Invasión nipona en la concentración de España en Qatar
La Qatar University de Doha, donde España vive su día a día en medio de la paz y la tranquilidad, ha visto alterada su calma por la presencia de más de 100 periodistas japoneses en el penúltimo entrenamiento que los hombres de Luis Enrique han llevado a cabo antes del duelo ante Japón de la tercera jornada de la fase de grupos del Mundial de Qatar.
Japón se juega estar en cuartos de final y la expectación ha sido máxima. La sala de prensa donde habitualmente hablan los internacionales españoles estaba llena antes de que comenzase el entrenamiento por periodistas japoneses, que están muy pendientes de todo lo que hace España antes de tenerse que medir a su país.
Hay que recordar que España estará en octavos de final si puntúa ante Japón o si pierde y Alemania gana a Costa Rica sin hacer una gran goleada. Por otro lado, Japón se clasificará si gana a la Selección, mientras que si pierde y los ticos o los germanos ganan estarían fuera. Además, si empatan y Costa Rica vence también estarían fuera.
Lo último en Mundial
-
Vota en nuestra encuesta: ¿A qué rival prefieres que se enfrente España en la final del Mundial?
-
FIFA sanciona con diez partidos al argentino Paredes por sus agresiones en la final del Mundial
-
FIFA indulta a Argentina por su pancarta de las Malvinas y no le pone ninguna sanción deportiva
-
Adidas saca hoy a la venta la camiseta de España con las dos estrellas de la Selección: precio oficial, dónde comprar y qué talla coger
-
La IFAB admite que benefició a Argentina contra Suiza: Embolo nunca debió ser expulsado
Últimas noticias
-
Un nacimiento inesperado y un misterio que resolver: un libro que se lee en una tarde y que no deja indiferente
-
El Gobierno suprime el órgano de control de Muface y reduce la supervisión en la mutualidad de funcionarios
-
15 nuevos deportistas se unen a la familia COE-UCAM
-
Los militares de Ceuta que llevan dos meses patrullando han cobrado 200 € menos que los que están en oficina
-
Los vecinos de Ceuta salen a la calle para pedir «un decreto urgente de expulsión» al estilo Maricarmen