Christopher Jones: «¿Debería ser Europa independiente en energía? La respuesta sería no. No tiene sentido»
El exdirector general adjunto de Energía de la CE analiza en OKGREEN el futuro energético europeo
Sobre el apagón total en España: "No se tendría que haber producido el, no había porqué"
"No puedes hacer un embargo al viento y al sol. Es una manera genial de expresar el escenario actual"

Christopher Jones conoce como pocos la maquinaria de Bruselas: ayudó a diseñar la política energética europea durante más de tres décadas. En esta entrevista con OKGREEN sostiene que Europa llegó tarde frente a China, que la descarbonización sólo tiene futuro si abarata la energía y refuerza la industria, y que el gran apagón del 28 de abril «no se tendría que haber producido».
Durante la entrevista repasa también el papel de la energía nuclear, el reto de la electrificación y la posición de España, a la que ve «casi» con los deberes hechos. Una conversación sin adornos sobre cómo el continente puede competir sin renunciar a sus objetivos climáticos.
Ciclo Energy Prospectives
El encuentro se produce tras el ciclo Energy Prospectives organizado por la Fundación Naturgy y el IESE Business School. En la jornada participaron como ponentes el analista global y exeditor de energía de The Economist, Vijay V. Vaitheeswaran, y Christopher Jones, profesor de la Escuela de Regulación de Florencia (EUI), exdirector general adjunto de Energía de la Comisión Europea y consejero en Baker McKenzie.
La jornada fue inaugurada por Rafael Villaseca, presidente de la Fundación Naturgy, y José Luis Suárez, profesor emérito y exdirector del campus de IESE en Madrid. Durante la cita se debatió si el futuro de la energía en Europa ya no se juega sólo en el marco de la descarbonización y si el continente será capaz de hacerla competitiva.

Jones habla sin filtros en esta entrevista desde su experiencia como responsable de la política energética, en la que podemos ver cómo su visión sobre las renovables y los avances ha cambiado su visión en este campo.
OKGREEN: A su juicio, ¿cuál sería la conclusión más relevante de esta jornada acerca del futuro del sector energético en Europa?
CHRISTOPHER JONES: La tecnología. Tuve el placer de cenar con Vijay V. Vaitheeswaran, el exeditor de energía de The Economist, y aprendí mucho sobre la tecnología que se está desarrollando desde el punto de vista de las baterías.
Me desveló algo que no sabía. Acaba de estar en China visitando la fábrica de CATL y me compartió que en cinco años el coste de la electricidad renovable combinado con el almacenamiento en baterías va a ser competitivo en comparación con la generada por los combustibles fósiles con necesidades de 24 horas, 7 días y 365 días del año. Esto significa un cambio tremendo con lo que tenemos actualmente.
Para mí, lo que realmente he aprendido en esta jornada es que antes pensaba que era muy difícil llegar a tener un sistema libre de carbono competitivo. En cambio, si tomamos como referencia lo que ha explicado una persona que viaja constantemente a China y viendo la velocidad de los cambios tecnológicos allí, ahora se puede ver el camino que Europa puede tomar para llegar a un sistema energético sin emisiones competitivo. Esto es un cambio que no he visto hasta hace poco.
P.: En 2019 dijo aquí mismo que España necesitaba «un plan» para su transición energética. ¿Cree que seis años después lo tiene?
R.: Casi. Me da la sensación de que España ha avanzado hacia las renovables de manera excepcional. Es un país extraordinariamente afortunado por su perfil en renovables, por el clima y por su propio sistema. Pero que sepamos, tiene muchas dificultades. El sistema tiene que equilibrarse. Esto, a mi juicio, es muy difícil.
El país ha hecho un gran trabajo en transformarse hacia las renovables. La siguiente fase de este desafío va a ser la última milla, la parte más difícil, que será equilibrar la energía para que el sistema funcione de manera eficiente.
Obviamente, no se tendría que haber producido el apagón, no había por qué. Se debería tener un país estable, con un mercado muy alto en renovables, como ocurre en Dinamarca o en otros países, por ejemplo.
Creo que España está casi al 70%. Si atendemos a lo que ha dicho Vijay, el país tiene la oportunidad de llegar a la última milla.
P.: Acerca del apagón en España del 28 de abril de 2025 que paralizó todo el país, ¿qué conclusión tiene de lo ocurrido?
R.: Como he dicho, hay muchos sistemas eléctricos en el mundo con niveles tan altos de renovables como ocurre en España. No hay una razón por la que tenga que pasar un apagón. Un sistema con muchas fuentes de energía renovable puede tener una sólida red fiable. Simplemente hay que asegurarse de que se gestione bien la red. Pienso que las lecciones aprendidas son el asegurarte de manejar o gestionar la red como ocurre en otros países.
P.: ¿Qué ha aprendido Europa con las crisis energéticas desatadas por la guerra en Ucrania y en Irán? ¿Qué se está haciendo bien y en qué está fallando?
