La cara más pedida en consulta: la doctora Liseth Quintero cuenta por qué María Pombo es el referente
Pómulos luminosos, piel natural y rasgos reconocibles: la influencer se ha convertido en la referencia estética
La especialista en armonización facial explica por qué hoy se busca potenciar la individualidad y no repetir patrones
En las consultas de medicina estética hay una petición que se repite cada vez con más frecuencia. No se trata de cambiar de rostro ni de copiar unos rasgos concretos, sino de lograr una imagen natural, luminosa y reconocible. En ese contexto, el nombre de María Pombo aparece una y otra vez como referencia para muchas pacientes.
Esta tendencia no surge por casualidad. Tal y como explica la doctora Liseth Quintero, especialista en armonización facial, la influencer representa un tipo de belleza muy alineada con lo que hoy se busca en consulta. Licenciada en Medicina y Cirugía, con un máster en Medicina Estética, Regenerativa y Antienvejecimiento por la Universidad Complutense de Madrid, y miembro de la Sociedad Española de Medicina Estética, la doctora confirma que el fenómeno va más allá de la popularidad.
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«María es un referente porque, aunque se realice algún retoque estético, siempre se ve natural», explica. Y ese matiz es clave. En consulta, añade, lo que más piden las pacientes no es una transformación radical, sino detalles muy concretos: «sobre todo los pómulos y la luminosidad de su piel, algo que muchas veces se asocia incluso al maquillaje iluminador».
Ese interés por resultados sutiles conecta directamente con la evolución de la medicina estética en los últimos años. Según la doctora Quintero, el acceso a estos tratamientos ha cambiado la mentalidad de los pacientes. «Hoy se valora mucho la naturalidad. Nadie quiere el mismo patrón ni parecerse al resto. La tendencia actual es potenciar la individualidad y los rasgos propios, no convertir todos los rostros en versiones repetidas», señala.
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En este nuevo escenario, Pombo encaja bien. Con 31 años y una enorme exposición en redes sociales, es una de las pocas creadoras de contenido que se muestra habitualmente sin filtros y que habla con relativa normalidad de algunos de los cuidados estéticos que se realiza. Lejos de alimentar el misterio, ha optado por compartir ciertos tratamientos enfocados al cuidado de la piel, más que a la modificación de sus facciones.
Los retoques estéticos de María Pombo
Así, en 2023 explicó que se estaba sometiendo a sesiones de radiofrecuencia con Indiba, un tratamiento habitual tanto a nivel corporal como facial, utilizado para estimular el colágeno y mejorar la calidad de la piel. En su caso, lo empleó también para tratar la cicatriz de su cesárea. Ese mismo año contó que había recurrido a un láser específico para mejorar marcas de acné, una técnica pensada para unificar el tono y la textura del rostro sin alterar los rasgos.
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La evolución de su imagen, sin embargo, ha sido analizada al detalle en redes sociales. Ella misma ha hablado abiertamente de su paso por quirófano, especialmente en lo relativo a su nariz. Tras varias fracturas en la infancia y adolescencia, en 2017 se sometió a una primera rinoplastia y, años después, en 2020, decidió realizar una segunda intervención para corregir deformaciones posteriores y sentirse cómoda con el resultado.
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En cambio, sobre otros posibles retoques faciales, ella siempre ha sido mucho más reservada. Nunca ha confirmado el uso de inyecciones ni tratamientos infiltrados, y suele atribuir el volumen de sus pómulos o la definición del rostro al maquillaje. Sobre mandíbula, mentón o procedimientos como las bolas de Bichat, no se ha pronunciado.
Donde sí ha hablado con total transparencia ha sido en su reducción de pecho, realizada en 2022 por motivos de salud. Tras años conviviendo con una talla muy grande y dolores de espalda, decidió reducir volumen y optar por implantes mínimos, priorizando comodidad y proporción corporal.