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Mercedes y Audi se suman a BMW y preparan una rebaja de las previsiones tras el desplome de las ventas en China

Mercedes-Benz recortó sus previsiones de beneficios, sumándose a sus competidores alemanes Audi y BMW, tras el descenso de las ventas de la compañía en China por el tirón de las marcas nacionales. El fabricante de automóviles prevé ahora un retorno ajustado sobre las ventas en su división principal de automóviles de entre el 2% y el 3% para el año, en comparación con el 5% que había estimado con el inicio del ejercicio.

Este recorte convierte a Mercedes en el último fabricante de automóviles alemán, después de Audi y BMW, en advertir sobre el empeoramiento de las condiciones en China. El fabricante automovilístico alemán ha avisado de un entorno cada vez más difícil para competir, así como el aumento de los costes durante el cuarto trimestre, impulsado en parte por el incremento de los gastos en materiales y los efectos derivados de la subida de los precios por el contexto internacional.

Mercedes no especificó qué materiales estaban provocando el aumento de los gastos. Sin embargo, la advertencia llega en un momento en que la guerra con Irán ejerce una presión adicional sobre las cadenas de suministro mundiales de materias primas, incluyendo el aluminio y los productos químicos ampliamente utilizados en la producción de vehículos.

La compañía ahora prevé que los beneficios del grupo antes de intereses e impuestos se mantengan prácticamente sin cambios con respecto al año anterior, revisando a la baja su previsión anterior de un aumento significativo.

Según Daniel Schwarz, analista de Metzler, China era la principal razón del bajo rendimiento de los fabricantes de automóviles alemanes. Mercedes, al igual que BMW, sigue estando muy expuesta en China. Por el contrario, Porsche, que registró una recuperación de sus beneficios el 27 de octubre, ha reducido su dependencia de China y está impulsando la marca hacia el segmento de lujo, lo que la hace menos vulnerable a la competencia de los fabricantes chinos que se expanden a Europa y otros mercados.

La estrategía de Mercedes en juego

Para Mercedes, esta situación afecta directamente a una estrategia basada en la venta de menos coches, pero más caros. El director ejecutivo, Ola Källenius, ha impulsado al fabricante hacia un segmento aún más exclusivo, apostando a que los compradores adinerados demostrarán ser más resistentes y que modelos como el Clase S, el Maybach y el Clase G podrían generar beneficios extraordinarios.

Ese cálculo se ha vuelto más difícil de sostener a medida que la crisis inmobiliaria en China afecta el gasto en artículos de lujo y los rivales locales, cada vez más sofisticados, desafían a Mercedes en precio, tecnología y diseño. La presión es particularmente aguda en la gama alta, tradicionalmente una de las fuentes de ganancias más importantes de la compañía.

La respuesta directa de Kallenius ha sido reducir costes. Mercedes ha estado recortando gastos administrativos y de desarrollo, y utilizando programas de bajas voluntarias para reducir su plantilla en Alemania, con el objetivo de liberar liquidez sin recurrir a despidos forzosos. Esta corrección de previsiones aumenta la presión sobre estos esfuerzos de la compañía alemana, ya que la caída del volumen de ventas y el aumento de los costes de producción se producen simultáneamente.

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