Ecoanimalistas de Palma exigen la sustitución de las calesas tiradas por caballos por carruajes eléctricos
Convocan una manifestación en la ciudad de Palma para exigir al ayuntamiento su "abolición"
Todo empezó con un incidente entre una turista alemana y un calesero
Palma contará con un proyecto piloto de calesas eléctricas

Un incidente entre un conductor de calesa y una influencer extranjera ha desatado la indignación entre el colectivo animalista de Palma (Mallorca) que ha convocado una manifestación para pedir, mañana sábado, «calesas eléctricas».
Lo sucedido fue ampliamente difundido por las redes sociales con un vídeo que ha despertado la furia de los colectivos ecologistas y pro derechos de los animales, llegando a proclamar desde varias cuentas la invitación para que «ardan las redes».
Todo ocurrió hace menos de una semana cuando una turista alemana pidió a un conductor de una galera, el carro tirado por caballos, si le podía dar agua al equino. Xenia Denis, la turista que protagonizó la escena, escribió en su cuenta de Instagram que en «¡Palma todavía hay caballos demacrados y sedientos!»
Unas imágenes con gran repercusión
La ciudadana alemana explica que le preguntó al calesero «si podía darle a su caballo algo de beber, y luego lo perdió completamente, me llamó nazi, me dijo que fuera a McDonald’s y comiera una hamburguesa con carne (en la que «mostró» mi cuerpo de arriba abajo y luego caminó detrás de mí y gritó «Mira ese culo, necesita un McDonald’s».
En las imágenes se puede ver cómo el dueño del carro con caballos lanza agua a la cara de la turista y la increpa gesticulando a centímetros de su cara. El enfrentamiento ha sido ampliamente difundido por las redes de ecoanimalistas que animan a participar en la protesta de mañana.
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Desde la Asociación La Calesa de Palma, se sostiene que el enfrentamiento comenzó de otra manera. Según su versión, la turista y su grupo increparon al cochero y la joven le llamó «gitano». La asociación también asegura que el grupo hizo que unos turistas alemanes no contrataran los servicios del paseo en calesa «con una pérdida de 50 euros».
Investigación en marcha
Tras el incidente y la amplia repercusión de los hechos, el Ayuntamiento de Palma reaccionó en poco tiempo abriendo un expediente informativo a través del área de Movilidad para investigar la secuencia de los hechos.
Desde el Consistorio han confirmado que el objetivo es determinar de forma precisa las circunstancias de la agresión e identificar al implicado para adoptar las medidas disciplinarias o sanciones reglamentarias que correspondan.

Estos acontecimientos han provocado la concentración para mañana sábado a las 11 de la mañana frente a la catedral de Palma. Según un comunicado de Satya Animal y Progreso en Verde, llegado a la redacción de OKGREEN, los convocantes exigirán al Ayuntamiento de Palma «la abolición de las galeras de caballos» y que se imponga la utilización de calesas eléctricas en la ciudad. Así mismo anuncian concentraciones de protesta todos los sábados de septiembre.
Abolición total
Los convocantes exigen al consistorio que «ponga fin a su inacción y acelere la transición hacia la abolición total de los carruajes de tracción animal». Las cuentas en redes sociales afines a esta protesta llevan tiempo reclamando este cambio o el fin de la actividad, combinadas con publicaciones antitaurinas.
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Palma sigue apostando por este modelo de explotación animal como oferta turística, explican en el texto. Para Satya Animal, la solución no consiste únicamente en sustituir algunas galeras por vehículos eléctricos. Es necesario un plan vinculante con plazos concretos que garantice que todos los caballos sean retirados por completo de esta actividad.
Satya Animal critica además la falta de garantías en los controles veterinarios. Según la entidad, «la normativa municipal establece revisiones técnico-sanitarias anuales para los animales. Sin embargo, este año se ha denunciado que los caballos ya habían iniciado la temporada sin haberse sometido a dicha inspección. Los controles deben proteger a los animales antes de ser utilizados y no convertirse en una mera formalidad a posteriori».
Retirar definitivamente el servicio
Además, reclaman al gobierno municipal que «no se limite a sustituir vehículos, sino que también asegure el futuro de los caballos. Debe posibilitarse su retiro definitivo del servicio y su reubicación en santuarios adecuados, refugios o centros privados donde puedan vivir sin volver a ser utilizados como animales de trabajo».
La sustitución del tiro por caballos por carruajes eléctricos es una opción que muchas ciudades están implantando ante una mayor sensibilidad de la ciudadanía por el bienestar animal.

Cuatro años de promesas
El primer intento de electrificar las galeras de Palma llegó en septiembre de 2022, cuando el Gobierno central eligió la capital balear como sede de un programa piloto para sustituir los carruajes de tracción animal por vehículos eléctricos.
La partida, impulsada por Podemos a través de la Dirección General de Derechos de los Animales que dirigía Sergio García Torres, preveía consignar 70.000 euros en los Presupuestos Generales del Estado para comprar diez calesas eléctricas, subvencionadas al 100% y cedidas a los consistorios que quisieran eliminar la tracción animal.
Palma figuraba como receptora prioritaria y la previsión era que las primeras rodasen en marzo de 2023, tras la moción aprobada el 28 de julio de aquel año que fijaba 2024 como fecha límite.
Un plan que se quedó en nada
El plan encalló por dos frentes. Por un lado, la falta de homologación de las galeras eléctricas, que Derechos Sociales e Industria trataban de salvar permitiendo conducirlas con el carné B.
Por otro, el rechazo frontal del gremio: Venancio Vargas, entonces vicepresidente de Las Calesas, tildó el modelo de «nefasto y deficiente», denunció que no se había consensuado nada con las 40 familias del sector y preguntó qué destino tendrían los más de 70 caballos. Ciudadanos, que había llevado la iniciativa al pleno, se declaró «satisfecho» pero «con escepticismo». Ninguna de aquellas diez calesas llegó a circular.