Ciudades Agricultura en la ciudad

Huertos urbanos en azoteas y jardines: la solución que puede abastecer el 28% de las hortalizas a Europa

Un estudio, realizado en 840 ciudades de 30 países, demuestra que los huertos urbanos son viables y pueden aportar un tercio de la producción agrícola

Azoteas y jardines sin usar podrían producir hasta 20 millones de toneladas de hortalizas al año

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los huertos urbanos en Europa tienen potencial para transformar el abastecimiento de hortalizas del continente. Un nuevo estudio publicado en la revista Sustainable Cities and Society estima que la agricultura urbana podría producir hasta 20 millones de toneladas de hortalizas al año, lo que equivale a aproximadamente un tercio de la producción hortícola actual de la región.

La investigación, llevada a cabo por científicos de los Países Bajos y Alemania, analizó de forma sistemática el potencial de los huertos urbanos cultivando hortalizas en 840 ciudades de 30 países europeos. Sus resultados apuntan a que estos espacios podrían cubrir el 28% de la demanda de hortalizas de 190 millones de ciudadanos europeos.

Espacios infrautilizados

El estudio combina datos de uso del suelo de alta resolución, huellas de edificios, información demográfica y clasificaciones climáticas para ofrecer una de las evaluaciones más completas hasta la fecha sobre el potencial de la agricultura urbana en el continente.

Stepan Svintsov, investigador del Instituto Leibniz de Desarrollo Ecológico Urbano y Regional (IOER) y primer firmante del artículo, señala que el equipo evaluó cómo se podrían convertir espacios infrautilizados —azoteas, jardines residenciales, zonas verdes y terrenos baldíos— en áreas productivas para el cultivo de hortalizas.

De 4.500 a 7.500 km²

Los cálculos y las observaciones avalan que entre 4.500 y 7.500 kilómetros cuadrados de suelo urbano podrían destinarse a la producción de hortalizas en las ciudades europeas, una superficie equivalente a la de una o dos islas como Mallorca.

El análisis se centra en métodos de cultivo al aire libre sin alta tecnología, como huertos tradicionales y bancales en azoteas, descartando sistemas intensivos como la hidroponía o la agricultura vertical. Este enfoque hace que las conclusiones sean aplicables de forma directa a la mayoría de los entornos urbanos europeos.

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Resiliencia alimentaria

«La agricultura urbana podría fortalecer significativamente los sistemas alimentarios locales, mejorar la resiliencia urbana y reducir el impacto ambiental asociado al transporte de alimentos a larga distancia», afirma Prajal Pradhan, profesor asociado de la Universidad de Groningen y coautor del trabajo.

Pradhan añade, no obstante, que los huertos urbanos deben entenderse «como un componente complementario de los sistemas alimentarios existentes, en lugar de un sustituto total de la agricultura tradicional». La autosuficiencia plena sigue siendo un horizonte a largo plazo y no un objetivo inmediato.

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Variables climáticas

El potencial de los huertos urbanos varía de forma considerable según la ciudad. La densidad de población, la disponibilidad de suelo, el clima, el acceso al agua y las normativas de planificación urbana determinan hasta qué punto cada municipio puede aprovechar este recurso.

Las ciudades del sur de Europa pueden enfrentar problemas de escasez hídrica, mientras que las del norte afrontan temporadas de cultivo más cortas y menor radiación solar durante el invierno. Estas diferencias obligan a adoptar estrategias adaptadas a cada contexto regional.

Ciudad de 15 minutos

El estudio conecta la agricultura urbana con el concepto de «Ciudad de 15 Minutos», modelo de planificación donde los residentes acceden a servicios esenciales —incluidos alimentos frescos— a pie o en bicicleta desde sus hogares.

Diego Rybski, coautor del trabajo e investigador del IOER, recalca que «al integrar la agricultura en la planificación urbana, las ciudades podrían mejorar el acceso a los alimentos locales, reducir su transporte, fortalecer la participación comunitaria y promover dietas más saludables».

Política pública

Rybski insiste en que «con una planificación cuidadosa y el apoyo de políticas públicas, las azoteas, los espacios verdes y los terrenos urbanos sin usar podrían convertirse en componentes vitales de la futura infraestructura alimentaria de Europa».

El trabajo ofrece así una hoja de ruta útil para planificadores urbanos y responsables políticos que buscan integrar la producción de alimentos en el tejido de las ciudades. Los huertos urbanos emergen como una herramienta concreta, escalable y con resultados verificables para construir sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes.