Una comensal de ‘First Dates’, sin piedad: pide la hoja de reclamaciones al ver a su cita
Miladys no oculta su decepción con Raymon nada más verle: "No es mi tipo"
‘First Dates’ salta de la televisión y llega al mundo real en forma de 'tardeo'
Hay citas que empiezan torcidas y otras que directamente no tienen arreglo. La de Miladys en First Dates pertenece, sin duda, al segundo grupo. La soltera llegó al restaurante del amor con las cosas muy claras: le gustan los hombres detallistas y no cree que una mujer deba pagar la cena en una primera cita. Su cita era Raymon, un dominicano que llegó a España por amor y que se presentó a sí mismo como un hombre «muy travieso». Hasta ahí, todo dentro de lo normal. El problema llegó en cuanto Miladys lo vio aparecer. Su cara lo dijo todo antes que sus palabras, pero, por si quedaba alguna duda, se encargó de dejarlo claro ante las cámaras: «No es mi tipo». Y no se quedó ahí. Medio en broma, medio en serio, lanzó petición que ya es de lo mejor de la semana: «Me gustaría hablar con quien sea que tenga que hablar para presentar una reclamación».
La cena no consiguió darle la vuelta a la situación. Miladys no terminaba de sentirse cómoda y había algo que no se le había olvidado: nada más llegar, Raymon le había preguntado a una de las gemelas del restaurante por su hermana, un detalle que a ella le sentó regular. Lo dejó pasar al principio, pero acabó sacándolo durante la cena. Tampoco ayudó que el soltero le contara que tiene ocho hijos, algo que a Miladys le chocó bastante. Por si fuera poco, Raymon le hizo una pregunta demasiado personal sobre su vida íntima, y ahí terminó de cerrarse la puerta. Ella, que en ningún momento se mostró interesada en conocerle a fondo, ya tenía la decisión tomada mucho antes del postre.
Una decisión sin vuelta atrás
Llegado el momento de la verdad, Miladys no se anduvo con rodeos. «No somos compatibles», sentenció. No hubo segunda cita ni margen para la duda: la soltera se despidió de Raymon «para siempre». De esta manera terminó su cita, aunque ella no hubiera querido ni comenzarla. Ahora nos gustaría saber cómo se ha sentido el pobre Raymon después de poder descubrir lo que dijo de él.
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