Cambio climático Abetos en Aragón

El árbol emblemático del Pirineo está en peligro: uno de cada tres abetos ha muerto en cinco años

El cambio climático y las plagas aceleran la muerte del abeto blanco en el Pirineo aragonés

Un estudio del Gobierno de Aragón detecta el decaimiento en once hectáreas del Pirineo

El proyecto Sana Silva, con 1,5 millones de euros, busca salvar los bosques pirenaicos del declive

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los abetos blancos de los Pirineos está en una situación crítica. Un estudio encargado por el Gobierno de Aragón revela que aproximadamente un tercio de los ejemplares analizados ha muerto en tan sólo cinco años, entre 2020 y 2024. El dato fue presentado este miércoles durante unas jornadas sobre sanidad forestal celebradas en Jaca y Villanúa.

Alarma en los abetales

Las jornadas, enmarcadas en el proyecto europeo Sana Silva, han reunido a investigadores y gestores forestales de Aragón, Cataluña, Navarra, País Vasco, Occitania, Nueva Aquitania y Andorra.

El objetivo común es analizar los problemas sanitarios que el cambio climático genera en los bosques de montaña. En Aragón, el foco se centra en la desaparición del abeto blanco (Abies alba), especie emblemática de los Pirineos.

El estudio fue realizado en colaboración con el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) y las empresas 4Datum y Bioma Forestal. La investigación se llevó a cabo en un rodal de 11 hectáreas, situado entre 1.330 y 1.600 metros de altitud, dentro de un espacio integrado en la Red Natura 2000. Los resultados constatan una tendencia de mortalidad creciente que preocupa seriamente a los expertos.

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Causas múltiples

Los factores responsables son varios: plagas de insectos, hongos de pudrición de raíces y la presencia del muérdago como parásito. Pero es el cambio climático el que actúa como principal detonante, al incrementar la vulnerabilidad del abeto frente a las sequías estivales prolongadas. La combinación de estas presiones está acelerando el declive de los bosques pirenaicos.

Para evaluar la evolución de los árboles, los investigadores han recurrido a tecnologías de monitorización con drones y al análisis de anillos de crecimiento. Antonio Gazol, científico titular del IPE-CSIC, ha explicado que el análisis de los anillos «proporciona información tanto del pasado como del presente de los árboles». Los datos muestran que el crecimiento de los abetos en esta zona de los Pirineos es más reducido y sensible a los episodios de sequía.

Geografía del decaimiento

La situación varía según el valle. La degradación es más acusada en la Jacetania, mientras que áreas como Benasque o Pineta presentan condiciones sanitarias más favorables. Esta disparidad apunta a que la altitud y la humedad local son factores determinantes en la resistencia de estos bosques de los Pirineos al avance del calentamiento global.

Fran Gómez, director del Servicio Provincial de Medio Ambiente y Turismo de Huesca, ha señalado que el estudio «confirma una tendencia creciente de mortalidad del abeto relacionada principalmente con el aumento de la temperatura y la irregularidad de las precipitaciones». Ha subrayado también la necesidad de continuar investigando: «Aún no conocemos todos los factores que intervienen en este proceso».

Tratamientos en el bosque

Durante la jornada, los participantes visitaron el abetal Fuente del Paco, en Villanúa, para evaluar tratamientos silvícolas aplicados en rodales con signos de decaimiento. También recorrieron el abetal de Lierde, en Borau, considerado un ejemplo de buen estado sanitario y punto de referencia para contrastar la evolución de ambos espacios.

Las medidas contemplan la reducción de densidad arbórea y actuaciones específicas para frenar el avance de plagas y hongos. La visita permitió a los expertos discutir sobre el terreno la transferibilidad de estas intervenciones a otras zonas del Pirineo con síntomas similares.

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Cooperación transfronteriza

El proyecto Sana Silva, financiado con fondos del programa europeo Interreg-Poctefa, dispone de un presupuesto de 1,5 millones de euros para el periodo 2024-2026. Su meta es identificar y capitalizar los conocimientos disponibles sobre sanidad forestal y establecer estrategias conjuntas de adaptación al cambio climático, incluyendo la reducción de densidad y los tratamientos silvícolas.

Raphaël Delpi, gestor de proyectos de FORESPIR, ha destacado que la cooperación transfronteriza entre Francia y España es «clave para abordar de forma conjunta los retos de la sanidad forestal». La amenaza sobre los abetos en los Pirineos no conoce fronteras y la respuesta, coinciden los expertos, tampoco puede ser unilateral.