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Nuevo récord en los océanos: Copernicus alerta que el mar nunca ha estado tan caliente como ahora

Copernicus alerta de que el fenómeno de El Niño aún no ha alcanzado su punto máximo de intensidad

«Ningún humano vivo ha visto unos mares así de cálidos», advierte la meteoróloga Isabel Moreno

El termómetro marino marcó 21,1 grados el 22 de agosto, la cifra más alta desde que existen registros

Cunde la alarma entre los climatólogos mundiales: El Niño de este año podría superar en intensidad a todos los anteriores sin excepción

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Se confirma lo que muchos temían al asomarse al termómetro del planeta: los océanos nunca habían estado tan calientes. La temperatura media diaria de la superficie del mar alcanzó el pasado 22 de agosto su nivel más alto jamás registrado.

Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), el agua marcó 21,1 grados y superó así el anterior récord, los 21,09 grados de marzo de 2024. La serie de datos con la que se compara se remonta a 1979.

Lo más inquietante no es sólo la cifra, sino el momento. Los océanos suelen alcanzar su máxima temperatura entre marzo y abril, después del verano austral, y no en pleno agosto. El registro pulveriza además el anterior máximo del mes, los 20,98 grados de 2023.

Un Niño que aún no ha tocado techo

A unos mares ya de por sí recalentados se suma ahora el empuje de El Niño, el fenómeno que está emergiendo con fuerza en el Pacífico tropical. Y llega sobre un océano que lleva décadas calentándose por la acción humana.

La Organización Meteorológica Mundial prevé que El Niño se intensifique en los próximos meses. El sistema de predicción estacional de Copernicus va más allá y apunta a que podría alcanzar niveles no vistos en varias décadas.

Este dato, resume la agencia europea, es una señal más de un océano sometido a una presión cada vez mayor. El calor extra de El Niño se acumula sobre un calentamiento de fondo que no ha dejado de avanzar.

Temperatura global de los mares
Temperatura global de los mares. (Fuente Copernicus).

Ningún humano vivo ha visto los mares así

La lectura estremeció incluso a quienes llevan años anticipándola. «Casi me pongo a llorar cuando he visto la gráfica», reconoció la física y meteoróloga Isabel Moreno, embajadora del Pacto Europeo por el Clima, al comentar los datos en sus redes.

«No es lo mismo hacer una previsión hace unos meses contando que esto iba a pasar, que ver los datos con tus propios ojos», admitió la divulgadora. Para ella, se ha entrado en un terreno completamente desconocido.

Su frase más rotunda resume la magnitud del episodio: «Ningún humano vivo ahora mismo ha visto unos mares y océanos así de cálidos». Un calentamiento que, muy probablemente, la Tierra no vivía desde hace cientos de años.

El nivel del mar sube con el agua caliente

Un océano más caliente tiene consecuencias que se notan en tierra firme. El agua se dilata al calentarse y eleva el nivel del mar, lo que multiplica el riesgo para las comunidades costeras y las pequeñas islas.

El calor también dispara las olas de calor marinas, capaces de arrasar ecosistemas clave como los arrecifes de coral y las praderas marinas. Como advierte Samantha Burgess, responsable de estrategia climática del ECMWF, sus días se han más que triplicado en el mundo desde principios de los años 90.

Pero aún hay más por lo que preocuparse. Un mar recalentado transfiere más calor y humedad a la atmósfera, lo que puede intensificar las lluvias torrenciales y algunas tormentas. El tiempo extremo encuentra así más combustible.

 

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Un océano que absorbe menos CO₂

El último efecto es quizá el más silencioso. Cuanto más caliente está, menos dióxido de carbono es capaz de absorber el océano, uno de los grandes amortiguadores naturales del planeta frente al cambio climático.

Isabel Moreno lo condensa sin rodeos: «Esto tiene consecuencias en todos los niveles: fenómenos meteorológicos más extremos, impactos muy graves en los ecosistemas marinos… y un larguísimo etcétera». Nada de esto ocurre de forma aislada.

El registro diario tampoco es un rayo caído del cielo. Llega tras una sucesión de récords y casi récords mensuales encadenados durante todo 2026 en el océano no polar, entre los 60 grados sur y los 60 grados norte.

Europa, entre el fuego y la sequía

El aviso venía de lejos. Ya en julio de 2026, Copernicus midió la temperatura marina más alta jamás registrada para ese mes, 20,96 grados, con olas de calor fuertes o severas en el Atlántico y el Mediterráneo occidental.

Ese mismo mes, Europa occidental vivió su periodo junio-julio más cálido de la historia, con 21,62 grados de media. La sequía castigó a España, Francia, Alemania y Reino Unido, y ríos como el Sena, el Rin y el Danubio bajaron a mínimos.

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Gráficas de las temperaturas del aire consultadas en Climate Pulse de Copernicus.

A ello se sumaron incendios extremos y un calor de récord: julio fue el segundo mes de julio más cálido jamás medido a escala global, con 1,47 grados por encima del nivel preindustrial. El patrón se repite mes tras mes.

Frente a un cuadro así, la frustración es comprensible, pero Moreno se niega a rendirse. «Ahora mismo no podemos hacer nada para que las temperaturas de los océanos bajen o El Niño no siga intensificándose», admite.

«Pero no podemos dejarnos llevar por la frustración para el futuro, porque estamos a tiempo de que no se convierta en el pan nuestro de cada día», remata. El termómetro del mar, de momento, seguirá marcando el pulso del planeta.