Madrid tendrá su primer ecoducto: la gran autopista verde que protegerá ganado, jabalíes y corzos
El paso de fauna mide 137 metros de longitud y 56 de anchura cubierto de vegetación autóctona
Jabalíes, corzos y gamos podrán cruzar la M-607 sin riesgo gracias al corredor ecológico elevado

Un ecoducto pionero cruzará por encima de la M-607 para que la fauna silvestre del norte de Madrid pueda moverse sin poner en riesgo su vida. La Comunidad de Madrid construirá este corredor ecológico elevado en las proximidades de Colmenar Viejo, el primero de estas características en la región, dentro de las obras de ampliación de la carretera que incorporan también un tercer carril.
Este corredor verde para la fauna autóctona y el ganado se enmarca en un proyecto de 37,7 millones de euros que lleva un año en ejecución y que beneficiará a más de 246.000 vecinos de 13 municipios del norte madrileño. Pero más allá de los coches, hay un protagonista inesperado en estas obras: un puente vivo de 137 metros pensado exclusivamente para la fauna salvaje.
Qué es un ecoducto
Un ecoducto es un paso elevado de fauna, una estructura que cruza por encima de una vía de alta intensidad circulatoria cubierta de tierra vegetal y vegetación autóctona. A diferencia de los pasos subterráneos convencionales, este tipo de corredor ecológico imita la apariencia del terreno natural para que los animales lo perciban como una prolongación del paisaje, no como una construcción artificial.
El ecoducto de la M-607 tendrá 137 metros de longitud y 56 de anchura, apoyado sobre cuatro falsos túneles de hormigón que cubrirán las calzadas y vías de servicio de la carretera. Sobre el tablero se verterán aproximadamente dos metros de tierra vegetal, suficientes para crear un suelo vivo donde puedan arraigar las plantas autóctonas del entorno.

Vegetación del matorral mediterráneo
La naturalización del ecoducto incluirá encinas, retamas, romero, escaramujos y otros arbustos propios del matorral mediterráneo característico de la sierra norte de Madrid. El objetivo es que la estructura resulte indistinguible del territorio circundante y que los animales la incorporen de forma espontánea a sus rutas habituales.
Este tipo de diseño sigue los estándares europeos más avanzados en materia de conectividad ecológica. Países como los Países Bajos, Francia o Alemania llevan décadas construyendo ecoductos en sus principales vías, con resultados probados en la reducción de atropellos y en la recuperación de corredores naturales fragmentados por las infraestructuras.
Las especies que cruzarán la M-607
La zona donde se levantará el ecoducto, entre Tres Cantos y Colmenar Viejo, alberga una fauna silvestre variada y en permanente movimiento. Jabalíes, corzos y gamos son las especies más frecuentes en estos terrenos, aunque también se documentan zorros, tejones, ginetas y distintas rapaces que utilizan la zona como corredor entre la sierra y los espacios periurbanos.
La carretera M-607 lleva años registrando atropellos de animales en este tramo, un problema que se agrava con el aumento del tráfico. El ecoducto actuará como una autopista verde para la fauna, permitiendo que las poblaciones de ambos lados de la vía se conecten, intercambien individuos y mantengan la diversidad genética necesaria para su supervivencia a largo plazo.

El primero de la Comunidad de Madrid
El ecoducto de la M-607 será la primera instalación de estas características en la Comunidad de Madrid, una distinción que le otorga un valor simbólico y técnico notable. La exigencia de su construcción vino impuesta por la autoridad medioambiental como condición para autorizar la ampliación de la carretera, lo que convierte este corredor ecológico en un ejemplo de cómo las grandes obras pueden integrar criterios de biodiversidad desde el diseño.
La estructura se ubicará en término municipal de Colmenar Viejo, aproximadamente en el punto kilométrico 0,4 en sentido Madrid y en el 7,04 en sentido Colmenar. Su finalización está prevista para el verano de 2027, coincidiendo con la conclusión del conjunto de las obras del tercer carril.
Conectividad en zona Red Natura 2000
El corredor natural que este ecoducto restituirá forma parte de un ámbito de alto valor ambiental. La sierra norte de Madrid concentra hábitats de interés comunitario, masas forestales de encinar y robledal, y zonas protegidas por la Red Natura 2000 que necesitan mantener su conectividad para funcionar como ecosistemas completos.
La fragmentación del territorio por las infraestructuras viarias es una de las principales amenazas para la biodiversidad en Europa. El ecoducto de la M-607 suma un eslabón más a la cadena de pasos de fauna que la ciencia considera imprescindibles para que las poblaciones animales no queden aisladas en islas de naturaleza incomunicadas entre sí.

Menos atropellos, más seguridad vial
Más allá de su función ecológica, el ecoducto tiene un impacto directo en la seguridad vial. Los atropellos de animales de gran tamaño generan accidentes graves, con consecuencias para los conductores y para las propias especies.
Al ofrecer un cruce seguro y naturalizado, el paso de fauna reduce la probabilidad de que los animales intenten atravesar la calzada, especialmente en los amaneceres y anocheceres, cuando la actividad de la fauna silvestre alcanza su punto máximo.
El Gobierno regional enmarca esta actuación en una inversión global de 247 millones de euros en la red de carreteras madrileñas para 2026, a la que se suma la Estrategia de Conservación 2023/26 dotada con otros 204 millones. La M-607, junto con la M-501 y la M-45, figura entre las vías autonómicas con mayor intensidad de tráfico, con más de 62.000 coches diarios.