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¿Sigue abierto el restaurante El Loco en Madrid tras ‘Pesadilla en la cocina’?

  • Nacho Molina
  • Periodista especializado en información de corazón y televisión. Me paso la vida hablando de 'El Hormiguero', 'La Revuelta', 'Equipo de investigación', 'La Promesa', 'Valle Salvaje' o 'Pasapalabra' y me encanta estudiar las audiencias de televisión cada mañana. Tampoco me pierdo nada de la vida de los famosos, influencers y cantantes.

El Loco sigue abierto. El local de la plaza de Pedro Zerolo, en pleno barrio de Chueca, en Madrid, continúa funcionando tras su paso por Pesadilla en la cocina, aunque hoy se parece más a un bar de copas que a un restaurante. Esta semana, Alberto Chicote visita el negocio de Federico, un joven empresario italiano que quiso trasladar su filosofía de vida a la hostelería.

Aunque pueda parecer que Chicote ya ha visto y probado de todo, se trata del primer restaurante vegano que pasa por Pesadilla en la cocina desde que se estrenó. Es el proyecto personal de Federico, un joven italiano afincado en Madrid, que nació con la intención de ofrecer una propuesta vegana diferente, pero el rumbo del negocio se fue difuminando con el tiempo. En lugar de un restaurante al uso, el local se asemeja cada vez más a un espacio de ocio. Futbolines, dardos, máquinas recreativas y una amplia oferta de cócteles comparten protagonismo con una cocina en la que, paradójicamente, la fruta y la verdura apenas tienen presencia. Federico, además, tenía serias dificultades para liderar a un equipo inexperto y desorganizado. La falta de material y de planificación provocaba situaciones absurdas, y los retrasos durante el servicio eran habituales. Uno de los primeros problemas que pudo ver en directo el chef fue provocado por un boli que no pintaba, lo que provocó un atasco monumental en el servicio y una discusión que terminó con platos rotos. Ver para creer.

Aunque Chicote trató de poner orden entre el personal y adaptar la carta a un barrio moderno como es el de Chueca, se llevó un enorme chasco en su reapertura. Pese a sus consejos, Federico siguió sin poner orden en su negocio y las camareras no parecían tomarse en serio el reto, por lo que seguían cometiendo los mismos errores y con las mismas pocas ganas de trabajar que tenían al principio del programa. Por lo tanto, Pesadilla en la cocina se marchó de allí con la duda de si podría continuar mucho más tiempo.

¿Sigue abierto el restaurante El Loco?

Tras el paso del chef, el local sigue abierto en la plaza de Pedro Zerolo, una zona con mucha clientela. Su carta mantiene algunos de los platos de Chicote, pero ha eliminado los más elaborados para centrarse en comida rápida. Es, sobre todo, un bar de copas. Según hemos podido comprobar en Happy FM, la reforma y grabación se realizaron entre finales de mayo y principios de junio de 2026, volviendo a estar preparados para el Orgullo LGTBI, donde la clientela se multiplica en el barrio.

El Loco aparece en muchos directorios y guías de Madrid como un pub, especializado en coctelería y cervezas, cercano al metro de Chueca, y con una carta vegetariana y vegana. Su horario publicado es de todos los días de 17:00 a 2:30 horas.

Lo que dicen las reseñas del restaurante

Imagen del restaurante El Loco publicada en sus redes sociales (Foto: Instagram).

Pese al descontrol que parece verse en televisión, el local tiene una gran puntuación en Google, teniendo una nota de 4,7 sobre cinco, algo que sorprende. En ellas la mayoría hablan del lugar como una discoteca o un pub, siendo la comida algo de lo que pocas veces se habla.

«Un sitio bastante entretenido, puedes echarte un billar o un futbolín mientras te tomas alguna cerveza con los amigos. Lugar muy recomendable para pasar la tarde», dice un cliente satisfecho.

«Decoración original, juegos como dardos, billar, música animada y una buena carta de cócteles. La comida es rica hamburguesas, hot dogs, nachos y patatas bravas fue lo que pedimos. Ideal para grupos o cumpleaños. Buenos precios y ambiente acogedor», dice otro.

También hay reseñas malas, pero, de nuevo, parecen más las de una discoteca que las de un restaurante: «Servicio muy malo, los camareros extremadamente antipáticos y prepotentes. Precios inflados. La primera vez en mi vida que me dicen que tengo cinco minutos para fumar y que en el caso de que me pase de tiempo me echan».