Suena extraño pero la ciencia lo respalda: enturbiar las aguas de los ríos y mares hace que los peces se vuelvan más sociables
Descubren en Galápagos a casi 2 km de profundidad un pulpo azul
Este mítico animal podría volver a los bosques de Panamá
Los bosques de manglares llevan 16 años recuperando más terreno
Un estudio de la Universidad de Bristol (Inglaterra) confirma que la turbidez del agua vuelve más sociables a los peces. La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society B, muestra que los bancos de peces se cohesionan y se coordinan mejor cuando ríos y mares pierden transparencia. Ese ajuste ocurre pese a que la turbidez reduce la visibilidad entre ejemplares.
La turbidez aumenta en los hábitats de agua dulce y costeros de todo el mundo por la actividad humana, entre otras causas, la agricultura, la extracción de áridos y las obras de infraestructura. El fenómeno actúa como ruido ambiental, ya que reduce la distancia a la que un pez detecta visualmente un estímulo, como comida o un depredador.
Para comprobar cómo responden los peces a esa pérdida de información visual, el equipo trabajó con espinosos de tres espinas (Gasterosteus aculeatus), una especie que habita tanto en aguas claras como en aguas turbias de forma habitual.
¿Por qué el agua turbia hace que los peces sean más sociables?
Para poner a prueba esa idea, el equipo formó grupos de dos, seis y diez espinosos y los expuso a un estímulo de comida impredecible en agua transparente y en agua enturbiada con arcilla en suspensión. Los grupos más grandes reaccionaron siempre más rápido que los pequeños, pero el agua turbia retrasó la respuesta de todos los grupos por igual.
Sin embargo, la clave apareció al analizar el comportamiento del grupo justo antes de que llegara el estímulo. En agua turbia, los grupos pequeños reaccionaron más rápido cuando nadaban más juntos y más alineados entre sí. En agua clara, en cambio, esa misma cohesión ralentizó la respuesta de los grupos grandes.
Los peces nadan más juntos y coordinados en agua turbia
Antes de que apareciera el estímulo de comida, los bancos ya se comportaban distinto según la claridad del agua. En agua turbia, se mantenían más cerca del centro del grupo, más alineados en la misma dirección y respondían más rápido a los cambios de velocidad de sus vecinos más próximos.
Ese ajuste fue más marcado en los grupos de dos peces, que en agua turbia coordinaron sus movimientos con la misma eficacia, o incluso mayor, que en agua clara. En agua clara, sin embargo, la coordinación creció con el tamaño del grupo.
La turbidez del agua retrasa la detección de la comida
En agua clara, los peces detectaban el estímulo casi de inmediato, lo que se reflejó en que la distancia y la posición del pez más cercano influían directamente en la velocidad de reacción. En cambio, en agua turbia esa relación desapareció, señal de que la detección llegaba más tarde y de que, para entonces, los peces ya habían cambiado de posición.
Las trayectorias hacia el estímulo también fueron menos directas en agua turbia que en agua clara. Además, en los grupos más grandes, los peces nadaron más rápido hacia la comida cuando el agua estaba limpia que cuando estaba turbia.
¿Cómo compensan los peces la falta de visión en agua turbia?
Ante estos resultados, Christos Ioannou, James Cordery y Sean Rands, investigadores de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol, interpretan el hallazgo como una respuesta adaptativa y flexible. Según los autores, ese ajuste mejora la reacción de los peces ante estímulos impredecibles cuando escasea la información visual.
Los autores del estudio plantean que los peces podrían apoyarse más en la línea lateral, un sistema sensorial de corto alcance, en lugar de la vista. Nadar más juntos, además, ayudaría a sostener el flujo de información entre ejemplares aun con poca visibilidad.
No obstante, ese ajuste solo resultó beneficioso en los grupos pequeños en agua turbia. Esto ocurre porque en agua clara, y también en los grupos más numerosos en agua turbia, los peces mantenían contacto visual con al menos otro ejemplar, lo que redujo la ventaja de nadar más pegados.
Lo último en Naturaleza
-
Un agricultor extrae grava y termina talando 71 árboles del cauce de un río: ahora irá a prisión y pagará 700.000 € de multa
-
Investigadores chilenos pueden convertir los residuos de plantas invasoras en materia prima para la calefacción en invierno
-
Los datos no mienten: la lucha contra especies invasoras ha evitado la extinción de 25 aves y 10 mamíferos
-
En 2002 dos turistas comenzaron a plantar 50.000 árboles para reforestar un bosque de Costa Rica: 24 años más tarde han regresado los animales y han restaurado el ecosistema por completo
-
En 2023 un ingeniero jefe de 72 años ordenó a la tripulación de un barco griego verter agua contaminada al mar y falsificar los registros: la naviera tuvo que pagar 1,32 millones de € de multa
Últimas noticias
-
Previsión AEMET: Nubes altas y ligero descenso térmico en Zaragoza, con viento del noroeste
-
Predicción del horóscopo para Virgo hoy, viernes 23 de octubre de 2026
-
Un dogo tiró al suelo a una jubilada y ahora el dueño del perro tiene que pagar una indemnización de 20 millones: la mujer sufrió lesiones que le dejaron con una incapacidad física permanente
-
¿Por qué es tradición ir al cementerio en el Día de Todos los Santos? El motivo por el que hay que llevar flores el día 1 de noviembre
-
Pelayo Gayol, ex policía e instructor del GEO : «En la vida los momentos malos van a llegar, es cuestión de tiempo; la pregunta es si estás dispuesto a aguantarlos»