Aire Acondicionado Edificación

España destina tres veces más energía que Europa a enfriar sus viviendas en plena ola de calor

Más del 80% de los edificios es anterior al Código Técnico y depende en exceso del aire acondicionado

Las noches tropicales encarecen un 30,6% la luz de madrugada y el recibo sube hasta 60 euros al mes

Las olas de calor salen caras a los españoles: las noches tropicales disparan un 30% la factura de la luz

Más de 8 millones de viviendas en España deben acometer rehabilitación energética urgente antes de 2030

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los hogares españoles destinan a la refrigeración de sus viviendas el 2,5% de su consumo energético residencial anual, tres veces más que la media de la Unión Europea, situada en el 0,84%, según los datos de Eurostat. El dato se conoce mientras España afronta su tercera ola de calor del verano.

Buena parte del parque de viviendas sigue sin estar preparado para hacer frente al aumento sostenido de las temperaturas. Más del 80% de los edificios residenciales se construyó antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación, cuando las exigencias de aislamiento eran muy inferiores a las actuales.

A este envejecido parque se suma la creciente utilización del aire acondicionado, presente en más de un tercio de las viviendas, según el INE. La empresa Molins advierte de que confiar únicamente en la climatización no resuelve el problema de fondo y puede incluso agravarlo.

Cada grado que se reduce el termostato puede elevar el consumo entre un 5% y un 10%, y los equipos expulsan el calor al exterior. Ese calor favorece la acumulación térmica en las ciudades y agrava el conocido efecto isla de calor, sobre todo en los centros urbanos más densos.

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Aire acondicionado. Foto: Freepik

El sobrecoste nocturno

El impacto en el bolsillo es cada vez más visible. El experto en eficiencia energética Jesús Sahún calcula que un uso continuado del aire acondicionado puede encarecer la factura de la luz entre 50 y 60 euros al mes, sobre todo cuando el aparato funciona más de ocho horas diarias.

A ese gasto se suma un cambio de fondo en el mercado eléctrico. Según el comparador Hello Watt, entre el 21 de junio y el 17 de julio el precio de la luz de madrugada fue un 30,6% más caro que la media del año, hasta rozar los 19,92 céntimos por kilovatio hora en los momentos de mayor tensión.

Las noches tropicales obligan a mantener la climatización encendida durante la madrugada y han elevado la demanda en horas valle un 12,7%. Con poco viento, la generación eólica nocturna cayó un 28,1% y el sistema tuvo que recurrir a fuentes más caras, como los ciclos combinados de gas. A mediodía, en cambio, la elevada producción fotovoltaica contiene los precios pese al mayor consumo.

Aire acondicionado
Inspector municipal revisando un compresor de aire acondicionado. (Imagen generada por IA)

Primero, la envolvente

Frente a este escenario, la compañía defiende un modelo que reduzca primero la energía necesaria para climatizar el interior de las viviendas. La clave, sostiene, pasa por mejorar el aislamiento térmico antes que multiplicar los equipos de refrigeración.

En ese terreno destacan los Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE), que mejoran la envolvente del edificio sin restar superficie útil a la vivienda. Ayudan a mantener una temperatura interior más estable durante todo el año, tanto en obra nueva como en proyectos de rehabilitación.

Una envolvente bien aislada reduce el sobrecalentamiento en verano y disminuye la necesidad de recurrir de forma intensiva al aire acondicionado. Al mismo tiempo, contribuye a los objetivos europeos de descarbonización fijados para el horizonte 2030-2050.

Ciudades más resilientes

La adaptación al calor extremo debe extenderse también al entorno urbano. La incorporación de arbolado, vegetación y zonas de sombra ayuda a reducir la temperatura ambiental, limita el efecto isla de calor y favorece ciudades más habitables y resilientes.

A esas actuaciones de fondo, los organismos de eficiencia suman gestos sencillos: bajar las persianas en las horas de mayor radiación, usar toldos o cortinas térmicas y aprovechar la madrugada para generar ventilación cruzada antes de que vuelva el calor.

Revisar de forma periódica el contrato eléctrico completa la lista de recomendaciones. Combinadas con un parque de viviendas mejor aislado, estas medidas permiten contener el gasto y ganar confort sin depender por completo del aire acondicionado.