Una "casa de cuento" en un pequeño pueblo valenciano: Violeta Mangriñán amplia su patrimonio inmobiliario
Violeta Mangriñán se ha comprado una casa en Aín, un pueblo valenciano situado en plena Sierra de Espadán
La influencer ha señalado que ha llamado a la vivienda Casa Pepa en honor a su abuela

Con más de 2 millones de seguidores en las redes y una sólida trayectoria empresarial tanto dentro como fuera del universo digital —con negocios como Maison Matcha y colaboraciones con lujosas firmas—, Violeta Mangriñán se ha convertido en una de las influencers de nuestro país que mayor fortuna acumula a día de hoy. Su éxito no solo se refleja en su estilo de vida, sino también en el imparable crecimiento de su patrimonio inmobiliario. Tanto es así, que en los últimos años ha apostado fuerte por la inversión de la vivienda, siendo su última adquisición una de las más especiales. Y es que acaba de anunciar que se ha comprado una casa en Aín, el pueblo valenciano situado en plena Sierra de Espadán en el que ha vivido los mejores recuerdos de su infancia junto a su familia.
Esta nueva adquisición no solo representa una inversión estratégica, ya que también es un movimiento que puede interpretarse como una fuerte vinculación a sus raíces. De hecho, tal y como ella misma ha contado, es una compra que realiza en honor a su abuela fallecida recientemente. «Por fin, Casa Pepa coming soon… Después de 7 años esperando, encontrar una casita en el pueblo hoy ya es una realidad. La espera ha valido la pena y creo que mi iaia ha tenido mucho que ver, por eso el nombre», comenzaba a escribir en su perfil oficial de Instagram.
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La residencia ha decidido bautizarla como Casa Pepa por su abuela, ya que sabía «la ilusión que le hacía ver a todos sus nietos y bisnietos pasar las vacaciones allí todos juntos». «Y así será a partir de ahora», aseguraba. Por otro lado, señalaba que entre sus planes se encontraba reformarla por completo para dejarlo todo a su gusto. «Es una casa muy antigua, pero con muchas posibilidades y pienso dejarla de cuento», decía, haciendo hincapié en que en ningún momento tenía intención de eliminar la esencia campestre que merece la estancia.

Violeta Mangriñán. (Foto: Instagram)
Por otro lado, Violeta ha contado que fue en septiembre cuando el propietario de la casa contactó con ella para hacerle una oferta y que cuando fue a verla y vio que tenía el número 3 y que la puerta era verde, no tenía duda de que era una señal clara de que tenía que comprarla. «En octubre, mi padre fue a verla con el arquitecto que me hizo la casa de Valencia. Yo estaba trabajando en un rodaje de Pandora. Ese día le dije a mi padre que la reservara, que era para mí y que había sido gracias a mi iaia. Cuando terminé el rodaje, el equipo de Pandora me regaló una pulsera en la que ponía iaia Pepa. Se me ponen los pelos de punta al recordarlo. ¿Creo en las casualidades? No», concluía.