. Según sus fabricantes, se trata de un producto fabricado íntegramente con materiales completamente biodegradables por lo que, en teoría, se pueden desechar en el inodoro. Pero la realidad quizá sea un poco más complicada.
MITECO
Lo primero que hay que dejar claro es que la naturaleza del material no lo resuelve todo: que un producto se demuestre biodegradable no garantiza que pueda eliminarse por el inodoro sin causar problemas. Y aquí es donde entran las advertencias institucionales, como la realizada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
El MITECO se expresa en este tema de una manera muy clara: incluso en el caso de productos biodegradables o compostables, la eliminación por el inodoro no debe darse por supuesta.
La recomendación general del ministerio es que, si no existe una certificación técnica contrastada, estos productos deben depositarse en la fracción resto (basura) y no en el desagüe. Esa certificación técnica es la UNE 149002:2022, elaborada por la Asociación Española de Normalización (UNE).

Criterios de aceptación
Dicha norma, cuyo cumplimiento es de carácter voluntario por las empresas que quieran adherirse, establece una serie criterios de aceptación que incluye la realización de ensayos de composición, sedimentación, dispersión y biodegradación del material.
Pero ni siquiera la superación de todas estas pruebas significa que la mejor opción para el papel higiénico húmedo sea tirarlo al retrete. Como explica el propio MITECO: «En lo que se refiere a las toallitas húmedas, se prohíbe su desecho vía inodoro, excepto para aquellas que cumplan con los requisitos de la norma UNE 149002:2022, para las que se recomienda evitar esta práctica».
Es decir, no está prohibido el depósito en el váter del papel higiénico húmedo que cumpla la citada norma UNE, pero no es lo más recomendable desde el punto de vista medioambiental. La mejor opción sigue siendo tirar la toallita, o el papel higiénico húmedo, al cubo de la basura.
Consejos prácticos
Como conclusión de todo lo anterior, aquí tienes una serie de consejos prácticos para no caer en falsas soluciones:
- Desconfía de los mensajes simplificados: biodegradable no significa apto para el váter.
- No equipares papel higiénico húmedo y papel higiénico tradicional: no se comportan igual en el agua.
- Reduce el uso sistemático de toallitas y productos húmedos. Utilízalos sólo cuando sea necesario.
- Ante la duda, mejor a la basura que al desagüe, como recomiendan las autoridades, la OCU y el sector del agua.
- Recuerda que el impacto de estos productos no desaparece al tirar de la cadena: se traslada al saneamiento y al medioambiente.