La Hora del Planeta: WWF reivindica 20 años de protección a la naturaleza frente al cambio climático
Este 28 de marzo, entre las 20:30 y las 21:30 horas, se celebra una nueva edición del apagón simbólico
Millones de personas de cerca de 200 países participan en La Hora del Planeta
España se verá especialmente afectada por los impactos del cambio climático
En el año 2007, la ciudad australiana de Sídney hizo un pequeño pero significativo gesto: apagó las luces de edificios y monumentos durante una hora para llamar la atención sobre el cambio climático. Así comenzaba La Hora del Planeta, que dos décadas después se ha convertido en un acontecimiento en el que participan millones de personas en casi 200 países.
Este 28 de marzo, entre las 20:30 y las 21:30 horas, se celebrará la vigésima edición de este apagón simbólico. Su principal impulsora, la ONG internacional WWF, quiere aprovechar la ocasión para destacar los «20 mayores logros para proteger la naturaleza y frenar la crisis climática».
En palabras del secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo: «Queremos celebrar el 20 aniversario de La Hora del Planeta poniendo foco en lo que hemos logrado desde su origen, porque en un momento de incertidumbre global como el que vivimos, todos necesitamos esperanza».
Monumentos emblemáticos
A lo largo de estas 20 ediciones de La Hora del Planeta han participado monumentos y espacios emblemáticos como la Ópera de Sídney, el Estadio Nacional de Pekín, el London Eye, el Coliseo, la Basílica Vaticana, la Puerta de Brandenburgo, la Torre Eiffel, el Empire State Building, las Cataratas del Niágara o el Cristo Redentor.
En España, la iniciativa también ha contado con la implicación de la Sagrada Familia de Barcelona; la Puerta de Alcalá y la fuente de Cibeles en Madrid; la basílica del Pilar de Zaragoza; el Museo Guggenheim de Bilbao; la catedral de Burgos; las Casas Colgadas de Cuenca; el Miguelete y la catedral de Valencia o la ciudad monumental de Cáceres, entre otros.
Cambio de mentalidad
La relevancia que ha adquirido La Hora del Planeta refleja a su vez el cambio de mentalidad colectiva que se ha producido a lo largo de estos años respecto a la responsabilidad y el impacto del ser humano en la naturaleza.
WWF cita como ejemplo de esta mayor toma de conciencia la firma de tratados internacionales como el Acuerdo de París de 2015, donde 195 países se comprometieron a limitar la temperatura global; la Agenda 2030, que integró clima, biodiversidad y justicia social en 17 metas compartidas y el Pacto Verde Europeo.
Además, más de 100 países limitaron los plásticos de un solo uso en 2021 y este año ha entrado en vigor el Tratado Global de los Océanos. Otros éxitos destacados por la ONG son la recuperación de la capa de ozono y el mantenimiento de la Antártida como reserva dedicada a la ciencia y la paz.

Sector privado
WWF también recuerda la implicación del sector privado en cuestiones ambientales. «Cada vez más empresas adoptan objetivos Net Zero y metas basadas en ciencia, métricas auditadas y una mayor transparencia. A su vez, inversores y entidades financieras integran el riesgo climático en sus decisiones».
En el terreno económico y tecnológico, la organización ecologista remarca que el uso del carbón se ha reducido en cerca de un 70% desde 2010, mientras que energías como la solar y la eólica han ido consolidándose de forma competitiva en muchas regiones.
Para la ONG, la innovación ha contribuido a crear un futuro más verde a través de la movilidad eléctrica, edificios inteligentes o el almacenamiento eficiente de datos. «Todo ello, acompañado por la reducción de un 50% de las emisiones en sectores regulados del mercado europeo desde 2005, demuestra que una regulación correcta, apalancada en incentivos económicos, puede ser clave para acelerar la descarbonización», destaca.
Restauración ecológica
Además, la organización ha puesto en valor que la restauración ecológica ha ganado peso en la política europea y global con objetivos vinculantes para recuperar ecosistemas degradados, como muestra la Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE aprobada en 2024.
A su vez, WWF celebra «grandes victorias en un uso más responsable de recursos naturales» como la recuperación de grandes pesquerías como el atún rojo, algo que a su juicio se ha conseguido gracias a una gestión más rigurosa, a acuerdos regionales y a la lucha contra la pesca ilegal.

Recuperación de especies
Respecto a la recuperación de especies en peligro de extinción, la ONG menciona el caso del lince ibérico y la mejora de poblaciones de grandes vertebrados marinos y terrestres como las águilas imperiales, los lobos, los osos, las ballenas o las tortugas marinas.
«Todo ello demuestra que el trabajo de conservación puede revertir situaciones críticas cuando se apoya en base científica, financiación y cooperación institucional», asegura la entidad ecologista.
Impactos en España
La Hora del Planeta también es una llamada de atención sobre el cambio climático, cuyos impactos serán especialmente graves para España. Así lo confirma el reciente informe de Evaluación de Riesgos e Impactos derivados del Cambio Climático en España (ERICC-2025), publicado el pasado mes de febrero por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El informe identifica 141 riesgos relevantes y 51 riesgos clave que afectan a los sistemas naturales, productivos y sociales.
Según el texto, desde mediados del siglo XX la temperatura media ha aumentado en torno a 1,7 °C en nuestro país, que sufrirá olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, veranos climatológicos más largos y un aumento de los incendios forestales, además de elevar la demanda energética en los periodos de calor.

Sequías e inundaciones
Otro de los grandes riesgos señalados por el informe es la creciente presión sobre los recursos hídricos. El cambio climático está favoreciendo sequías más largas e intensas, al tiempo que aumenta la irregularidad de las precipitaciones: periodos secos más prolongados alternan con episodios de lluvias torrenciales que incrementan el riesgo de inundaciones repentinas.
Esta combinación reduce la disponibilidad de agua en ríos, embalses y acuíferos y pone en tensión sectores clave como la agricultura, el abastecimiento urbano o la generación hidroeléctrica.
Ecosistemas y biodiversidad
Los impactos también serán especialmente críticos para los ecosistemas. El informe destaca la pérdida de biodiversidad, la degradación de suelos y el aumento del riesgo de desertificación en algunas regiones, principalmente en el sur y el sureste peninsular.
A ello se suma la subida del nivel y la temperatura del mar y la mayor intensidad de temporales marítimos, que incrementan la erosión de las costas y el riesgo de inundaciones en zonas litorales y deltas. En conjunto, estos procesos pueden provocar daños difíciles de revertir en ecosistemas, actividades económicas y territorios vulnerables.