R.: Hay un apunte muy bueno del que se ha hablado hoy. No puedes hacer un embargo al viento y al sol. Es una manera genial de expresar el escenario actual. Si a esto le añadimos el hecho de que producir energía y almacenarla con las renovables, todo el año a todas horas, va a ser tan barato, incluso tal vez más que el gas, dentro de cinco o seis años, con estos datos te doy la respuesta.
La energía no sólo es electricidad, es mucho más. Hay muchas industrias intensivas en energía que simplemente no se pueden electrificar. Por supuesto, seguiremos necesitando el gas, pero por supuesto tendremos que seguir avanzando en la electrificación. China está electrificando su industria.
Si te fijas en el nivel de electrificación en la industria y en los servicios en China y lo comparas con Europa, estamos muy por detrás. Mucho. Existen dos retos que hemos de afrontar a nivel europeo: el primero, descarbonizar y abaratar el sistema eléctrico; y, segundo, la electrificación de la industria tal y como lo está haciendo China.
China no está electrificando su industria porque cree en el cambio climático, sino porque cree en la seguridad de la energía y porque cree que lo puede hacer con una buena relación coste-eficacia. Nada más.

P.: El Clean Industrial Deal promete descarbonizar y competir. ¿Se puede de verdad abordar estos dos aspectos de forma equitativa, o hay que elegir sobre todo teniendo en cuenta a China que tiene otra filosofía?
R.: Por esta razón insisto en que la descarbonización ha de ser competitiva. Cuando nos empezamos a descarbonizar, cuando hicimos el primer compromiso en 2009, el mundo era distinto. Pensábamos que si nos comprometíamos con la descarbonización y demostrábamos que lo podíamos hacer, nos iba a seguir el resto del mundo. Y casi funcionó.
En 2009 dijimos que nos íbamos a descarbonizar para garantizar los objetivos de Kioto. Bill Clinton firmó Kioto. Y luego activamos el sistema de compraventa de derechos de emisión, se puso un precio al carbono…
¿Por qué hicimos estos movimientos? ¿Por qué le dimos un precio al carbono? ¿Porque creíamos que el descarbonizar Europa iba a resolver el cambio climático? No, claro que no. Porque nosotros sólo producimos las emisiones de un 6% del mundo. Lo hicimos porque creíamos en dos cosas: la primera es que pensábamos que si lo podíamos demostrar, el resto del mundo nos seguiría; en segundo lugar, si no lo hacemos nosotros… ¿Quién lo va a hacer?
Si creemos que el cambio climático es una maldición para nuestros hijos y para nuestros nietos, nos preguntamos si no lo hacemos nosotros ¿quién lo va a hacer? Y casi funcionó.
Imagina un mundo donde hubieran sido elegidos los demócratas de nuevo después de Clinton y que hubieran puesto un impuesto al carbono. En ese contexto, Europa y Estados Unidos hubieran tenido un precio al carbono y a la importación, con un mecanismo de ajuste en fronteras.
Ahí el resto del mundo se habría visto obligado a seguirnos y habríamos resuelto el cambio climático de la misma manera que resuelven el problema de la capa de ozono en el mundo.
Podría haber funcionado, pero no funcionó. El resto del mundo no nos ha seguido, seamos sinceros. No veo ningún escenario según el cual en Estados Unidos vaya a implantar un impuesto al carbono efectivo en los próximos quince años.
Aunque ahora salgan elegidos los demócratas después de Trump, no van a atreverse a poner un impuesto de este tipo. Si lo hicieran, ¿que pasaría en las siguientes elecciones? Por lo tanto, el mundo ha cambiado con respecto a cuando empezamos en 2009.
P.: ¿Qué va a hacer Europa al respecto? ¿Seguimos avanzando en la vía de la descarbonización sabiendo que el mundo no nos sigue?
R.: O no. ¿Y si invirtiéramos en descarbonización competitiva? La respuesta es obvia. La respuesta es que Europa tiene que concentrarse en cómo descarbonizar su industria y sus sistemas de electricidad de una manera en la que se valore el coste/eficacia. Hoy hemos visto en la jornada que la visión es mucho más optimista que hace cinco años.
P.: Draghi dice que Europa va tarde en sus objetivos energéticos. Usted, que conoce la máquina de Bruselas por dentro, ¿le da la razón?
R.: Draghi tiene toda la razón. En 2009 nos comprometimos a tener una energía renovable. Inmediatamente, China invirtió en dos plantas fotovoltaicas del tamaño de una manzana de la ciudad de Nueva York con terreno y electricidad gratuitos, subvencionando todo. Así destruyó nuestra industria y no reaccionamos en Europa a este escenario. Hemos estado cegados.
China ha ido haciendo lo mismo con cualquier otro tipo de energía, incluyendo la eólica, los electrolizadores, etcétera. Europa llega tarde en el diseño de un entorno descarbonizado y competitivo, con un sistema energético que beneficie a los ciudadanos y a nuestra industria.
