Los españoles pagan el caos: ir por una carretera en mal estado aumenta un 12% el consumo de combustible
El deterioro de la red tuvo un sobregasto superior a los 270 millones de euros en combustible
Los españoles pagan el caos del Gobierno de Pedro Sánchez y ya pagan más en combustible por el mal estado de las carreteras. La mala conservación de la red afecta también al ya maltrecho bolsillo de los conductores: circular por una carretera en mal estado incrementa hasta un 12% el consumo de combustible. Un gasto al que habría que sumar el impacto negativo que puede tener en otras partes del vehículo, afectando de lleno a la seguridad de los conductores.
Así lo revela un estudio de la Asociación Española de la Carretera (AEC), al que ha tenido acceso este diario, que destaca que los españoles se gastan un 12% más de combustible al conducir por carreteras en mal estado, en comparación con un firme normal.
Tanto es así que, en julio y agosto de 2025, el deterioro de las carreteras tuvo un sobregasto superior a los 270 millones de euros en combustible, teniendo en cuenta los más de 100 millones de desplazamientos de largo recorrido que, según ha anunciado la Dirección General de Tráfico (DGT), se produjeron en este periodo. Esto es, cuatro millones y medio más de sobrecoste en combustible al día.
Además, la AEC explica que un pavimento deteriorado obliga a reducir la velocidad de circulación una media del 10%, lo que, en el caso de los camiones, supone un 12,5% más de tiempo para realizar el mismo recorrido, un 25% más en el caso de los autobuses y un 20% más los vehículos ligeros. Considerando que los precios del transporte de mercancías se establecen en función del tiempo, se puede concluir que el incremento de los costes asociado al aumento de los tiempos de viaje terminará repercutiendo en los precios del producto final.
Mal estado de las carreteras
En concreto, 33.966 kilómetros precisan reconstrucción de carácter urgente, habiéndose de acometer actuaciones en un plazo inferior a un año debido a que registran alteraciones muy serias, tanto estructurales -baches y piel de cocodrilo- como superficiales -grietas longitudinales y transversales, y descarnaduras-.
Asimismo, se han contabilizado otros 20.407 kilómetros más en los que es necesario actuar en un plazo máximo de cuatro años, habiéndose identificado en ellos daños calificados como «graves».
La investigación de la AEC concluye, por tanto, que en un cuatrienio, a lo sumo, sería necesario intervenir en más de la mitad de las carreteras españolas. Esto es, 54.373 kilómetros de un total de 101.700, cuyos firmes se encuentran en la peor situación detectada desde finales de la década de los 80, principios de los 90, cuando se llevó a cabo el último gran Plan General de Carreteras de nuestra historia reciente.
Adiós al coche autónomo
Tal y como ha avanzado este diario, el mal estado de las carreteras pone en peligro el plan de la DGT para el coche autónomo, ya que los coches autónomos dependen, de forma directa, de cámaras, radar y sistema LiDAR —tecnología que permite medir distancias desde un emisor láser— para leer la carretera, por lo que problemas como marcas de carril borradas, señalización confusa o asfalto deteriorado pueden hacer que el sistema interprete mal el entorno o pierda referencias.
La mayor parte de los sistemas autónomos usan mapas de alta precisión con el objetivo de poder describir la carretera centímetro a centímetro, pero si el pavimento cambia de forma constante, bien sea por obras o por deterioro, estos mapas quedan desactualizados y el vehículo pierde fiabilidad.
Temas:
- Carreteras
- DGT
- Motor
