La Iglesia que está en el centro de Madrid pero podría estar en Italia: hay que verla sí o sí en Semana Santa
La iglesia de San Antonio de los Alemanes te deja sin palabras cuando la visitas
En los años 60 era una las iglesias más feas de España y nadie la entendía: hoy es un icono arquitectónico en Madrid
Nunca te habías fijado: Madrid esconde una iglesia que deja a todos con la boca abierta
Madrid tiene infinidad de monumentos e iglesias que bien merece la pena visitar ahora que estamos en el puente de Semana Santa, sin embargo en el centro y muy cerca de Malasaña, hay una iglesia que por fuera no dice demasiado, con su ladrillo discreto que casi se confunde con el entorno, pero que en el interior esconde un aspecto que nos transporta de inmediato a Italia.
Se trata de San Antonio de los Alemanes, un templo barroco levantado en el siglo XVII que nació ligado a un hospital. En concreto, al de los Portugueses, fundado por Felipe III para atender a peregrinos y enfermos que llegaban a la capital. Una iglesia que merece la pena que descubras, y más si quieres aprovechar realmente estos días de Semana Santa.
La iglesia de Madrid que tienes que visitar esta Semana Santa
Durante años la iglesia de San Antonio de los Alemanes fue la de San Antonio de los Portugueses, hasta que la historia cambió el rumbo. Cuando Portugal se separó de la corona española en 1640, el edificio quedó sin función clara y acabó pasando a manos de la comunidad alemana católica en Madrid. Por eso hoy tiene ese nombre y no es un detalle menor, porque resume bastante bien todo lo que ha vivido este lugar.
Pero lo más llamativo no está en su historia, sino en lo que ocurre al entrar ya que no hay prácticamente un centímetro sin pintar. Las paredes, las columnas, la cúpula… todo está cubierto de frescos. Y no de cualquier manera. La sensación es envolvente, casi teatral, como si el espacio se ampliara similar a la sensación que se tiene al entrar en iglesias y templos barrocos de Italia. Y no es para menos, en esta iglesia trabajaron algunos de los nombres importantes del barroco, como Carreño de Miranda o Francisco Ricci, pero también Luca Giordano, un pintor italiano que explica en parte ese aire que tanto recuerda a otros templos fuera de España.
Y lo que se representa en las paredes son escenas de la vida de San Antonio con milagros, figuras alegóricas, santos… Es fácil perderse mirando detalles, porque siempre aparece algo nuevo si te fijas un poco más. De hecho, mucha gente vuelve una segunda vez precisamente por eso, porque en la primera visita siempre se escapan cosas.
La cúpula, el punto donde todo se concentra
Si hay un momento claro dentro de la visita es ese en el que levantas la vista hacia la cúpula. Ahí es donde todo encaja. El trampantojo, los juegos de perspectiva, las figuras ascendiendo, todo está pensado para que la mirada se vaya hacia arriba casi sin darte cuenta. Y funciona.
Además del templo en sí, hay otros espacios que forman parte del conjunto y que suelen incluirse en las visitas guiadas. La sacristía, por ejemplo, conserva obras de gran valor, entre ellas algunos cuadros que en su momento estuvieron en el altar principal.
También está la cripta y las salas de la Hermandad del Refugio, donde se guarda parte de la historia social del lugar. Allí se pueden ver objetos que se utilizaban para ayudar a personas necesitadas, algo que formó parte de la actividad diaria durante siglos.