La España vacía no podrá luchar contra los incendios: 3.700 autónomos dejaron la agricultura en 2024
En una década podríamos quedarnos sin agricultores
El pastoreo contribuye a prevenir los incendios
La gestión de las explotaciones agrícolas también promueve la prevención

La España vaciada arde, de forma metafórica y también en el sentido más literal. No en vano, el abandono del mundo rural es, según los expertos, una de las principales causas del aumento del riesgo de sufrir oleadas de incendios forestales como la que está asolando nuestro país en estos momentos.
Esta es una razón más para apostar por la recuperación del campo y la dignificación de las condiciones de vida de agricultores y ganaderos. Los cuales trabajan muy duro no sólo para cultivar nuestros alimentos, sino que su labor como gestores del territorio los convierte, a su vez, en actores imprescindibles para la prevención del fuego.
El problema es que España corre el riesgo de quedarse sin agricultores en una década. Así lo denunció SOS Rural a principios de este mismo año. Según Natalia Corbalán, portavoz de esta plataforma independiente, «la edad media de los agricultores españoles es de 62 años, más de la mitad de ellos tiene más de 65 años y casi el 70% es mayor de 56».
Falta de relevo generacional
En estos momentos, únicamente el 8% de los 770.000 agricultores españoles tienen menos de 41 años, lo cual evidencia la falta de relevo generacional en el campo. En 2024 se perdieron, además, 3.700 trabajadores autónomos en la agricultura (-1,4%) con respecto a 2023, según los datos del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).
Pero no sólo está en peligro la profesión, sino también muchas explotaciones agrarias de pequeñas dimensiones. «Hay que tener en cuenta que los agricultores mayores de 65 años gestionan en su mayor parte explotaciones menores de 8.000 euros de dimensión económica que, desgraciadamente, son de fácil desaparición», previene Corbalán.
De hecho, en los últimos diez años, el número de explotaciones agrarias ha disminuido en un 7,6%, hasta las 914.871 explotaciones, según SOS Rural, que se basa, a su vez, en los datos del Censo Agrario.
Incendios
Menos agricultores y explotaciones agrícolas significan también pérdida de soberanía alimentaria y mayor dependencia del exterior. Paralelamente, el abandono del rural incrementa el riesgo de que se declaren incendios.
Como explican desde Greenpeace: «El despoblamiento del campo y la reducción de la actividad agrícola y ganadera han convertido tierras útiles para el cultivo en un espacio lleno de maleza y matorrales altamente inflamable, agravando el riesgo de propagación de los incendios»,
«Un territorio despoblado es un territorio que arde. Si superpusiéramos el mapa de las áreas quemadas en los últimos años en la península ibérica con el mapa de las zonas más despobladas, comprobaríamos que coinciden en gran medida», sostiene, por su parte, otra ONG ecologista como es WWF.
Escuela Agraria de Manresa
La conclusión es que resulta urgente promover modelos y prácticas que permitan la recuperación de la actividad agrícola. Un interesante ejemplo en este sentido lo ofrece la Escuela Agraria de Manresa.
Así lo evidencia un dato especialmente significativo: el 75% de la primera promoción de su grado superior, dedicado a agroecología y acción climática, ha encontrado trabajo en el sector primario. Además, el 90% de sus alumnos están trabajando en estos momentos.
«Esta cifra no sólo refleja la calidad de la formación impartida, sino también la capacidad real del sector para generar empleo sostenible, arraigado y con perspectiva de futuro», insisten desde la Escuela Agraria de Manresa.
Dos ciclos formativos
Dicho centro, dependiente del Departamento de Agricultura de la Generalitat, cuenta actualmente con dos ciclos formativos en modalidad dual: el de grado medio en producción agroecológica, destinado a la capacitación de profesionales del sector primario (agricultores, ganaderos y pastores) y del sector servicios, principalmente en el ámbito de la jardinería.
Y el ya citado grado superior en paisajismo y medio rural (perfil profesional de agroecología y acción climática) que da continuidad al ciclo de grado medio y que prepara a los alumnos para poder dedicarse a la administración de explotaciones de agricultura ecológica y de ganadería extensiva, tanto para otras empresas como por cuenta propia. También forma en materias como la restauración de paisajes y el diseño de jardines.
La escuela imparte, además, cursos y jornadas técnicas enfocados a profesionales.
Limpiar los bosques
Estos trabajadores del sector primario no sólo crean riqueza y producen alimentos, sino que además desempeñan importantes labores de cara a la prevención de incendios, como la limpieza de los bosques.
«Algunos de nuestros antiguos alumnos participan, por ejemplo, en colectivos como Ramats de Foc (Rebaños de fuego), que precisamente estudian por dónde tiene que pasar el ganado, para hacer esta labor de control y de prevención», explica Marta Arce, directora de la Escuela Agraria de Manresa.
Material combustible
Cuando los pastores recorren con sus rebaños estas zonas de pasto, las reses aprovechan para alimentarse del rastrojo, del matorral y de la rama baja del lugar, eliminando así material combustible.
«Es decir, que se comen buena parte de la masa forestal. Ahora que se habla tanto, quizá con demagogia, de que los ecologistas no quieren limpiar el monte, realmente lo que vemos con ejemplos como este es cómo limpiar el monte de la mejor manera posible, a través de la recuperación de la actividad en el rural», asegura Arce.
Explotaciones agrícolas
Esta labor de prevención de incendios no se limita a las zonas de pasto, sino que también tiene que ver con las explotaciones agrícolas y ganaderas.
«Si, por ejemplo, quieres comenzar un proyecto productivo y adquieres una finca que el bosque ha estado invadiendo, lo normal es que limpies el terreno porque te interesa aprovecharlo al máximo para cultivar cereal, para hacer forraje, para el pastoreo, etc.», razona Arce.
«El problema es que la zona boscosa está creciendo mucho. Hay propietarios que poseen grandes extensiones forestales y la gestión de todo ese territorio se está complicando», lamenta la directora.
Aprovecharlo al máximo
En este sentido, Arce apuesta por las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas, a las que considera más eficientes en término de manejo del territorio. «Siguiendo con el caso anterior, al dueño de una pequeña explotación le interesa aprovecharlo todo al máximo, porque algún beneficio le dará», recalca.
En cambio, el enfoque económico de los grandes propietarios pasa por otros planteamientos. «Si tú quieres tener muchas hectáreas para producir enormes cantidades de cereal, la situación es diferente. Si compras una finca para tal fin y descubres que dentro de la misma hay una amplia extensión de territorio forestal, es posible que no la gestiones correctamente porque no sepas qué rendimiento sacarle», sostiene la directora.
Vida en el rural
Para la responsable de la escuela agraria, lo fundamental es que el rural vuelva a poblarse. «Porque, al final, si estás ahí viviendo y dependes de ese medio, lo gestionarás, mejor o peor, pero lo harás».
«Y además, lo estarás haciendo durante todo el año, y no sólo en momentos concretos, cuando se manifiesta un problema como el de los incendios y salta la alarma. Por eso es tan importante darles el valor que se merecen a los que lo hacen, porque si no estuvieran, entonces sí que nadie cuidaría de nada», concluye Arce.