ENTREVISTA A UN MEDIO SUECO

La confesión más impactante de Margarita de Dinamarca

La reina danesa se ha sincerado en su entrevista más profunda un año y medio después de la muerte del príncipe Henrik

Reina Margarita
La reina Margarita en una imagen de archivo / Gtres

Está a punto de cumplir ochenta años y puede presumir de una vitalidad asombrosa. Margarita de Dinamarca, junto con la reina Isabel, es una de las reinas en una Europa marcada por los soberanos masculinos. Una Europa cuyo futuro tiene sello femenino. La madre del príncipe Federico se ha sincerado con el diario sueco Expressen apenas unos meses antes de alcanzar las ocho décadas y año y medio después de la muerte del príncipe Henrik,  y ha puesto fin a los rumores de una posible abdicación.

La Reina no tiene intención alguna de renunciar a la Corona. A diferencia de otros monarcas como Beatriz de Holanda o Alberto de los Belgas, para Margarita, se es reina hasta el último aliento. Es un deber que está más allá de cualquier cosa y que además, en su caso, disfruta. Aunque es consciente de que tanto su hijo como su nuera, la princesa Mary, están preparados para asumir la posición que por derecho les tocará en algún momento, ese día aún no ha llegado.

Margarita de Dinamarca se traslada a Grasten / Gtres
Margarita de Dinamarca con sus nietos / Gtres

Sin embargo, lo más entrañable de la entrevista ha sido cuando la monarca ha hablado sobre la relación con sus ocho nietos. En ocasiones anteriores, la Reina ha asegurado que le gustaría poder disfrutar más de su compañía para así poder verlos crecer, pero esta vez ha dicho literalmente que “no es la mejor abuela del mundo”. Margarita se lamenta de que no es especialmente cariñosa, pero su carácter es más bien frío. “Es maravilloso tener una abuela o abuelo que te abraza, pero yo no soy así”, ha dicho. Sin embargo, a tenor de los numerosos posados que la Familia Real Danesa nos ha regalado a lo largo de los años, nos cuesta creer que sus nietos no se diviertan con la monarca. Quizás sea una abuela diferente y peculiar, una realidad que, sin duda, va con la condición.

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