Si este verano vas a cargar el maletero del coche más de lo normal asegúrate de comprobar esto antes
Durante los meses de verano, aumentan exponencialmente los desplazamientos por carretera, y los expertos son muy claros al respecto: es fundamental realizar una revisión completa del vehículo antes de salir de viaje, prestando especial atención a los neumáticos. Su comportamiento depende de distintos factores, aunque la temperatura y la presión son dos de los más importantes. También es recomendable comprobar que el dibujo de la banda de rodadura no presenta desgastes irregulares y que la profundidad sea de, al menos, 1,6 milímetros.
La presión recomendada para los neumáticos aparece en una pegatina situada en el marco de la puerta del conductor o en el interior de la tapa del depósito de combustible. En algunos modelos, la presión recomendada es diferente para el eje delantero y el trasero. Además, suelen aparecer dos valores para cada eje: uno corresponde al vehículo con una carga normal (conductor y, como mucho, un acompañante) y otro para cuando circula con todos los ocupantes y el maletero lleno. En líneas generales, cuanto mayor sea la carga, mayor debe ser la presión de los neumáticos.
¿Cuál es la presión adecuada para los neumáticos?
Mantener los neumáticos con la presión recomendada por el fabricante es esencial para garantizar la seguridad, mejorar el comportamiento del vehículo y alargar su vida útil. En primer lugar, cabe señalar que una presión incorrecta reduce la eficacia de la frenada. Si es demasiado alta, disminuye la superficie de contacto con el asfalto y aumenta la distancia necesaria para detener el vehículo. Si es demasiado baja, el neumático también pierde capacidad de agarre y la frenada resulta menos eficiente.
Por otro lado, una presión inadecuada provoca un desgaste irregular de la banda de rodadura. Cuando la presión es excesiva, el neumático se desgasta más por el centro; si es insuficiente, el desgaste se concentra en los laterales. Además de acortar su vida útil, aumenta el riesgo de averías y de sufrir un reventón. A esto hay que sumar que unos neumáticos con una presión inferior a la recomendada generan una mayor resistencia a la rodadura, obligando al motor a realizar un esfuerzo adicional y aumentando el consumo de combustible.
Finalmente, la presión influye directamente en el comportamiento del vehículo. Tanto un exceso como una falta de presión reducen la estabilidad, empeoran la precisión de la dirección y afectan al agarre en curvas, frenadas y maniobras de emergencia. Para obtener una medición precisa, los pasos a seguir son los siguientes:
- Comprobar la presión con los neumáticos en frío, es decir, antes de iniciar la marcha. Al circular, el rozamiento con el asfalto eleva la temperatura de las ruedas, lo que puede alterar la medición del manómetro.
- Consultar previamente la pegatina del fabricante o el manual del vehículo para conocer la presión recomendada según la carga que vaya a transportar el coche.
- Retirar el tapón de la válvula y guardarlo en un lugar seguro para evitar perderlo.
- Colocar correctamente la boquilla del manómetro sobre la válvula. Si se escucha una fuga de aire, significa que no está bien ajustada.
- Comprobar la presión y añadir o liberar aire hasta alcanzar el valor recomendado por el fabricante.
- Verificar la lectura del manómetro antes de retirar la manguera y asegurarse de que la presión se mantiene estable.
- Retirar la boquilla con rapidez para minimizar la pérdida de aire y volver a enroscar el tapón de la válvula.
- Repetir el mismo procedimiento en las cuatro ruedas.
Disposición de la carga
El artículo 14 del Reglamento General de Circulación establece que «la carga transportada en un vehículo, así como los accesorios que se utilicen para su acondicionamiento o protección, deben estar dispuestos y, si fuera necesario, sujetos de tal forma que no puedan: arrastrar, caer total o parcialmente o desplazarse de manera peligrosa; comprometer la estabilidad del vehículo; producir ruido, polvo u otras molestias que puedan ser evitadas; y ocultar los dispositivos de alumbrado o de señalización luminosa, las placas o distintivos obligatorios y las advertencias manuales de sus conductores».
El conocido como «efecto elefante» es un fenómeno que se produce cuando un pasajero o un objeto situado en el interior del vehículo no va correctamente sujeto. En caso de una frenada brusca o una colisión, la inercia hace que continúe desplazándose hacia delante con una fuerza muy superior a su peso real.
En el caso de un ocupante que viaja en el asiento trasero sin cinturón de seguridad, el impacto sobre los pasajeros de los asientos delanteros puede llegar a ejercer una fuerza equivalente al peso de un elefante, de ahí el nombre. Según explica el RACE, durante una frenada a 50 km/h un objeto puede multiplicar su fuerza de impacto hasta 40 veces respecto a su peso. Por ejemplo, un ordenador portátil de unos 2,2 kilogramos puede llegar a impactar con una fuerza equivalente a unos 85 kilogramos a 50 km/h y superar los 270 kilogramos si el vehículo circula a 90 km/h.
