Naturaleza
Animales exóticos

En 1906 introdujeron algunos jabalíes en Argentina como pasatiempo para cazar: 120 años después, ocupan casi el 50 % del país y causan estragos en cultivos, ganado y parques nacionales

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Los primeros jabalíes (Sus scrofa) llegaron a Argentina en 1906 para la caza deportiva. Según el Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales de Argentina, el destino fue un coto de caza mayor de la provincia de La Pampa.

Hoy el jabalí es una especie invasora y una estimación de 2019 calculó su población en 6,7 millones de ejemplares.

La introducción de este animal fue obra de Pedro Luro (1860-1927), diputado provincial y nacional, y empresario dedicado a promover el crecimiento de La Pampa. Según el Gobierno de Argentina, Luro era cazador deportivo e introdujo en su propiedad el jabalí europeo y el ciervo rojo de los Cárpatos, dos especies que luego se dispersaron por toda la provincia.

¿Cómo pasaron los jabalíes de un coto de caza a extenderse por toda la Argentina?

En 1914, muchos ejemplares se escaparon de los cotos y se dispersaron por varias provincias. Otros ejemplares llegaron a campos cercanos del lago Nahuel Huapi. Poco a poco, la especie invadió parques nacionales como Lanín, Los Alerces y Nahuel Huapi.

Según un trabajo de Mariana Zilio, del Departamento de Economía de la Universidad Nacional del Sur, presentado en noviembre de 2019 ante la Asociación Argentina de Economía Política, una rotura del cerco perimetral permitió la fuga de numerosos ejemplares. Estos invadieron el sur de San Luis, el sur de Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y parte de Río Negro.

Por otro lado, según el portal especializado Cazador, las reconstrucciones históricas sitúan la llegada de los primeros ejemplares entre 1903 y 1910. Sin embargo, los organismos oficiales citan 1906, con una primera partida que llegó de Francia con dos machos y cinco hembras. Uno de los machos murió durante el viaje.

Casa de caza que Pedro Luro construyó entre 1907 y 1911 en La Pampa (Argentina), hoy centro de bienvenida y oficinas de la Reserva Natural Parque Luro. Foto: Mauryfrapi – CC BY-SA 4.0

Un estudio publicado en agosto de 2024 en la revista científica Ecología Austral recoge que, entre 1917 y 1922, se trasladaron jabalíes a una estancia de Neuquén, donde hubo nuevos escapes.

La introducción de ejemplares para reforzar las primeras poblaciones continuó durante tres décadas.

Las cifras de los jabalíes en Argentina, del 30 % del territorio a casi la mitad del país

La cifra de 6,7 millones de ejemplares, distribuidos en aproximadamente el 30 % del territorio nacional, procede del trabajo de Zilio, una derivación del proyecto para formular e implementar la Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras. La autora calculó esos datos para estimar el costo económico de la especie.

Para el cálculo, Zilio partió de la distribución del jabalí por provincia fitogeográfica (regiones definidas por su vegetación) que describen Javier Sanguinetti y Hernán Pastore en una revisión publicada en Mastozoología Neotropical en 2016. Esa revisión ya situaba al jabalí en el 30 % de la superficie del país, un dato que atribuye a un estudio de 2008.

Sin embargo, el estudio de Ecología Austral sostiene que el jabalí ocupa casi la mitad de la superficie del país y expande su distribución cada año. Sus autores confirman poblaciones, en cautiverio o en libertad, en al menos 16 de las 23 provincias.

El jabalí está presente en 13 de las 15 ecorregiones terrestres continentales, lo que da un 87 % del país. Hay registros en al menos 45 áreas protegidas, 13 de ellas parques nacionales.

Los daños de los jabalíes en Argentina, del suelo a los cultivos y la salud

El jabalí amenaza a otras especies por depredación y competencia y perturba las interacciones biológicas. Con el hozado, una conducta con la que remueve áreas extensas de suelo y de vegetación, deja suelo desnudo y modifica propiedades del terreno que afectan a las plantas y a los invertebrados.

La Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, publicada en 2022, calcula que el jabalí genera un costo anual de entre unos 800 y 1.200 millones de euros. La estimación incluye daños en cultivos y granos almacenados, depredación de ganado ovino y caprino, daños en infraestructura rural y gastos de control en parques nacionales.

Esa estimación no incluye los accidentes viales que provoca el jabalí ni su papel como transmisor de enfermedades al ganado. Según Zilio, el animal es además un reservorio natural de enfermedades que afectan al ganado, a otros animales silvestres y a las personas, como la enfermedad de Aujeszky, la triquinosis y la brucelosis.

En 1953, una ley nacional declaró al jabalí especie dañina para las actividades agrícola-ganaderas. Siete décadas después, los autores del estudio de Ecología Austral describen un manejo y un control a nivel nacional limitados e insuficientes, con muy pocos casos exitosos registrados.

El estudio está firmado por Sebastián Ballari, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Parque Nacional Nahuel Huapi, y por otros 11 autores de universidades, organismos científicos y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).