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IMPRESIONANTE DESPLIEGUE

Jordania despeja el misterio de dos de las tiaras más emblemáticas de Europa

  • Andrea Mori
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La boda real del príncipe Hussein y la ya princesa Rajwa de Jordania ha sido una de las citas de la esfera royal más importantes de los últimos tiempos. La capital del país se ha vestido de fiesta para acoger las celebraciones del enlace del heredero y futuro rey y, como era de esperar, no han faltado representantes de diferentes Casas Reales de diferentes partes del mundo y autoridades, que han querido acompañar a la Familia Real en este importante día.

El príncipe Hussein de Jordania y Rajwa Al Saif en su boda. / Gtres

Además de la boda en sí, que tuvo lugar en torno a las 16:00 hora local en el Palacio Zahran de Amán, posteriormente se celebró una recepción a autoridades en el Palacio Al Husseiniya, uno de los edificios más emblemáticos de la capital jordana y escenario de importantes acontecimientos para el país. Ha sido allí donde las damas de la realeza han desplegado sus mejores estilismos de gala y las joyas más espectaculares.

La princesa de Gales, impresionante con la tiara Lover’s Knot, unos pendientes de diamantes de la Reina Isabel, un broche art decó regalo de su suegro y un vestido de pailletes de Jenny Packham. Victoria de Suecia, en un vibrante fucsia con un modelo que ya hemos visto a Meghan Markle en dos ocasiones. Máxima de Holanda, con la tiara Stuart en su versión reducida y su hija, la princesa Amalia, de rojo oscuro y Jan Taminiau con un aderezo de rubíes del joyero de la Casa Real. Elisabeth de los Belgas, de azul klein y con la diadema que estrenó en el 18 cumpleaños de la princesa Ingrid de Noruega, mientras que Mary de Dinamarca ha apostado por la tiara que ella misma se regaló hace algunos años en una subasta.

Los Reyes de Holanda con su hija mayor, la princesa Amalia. / Gtres

Aunque el despliegue por parte de las damas de la realeza ha sido impresionante, lo cierto es que las que más flashes han acaparado han sido la Reina Sofía y la princesa Beatriz de York. La hija del príncipe Andrés, que ha asistido con su marido a título privado, ha sorprendido al recuperar una de las piezas que más especulaciones ha generado en los últimos años. La nieta de Isabel II, que se casó con una diadema de la monarca, ha escogido para esta ocasión la tiara de York, un regalo de la Reina y el príncipe Felipe a Sarah Ferguson por su boda con el príncipe Andrés y que llevaba varios años ‘desaparecida’. De hecho, extrañó mucho que ninguna de las hijas de los duques de York la lucieran en sus bodas. Ahora ha sido Beatriz, hija mayor del ex matrimonio, la que le ha dado una nueva oportunidad en un acto de gran relevancia internacional.

Beatriz de York con la tiara nupcial de su madre.

Y de Beatriz de York a la Reina Sofía. La madre de Felipe VI se ha convertido en una de las invitadas más elegantes de la boda, no solo por el espectacular diseño de Valentino en rosa que ha llevado en la ceremonia sino porque, además, en la cena de gala, ha recuperado un conjunto de joyas del que no se tenía noticia hacía tiempo. Doña Sofía ha recuperado el parure Niarchos de rubíes, que no pertenece a la Casa Real, sino que es de su propiedad, y sobre el que se ha escrito mucho. Este conjunto fue un regalo del armador griego Stavros Niarchos a doña Sofía que, en origen, era un collar largo de rubíes de Birmania y diamantes, de la joyería Van Cleef & Arpels. La Reina Sofía ha jugado mucho con la pieza y la ha lucido de diferentes maneras, como esta vez, que ha vuelto a ‘coronarse’ con ella, por primera vez desde hace casi una década. Sobre el conjunto se ha especulado mucho, dado que es privativo de la madre de Felipe VI y que, por tanto, es poco probable que pase al joyero de la Casa Real, sino que lo repartirá entre sus hijas y sus nietas.

La Reina Sofía con el parure Niarchos.

Un esperado reencuentro y una imagen insólita

Más allá de cuestiones de estilo, lo cierto es que la boda del heredero de Jordania ha sido uno de los temas más destacados de los últimos días por el reencuentro entre Juan Carlos I y doña Sofía, a los que no se veía juntos desde los funerales del rey Constantino de Grecia en Atenas a comienzos de año. Los padres de Felipe VI han acudido al enlace a título privado, no en representación oficial de la Corona y ha sido la Reina Sofía la que ha acaparado todo el protagonismo.

Juan Carlos I y doña Sofía en la boda del príncipe Hussein. / Gtres

Por su parte, Juan Carlos I ha estado acompañado por un miembro de su equipo, que le ha ayudado con sus problemas de movilidad. Aunque lleva una muleta para apoyarse, gracias a unas fotografías distribuidas por la Casa Real de Jordania, se ha podido ver al padre de Felipe VI en una silla de ruedas, lo que ha puesto sobre la mesa sus dificultades a la hora de caminar. Una imagen que, hasta ahora no se había visto y que evidencia el deterioro físico por el paso de los años del anterior monarca.

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