Cambio de hábitos

Fin a los caprichos culinarios en El Vaticano: así es la dieta del Papa Francisco

El Santo Padre se ha apuntado a los hábitos de vida saludables por prescripción médica

Papa Francisco
El Papa Francisco en una imagen de archivo/Gtres

La salud del Papa Francisco ha mejorado en los últimos seis meses. Según publica el diario ‘La Razón’, el Pontífice ha bajado de peso considerablemente desde que los médicos le recomendaran cambiar su dieta para paliar las consecuencias de los problemas de ciática que padece. “Está visiblemente más delgado. Se le nota en el rostro, pero también ha ganado en agilidad”, confirman al periódico fuentes cercanas a Bergoglio.

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El Santo Padre arrastra problemas de espalda desde hace un año/Gtres

El Papa venía arrastrando dolencias de espalda desde hace un año, que incluían dificultad para moverse y que hicieron que el equipo médico del Vaticano llegara a plantearse realizarle una intervención quirúrgica. Una operación con el riesgo que conllevar entrar en un quirófano con 84 años y que supondría que el Papa estuviera de baja por, al menos, tres meses. Pero antes de someterle a una operación, tanto el equipo médico del Vaticano como el Pontífice decidieron intentar paliar estos dolores con algo tan sencillo como hacer un régimen alimenticio.

No hay ‘dieta milagro’, lo único que ha tenido que hacer el máximo representante de la Iglesia Cristiana, ha sido seguir a rajatabla las recomendaciones médicas basadas en llevar a cabo una dieta mediterránea sin exceso en las cantidades: carnes y pescados a la plancha, pocas salsas, frutas, verduras y aceite de oliva. El diario antes mencionado afirma que son los responsables del comedor de la Casa de Santa Marta donde reside quienes han contado cómo es la dieta que lleva. Allí el Santo Padre desayuna, almuerza y cena con el resto de residentes y trabajadores de la casa y del Vaticano.

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Antes de llevar a cabo una posible operación, los médicos decidieron ponerle a dieta/Gtres

El menú, que cuesta 10 euros incluyó, con la llegada de Bergoglio hace ocho años, empanadas de carne y dulce de leche, haciendo así un guiño a su origen argentino. En la carta parece ser que abundan los platos con exceso de carbohidratos y postres con demasiado azúcar. Algo nada saludable si además se suma a la vida sedentaria que, por sus compromisos, lleva el Papa.

Aunque ha tenido que reducir la ingesta de pasta, uno de sus platos favoritos, además de renunciar a los dulces, un cardenal testigo de su cambio afirma que “no ha perdido el buen humor ni las ganas de seguir adelante con el trabajo. Está intacto de energía y con una fuerza envidiable”.

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El Papa ha renunciado a sus caprichos culinarios, entre ellos la pasta y los dulces/Gtres

Al parecer su aumento de peso tuvo lugar cuando se trasladó de Buenos Aires a Roma. Allí era él quien se encargaba de cocinar en el apartamento en el que residía y tenía una agenda tan repleta de trabajo que le obligaba a estar de un lugar a otro. Su rutina diaria consistía en oración, trabajo personal, despachos y visitar barrios, parroquias y conventos. Y lo hacía moviéndose en transporte público y andando. Algo que, con su nombramiento como Papa el 13 de marzo de 2013, cambió radicalmente.

Su libro de recetas

Cinco años después de su llegada al Vaticano, el periodista italiano Roberto Alborghetti publicó ‘En la mesa con Francisco’. Un libro en el que se recogen las recetas que le enseñó su madre y que seguían pies juntillas el recetario familiar. Entre ellas, está la pasta rellena de carne y su clásico ‘pollo al horno con mantequilla y nata’ que él mismo cocinaba los domingos para los alumnos jesuitas del Colegio Máximo de la capital argentina, cuando era rector.

 

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