Alimentación Lidl demanda a OBA

Lidl demanda a un colectivo animalista para proteger su reputación y combatir la difusión de «bulos»

La cadena de supermercados emprende acciones legales contra la organización activista Observatorio de Bienestar Animal

Aduce Lidl que emprende estas acciones "tras ser objeto de reiteradas campañas de desinformación basadas en información tergiversada, carente de rigor y sin contrastar"

Lidl demanda
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora responsable de OKGREEN en OKDIARIO. Antiguo director de El Mundo Ecológico y colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La cadena de supermercados Lidl ha anunciado la interposición de una demanda judicial contra la organización activista Observatorio del Bienestar Animal (OBA) «tras ser objeto de reiteradas acusaciones difamatorias. En los últimos meses».

Según la firma, «el OBA ha promovido campañas de desinformación que no sólo carecen de base científica, sino que también afectan directamente al honor y la reputación de la compañía».

Desde Lidl expresan que «estas afirmaciones falsas o bulos, han generado una percepción errónea sobre la seguridad alimentaria en el sector, induciendo a los consumidores a una sensación de inseguridad que no se corresponde con la realidad de un sector altamente regulado».

Campañas de denuncias

En concreto, la marca de supermercados no concreta el objeto de la demanda, pero sí se refiere a las campañas realizadas por OBA en la que se muestran distintos escenarios en el que supuestamente se maltratan animales o la visibilización de alertas alimentarias.

El Observatorio de Bienestar Animal (OBA) presentó en mayo de 2024 en el juzgado de Salas de los Infantes (Burgos) una denuncia contra una granja porcina de Arauzo de Torre por supuestos delitos de maltrato animal a los cerdos de la explotación con martillos con púas entre otras muchas irregularidades y que vincula con los supermercados Lidl.

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Imagen del vídeo en la que se ve a un operario golpeando a un cerdo con herramienta punzante en la granja de Arauzo de Torre, Burgos (Foto: Observatorio de Bienestar Animal)

Entre las imágenes del vídeo difundidas por la entidad se podía observar las condiciones en las que viven los cerdos de esta explotación, que puede llegar a contar hasta 1.000 animales en la que, según el observatorio, su carne se destina a la comercialización en los supermercados de la cadena Lidl.

Entonces, desde OBA confirmaron a OKGREEN que, en el caso de la granja de cerdos de Burgos, «forma parte de proveedores cárnicos vinculados a supermercados Lidl».

Contaminación por bacterias

Otra de las denuncias de OBA, que volvía a poner en el punto de mira a la misma cadena de supermercados, alertaba que «más del 70% del pollo de Lidl está contaminado con bacterias resistentes a los antibióticos».

El observatorio alertaba en el comunicado que «los productos españoles destacan con un 71% de productos contaminados. El 38% de las muestras contienen listeria y el 83% patógenos diarreicos como E.coli y Campylobacter».

Desde Lidl se afirma que desde hace más de 30 años «ha mantenido un firme compromiso con la seguridad alimentaria, exigiendo los más altos estándares a todos sus proveedores para asegurar que los productos conservan las mejores condiciones desde el fabricante hasta el cliente final».

Reacción de OBA

Tras ponerse OKGREEN con OBA para conocer su reacción ante este anuncio por parte de Lidl han expresado que «nos hemos limitado a exponer hechos, en ningún momento para alarmar sobre la seguridad alimentaria, sino para concienciar sobre la falta de bienestar animal».

Explican, acerca de la demanda «tiene que ver con la campaña de bacterias resistentes a los antibióticos o de estrías blancas por las que Lidl nos está denunciado ahora».

Exhaustivos controles

«Para ello, la compañía realiza exhaustivos controles a lo largo de toda la cadena de suministro a través de organismos independientes y acreditados. En esta línea, sus productos y su modelo de producción sostenible están avalados por homologaciones de calidad reconocidas a nivel internacional, como el sistema de gestión de la calidad ISO 9001:2015 y las certificaciones IFS Food (International Featured Standards Food) y BRC (British Retail Consortium), que son exigidas a sus proveedores», detalla la cadena.

Insisten en que, «además de estas revisiones minuciosas por parte de Lidl, las autoridades y los servicios sanitarios también llevan a cabo controles rigurosos de todos sus proveedores, garantizando así el cumplimiento de todos los requisitos de la legislación vigente».

Un ataque infundado 

La multinacional asegura que «las acusaciones vertidas por el OBA han sido sistemáticamente desacreditadas por expertos independientes, y las denuncias presentadas por la propia OBA en el marco de alguna de sus campañas difamatorias, fueron archivadas por la propia justicia, evidenciando la falta de rigor científico en sus afirmaciones y el uso de información tergiversada, carente de rigor y sin contrastar».

En cuanto a las demandas archivadas por la justicia a las que se refiere la multinacional, desde OBA nos han indicado que «es posible que se refieran a dos denuncias interpuestas contra granjas en Burgos».

Estas denuncias, según OBA, se archivaron porque «se consideraron pruebas nulas las imágenes aportadas, por el simple hecho de no comparecer el autor de las imágenes (evidentemente para salvaguardarse de una posible denuncia contra su persona); no porque se determinase que la información era incorrecta o que se descartase el maltrato».

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Pollo en bandejas en uno de los supermercados de Lidl en España (Foto: Observatorio de Bienestar Animal)

Alarma social

Para Lidl, el OBA ha utilizado esta estrategia de alarma social buscando ejercer presión para que la compañía se adhiera al European Chicken Commitment (ECC). Aunque la compañía comparte los objetivos del ECC, prefiere alcanzarlos a través de sus propios mecanismos de control y mejora continua, considerando toda la cadena de valor.

En este sentido, Lidl subraya que la demanda interpuesta no persigue un objetivo económico, sino la defensa de su honor y la lucha contra la desinformación. Por ello, en caso de que la justicia dictamine el pago de una indemnización, la compañía destinará íntegramente dichos fondos a iniciativas que promuevan proyectos sociales.

Responsabilidad informativa

En los últimos años, el sector alimentario ha enfrentado una creciente ola de desinformación, caracterizada por noticias fuera de contexto, titulares alarmistas y alertas infundadas que no cuentan con el respaldo de las autoridades públicas competentes en seguridad alimentaria y nutrición en España.

En este contexto, Lidl denuncia que la desinformación puede perjudicar al sector y generar confusión en los consumidores. Por ello, la compañía hace un llamado a la responsabilidad de las organizaciones y a la rigurosidad de las plataformas de difusión, en especial de los medios de comunicación, que en su mayoría ya ejercen su labor de manera profesional y ética.

Con esta acción, Lidl expresa que «reafirma su compromiso con la transparencia y la seguridad alimentaria, pilares fundamentales de su modelo de negocio. Así mismo, se compromete a seguir mejorando continuamente sus procesos a través de la colaboración con laboratorios independientes y certificadoras, trabajando estrechamente con sus proveedores y promoviendo prácticas sostenibles y seguras, garantizando siempre los más altos estándares en todos sus productos».