Nos hemos concentrado más en descarbonizar a cualquier precio en lugar de hacerlo de una manera que beneficie a Europa. Esta situación tenemos que cambiarla ya.
P.: ¿Cuánto cuesta todo esto?
R.: Si nos concentramos en la descarbonización que nos dé ventaja competitiva, la respuesta es que hay problemas sistémicos. Tenemos el paquete reciente de las redes de la Comisión Europea que dice que para organizar una red eléctrica a medida en un mundo descarbonizado necesitamos invertir 500 billones de euros en los próximos diez años y otros 500 más en los siguientes diez.
P.: Pero tenemos un problema político…
R.: Tenemos un problema enorme en ese aspecto. Para invertir estos 500 billones habría que subir los aranceles de las redes a corto plazo o darlo en subsidios en los impuestos. No hay una solución mágica.
Pero la razón por la que invertimos en esto no es sólo por la descarbonización, sino por la misma razón por la que China está haciendo exactamente lo mismo. No lo hace por la descarbonización, sino por la garantía, por la seguridad energética y por la competitividad.
Estamos ante una de las pocas oportunidades en las que se cumple el triángulo perfecto: energía, sostenibilidad y competitividad. Hablamos de un campo en el que sí podemos, junto con China, demostrar que la Unión Europea puede descarbonizarse para su propio beneficio.
Lo difícil es disociarlo del argumento de la descarbonización. Si nos centramos demasiado en los temas de competitividad y seguridad, esto tendría sentido y ahí España ha sido líder, tiene que estar orgullosa de lo que ha hecho.
P.: ¿Cuál sería el mix energético ideal para garantizar la independencia de Europa?
R.: No es tan difícil. ¿Qué energía tenemos en Europa? Tenemos viento, sol, energía nuclear y un poco de gas. España no depende tanto del gas en la actualidad y ha podido afrontar la subida del precio mejor que otros países.
La combinación entre seguir aumentando en renovables e invertir mucho en red, baterías, electrificación de la industria y del transporte obviamente es la respuesta. Es exactamente lo que está haciendo China.
P.: Ha mencionado la nuclear… España es el único país de la UE con un calendario de apagón nuclear, con Almaraz cerrando ya en 2027. ¿Es valentía o un error estratégico? A un gobierno que ha decidido renunciar a ella, ¿qué le diría?
R.: Es una opción democrática. Si yo hablo con alemanes, me resultaría difícil encontrarme con alguno que piense que cerrar toda la energía nuclear después de Fukushima fue una buena idea, a no ser que estés hablando con algún ecologista del Partido Verde.
La mayoría de la gente dice que fue un error. Hay nuevas inversiones en energía nuclear en Finlandia, Suecia, Países Bajos, Eslovenia, Eslovaquia, Polonia, Bulgaria… Por lo tanto, se ve una tendencia que indica que está aumentando la energía nuclear en Europa.
La energía nuclear es una tecnología bastante cara en comparación con las renovables. Cuando necesitas energía para los centros de datos o las empresas sin parar, 24x7x365, es difícil de abordar con las renovables. Por lo tanto, los países que están invirtiendo en nuclear tienen en mente el dar un servicio continuado.
¿Qué accidentes nucleares hemos tenido en el pasado? ¿Chernóbil? Siendo realista, nadie cree que vaya a repetirse en la actualidad ,con una planta nuclear moderna, un accidente como el que pasó. ¿Fukushima? Es absurdo poner ahí una planta nuclear.
Volviendo a la pregunta… Repito, es una decisión democrática. No creo que sea yo quien tenga que decir si está bien o mal. Lo único que se puede observar es que hay muchos países en Europa que se están dando cuenta de que con parte de las renovables con baterías no hay congelación energética.
P: Si sólo pudiera arreglar una cosa de la política energética europea antes de 2040, ¿cuál sería?
R.: Tener una ruta práctica basada en una tecnología neutra para llegar a donde tenemos que llegar en 2035 en lugar de tener una política basada en supuestos políticos o en el idealismo. Hay que basarse en hechos, en el objetivo de asegurarnos de que tenemos un precio fiable, seguro, competitivo y descarbonizado.
P.: Para terminar: Hay una pregunta que se repite mucho en la actualidad: ¿será Europa independiente en materia energética?
R.: Cambiaría la pregunta. Más bien, ¿debería Europa ser independiente en energía? ¿Debería Europa querer ser independiente en algo en concreto a nivel global? La respuesta es que no. No tiene sentido. ¿Tiene sentido seguir comprando gas natural?
Tenemos que asegurarnos que la cantidad que compramos y de la zona de donde compramos energía nos dé seguridad en el suministro. No creo que tenga sentido preguntarse si deberíamos ser independientes energéticamente hablando. Deberíamos ser lo independientes que necesitemos para cumplir nuestros objetivos y esto no lo estamos haciendo en la actualidad.