Los mecánicos expertos lo tienen clarísimo: «La velocidad ideal para ahorrar combustible no es la más lenta, sino 90 km/h»
Esta nueva medida se suma a los métodos de ahorro ante la subida exponencial de los carburantes
Ni advertencia ni simple multa: el Gobierno confirma que revisará caso por caso y retirará el carné a conductores con infracciones de velocidad acumuladas
El conflicto en Oriente Próximo está derivando en una subida exponencial del precio de los carburantes, lo que está suponiendo un grave problema para la sociedad española. Es por ello que surge la preocupación de aprovechar cada gota repostada.
Además de la influencia en el gasto de combustible que generan el estado del vehículo o el tipo de motor que monta, uno de los factores que más influye en el gasto es la velocidad a la hora de conducir.
Los expertos concuerdan en que el consumo de gasolina no es igual a todas las velocidades. La lógica hace pensar que cuanto más rápido se vaya, mayor será el consumo. Sin embargo, los especialistas difieren ante esta creencia.
¿Cuál es el punto óptimo para ahorrar combustible?
Mantener una velocidad constante y no meter frenazos o acelerones bruscos son dos medidas comúnmente conocidas entre los conductores. Aun así, existen velocidades óptimas para reducir el gasto de gasolina.
En zonas urbanas, circular a una velocidad entre 50 y 70 km/h deriva en una conducción eficiente y no perjudicial para el motor. En cuanto a carretera, lo idóneo es circular entre 80 y 90 km/h. En este punto, el motor tiene un comportamiento estable y con unas revoluciones adecuadas para todos los vehículos.
Está estimado que los coches de gasolina consumen un 28% menos a 90 km/h que a 120 km/h. En el caso de circular a 70 km/h, ese ahorro baja un 3% hasta el 25%. Esto se debe a que el punto óptimo de los motores de gasolina suele estar en torno a los 90 km/h.
El conductor influye enormemente en el gasto
Los expertos señalan que, más allá de la velocidad, el comportamiento del conductor influye en el consumo. Recomiendan arrancar el motor sin acelerones, iniciar la marcha sin esperar (a excepción de los diésel) y conducir en marchas altas para tener revoluciones bajas y no forzar al vehículo.
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