Andalucía

Liberan a Doñana de 3,5 millones de perdigones de plomo

SEO/BirdLife ha retirado a mano más de 350 kilos de plomo en el parque nacional para salvar la vida a centenares de gansos

perdigones plomo
Grupo de voluntarios recogiendo perdigones de plomo en el Cerro de los Ánsares. (Foto: SEO/BirdLife)

El plomo de los perdigones es un elemento tóxico para el entorno y la biodiversidad más comunes en muchos puntos de la naturaleza. Fruto de la actividad humana, principalmente la caza y la pesca, este material se ha ido depositando en el medioambiente como un vector más de contaminación muy complicado de eliminar.

Para liberar de perdigones de plomo en un entorno natural como el Parque Nacional de Doñana y proteger las especies presentes en los humedales, la organización SEO/BirdLife puso en marcha la actividad de su retirada en Doñana en el año 1999, una acción enmarcada en el Programa de Voluntariado de Parques Nacionales.

Durante 24 años cientos de personas «han colaborado en una actividad a la que se han ido sumando otras asociaciones que trabajan en la protección de la naturaleza», según la entidad ambiental.

Plumbismo y muerte de aves

En la ardua tarea de extraer a mano el plomo de los perdigones gracias al voluntariado, la organización informa que «hasta la actualidad, más de 3,5 millones de perdigones de plomo superficial (350 kilos) han sido ya retirados la duna del Cerro de los Ánsares, contribuyendo así a reducir las posibilidades de intoxicación y muerte de aves por plumbismo».

Desde SEO/BirdLife se reseña que con esta labor de retirada «existen indicios científicos que apuntan a que estas actuaciones de limpieza parcial como la causa de la disminución de perdigones ingeridos por las águilas imperiales de Doñana».

La última campaña de recogida de perdigones de plomo, realizada desde septiembre hasta la primera semana de noviembre, ha sido realizada por un voluntariado compuesto por 38 personas que han recogido 20 kilos más de perdigones. El resultado y el objetivo se traduce en que con esta retirada se evitaría la muerte a cientos de ejemplares de ánsares comunes.

Recogida manual en la superficie

Según Carlos Davila, responsable de SEO/BirdLife en Doñana, «el trabajo de las personas voluntarias se dirige principalmente a eliminar los perdigones más superficiales que se localizan en las áreas de la duna más frecuentemente utilizadas por las aves, para reducir la posibilidad de que sean localizados e ingeridos por los ánsares».

El responsable de la organización en Doñana explica que «el pretender eliminar las cuatro o cinco toneladas que pudieran acumularse en la arena parece una tarea quimérica, pero esos 350 kilos ya retirados desde el comienzo del voluntariado son de una importancia trascendental, ya que son los que, por encontrarse en la superficie, potencialmente iban a ser ingeridos por los gansos de Doñana».

Secuelas de decenios de caza

Desde SEO/BirdLife se recuerda que en julio de 1983, el Patronato de Doñana prohibió la caza en el interior del parque nacional y que «hasta esa fecha, durante décadas, miles de gansos han sido abatidos anualmente en el Cerro de los Ánsares, la duna móvil más alta de Doñana».

Pero, ¿cómo ingieren las aves este plomo? La caza con munición de plomo genera una lluvia de perdigones que acaban depositados en el suelo y en el fondo de los humedales, convirtiéndose en un elemento de contaminación en la naturaleza.

Los ornitólogos explican que es habitual que durante el invierno, grandes bandadas de ánsares «acuden a este paraje desde la marisma para ingerir el denominado grit, arena y piedrecitas que se depositan en la molleja para fabricar un particular mortero que facilita la digestión de los duros rizomas y semillas de los que se alimentan».

Esta costumbre era aprovechada por los cazadores para «abatir cientos de ejemplares por jornada». Tras décadas de actividad se estima que «permanecen depositadas en las dunas entre dos y seis toneladas de perdigones de plomo, poniendo en peligro a la gran comunidad de ánsares invernantes en Doñana, que en un buen año hidrológico podría llegar a los 50.000 o 60.000 ejemplares».

Parque Nacional de Doñaña
El plomo de los perdigones ingeridos se va incorporando poco a poco al organismo de las aves a través del torrente sanguíneo

Muerte silenciosa

Para las bandadas de gansos, ahora el peligro de este legado de plomo sigue permaneciendo en la duna. Según Carlos Davila, «el plomo de perdigones ingeridos se va incorporando poco a poco al organismo de las aves a través del torrente sanguíneo.

Y es que bastan solo unos pocos perdigones para envenenar un ave, un proceso que comienza afectando a su sistema nervioso, digestivo, riñón e hígado, y termina provocándoles la muerte».

El plumbismo es conocido como «la muerte silenciosa» porque transcurren varios días desde la ingesta e intoxicación hasta que el ave muere y es difícilmente localizable.

Además, sus efectos negativos se multiplican ya que gran parte del plomo no es expulsado por el organismo, permanece en el ave muerta o enferma y pasa a formar parte de la cadena alimentaria tras ser devorada por depredadores y aves carroñeras, como las águilas imperiales o a los buitres, que se alimentan de los gansos envenenados.

Prohibición de la munición de plomo

Desde el 5 de febrero de 2023, el uso de munición de plomo en los humedales es ilegal en los 27 países de la UE, así como en Islandia, Noruega y Liechtenstein. España era uno de los pocos países del entorno europeo que ya contemplaban anteriormente la prohibición de plomo en humedales protegidos legalmente.

Con esta nueva medida, la restricción se ha ampliado a todos los humedales del territorio nacional, lo que incluye humedales naturales no protegidos y otros elementos artificiales, como balsas de riego.

Desde SEO/BirdLife se pide al Gobierno de España que modifique la normativa actual, y las comunidades autónomas, encargadas de controlar que esta norma se cumple sobre el terreno, deberán asegurar un eficaz sistema de seguimiento.

Por otro lado, la Comisión Europea está trabajando en una propuesta de borrador para la prohibición del plomo en todos los ambientes donde se practique la caza, dado que el plomo, en definitiva, afecta a la fauna de todos los ecosistemas y contamina el agua y los suelos.

Entre 4 y 5 toneladas al año

El plomo se ha utilizado en munición y aparejos de pesca durante décadas, a pesar de toda la información existente sobre el significativo impacto que tiene en los seres humanos, la vida silvestre y los ecosistemas en general.

El dato que aporta la entidad es preocupante ya que se «estima que entre 4.000 y 5.000 toneladas de plomo son derramadas a la naturaleza cada año en la Unión Europea».

Advierten que estos perdigones son ingeridos comúnmente por aves acuáticas como cisnes, flamencos, patos y gansos. La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas estima que anualmente esto genera la muerte por plumbismo de más de un millón de aves acuáticas.