España
29-N

Maricarmen a Sánchez el 29 de noviembre de 2025: «Cuando termine su mandato, yo querría seguir aquí»

La anciana, de 87 años, fallecía este miércoles tras llevar 14 días ingresada

Muere Maricarmen, la anciana desahuciada que utilizó Sánchez para lanzar a la izquierda contra PP y Vox

Maricarmen Abascal, la anciana que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre y que se ha convertido en protagonista de la campaña de la izquierda para las elecciones generales, envió una carta, en noviembre pasado, a Pedro Sánchez en la que le contaba su situación, le pedía ayuda y le reclamaba la aprobación de medidas como los contratos indefinidos de alquiler. La mujer de 87 años, que llevaba ingresada en el Gregorio Marañón desde el pasado 23 de septiembre -tras ejecutarse la orden de lanzamiento-, falleció este miércoles.

Ésta es la carta que Maricarmen escribió a Sánchez:

«Estimado señor presidente: el día que usted nació yo llevaba ya 16 años viviendo en esta casa. Mi casa. Desde entonces, he pagado puntualmente cada mes lo que correspondía. He hecho mucho más: he limpiado estas habitaciones, he cuidado de mis padres, he ido y he vuelto del trabajo y he dormido mis noches en paz. Por eso no me tiembla la voz cuando afirmo que esta casa es mía, no porque la haya comprado, sino porque la he vivido. Aquí yo he dado despedidas, la muerte de mis padres. Y he celebrado alegrías.

Gracias al contrato indefinido que firmó mi padre en los años 50, y no mi madre dado que en aquellos tiempos a las mujeres no se les permitía firmar ningún documento, yo he podido disfrutar de los frutos de mi esfuerzo, de la estabilidad de la que una puede disfrutar cuando sabe que al mes siguiente no le van a pegar un susto con la vivienda. Esta tranquilidad no era un lujo, era dignidad. Una dignidad que hoy se está perdiendo. Sé que para muchos jóvenes todo esto suena a un cuento de otro siglo, pero no, no son lujos antiguos, son derechos que no deberíamos haber perdido nunca.

Señor Sánchez, yo soy una mujer de 87 años a la que hace un mes intentaron desahuciar después de siete décadas viviendo en su casa, a la que intentarán volver a expulsar en unos meses… Mi voz es pequeña, sí, pero sirve de altavoz para muchas otras que no se oyen. Las que no salen en la tele, las que sufren en silencio, las que son desahuciadas sin que nadie lo sepa, las que tienen que empezar de cero una y otra vez porque la vivienda se ha convertido en un negocio para gente sin rostro.

¿Cómo soluciono mi problema si lo que tengo delante no es un caso individual sino una injusticia que afecta a un país entero? ¿Cómo puede una persona mayor enfrentarse a un fondo buitre? ¿Cómo puede un barrio seguir vivo si expulsan a quienes lo han cuidado toda la vida? ¿Cómo puede llamarse progreso echar a alguien de su casa porque ya no resulta rentable?

Usted tiene la capacidad, la responsabilidad y el poder de cambiar esto. Tengo claro que lucharé hasta el final por mi caso, pero también por mis vecinas, por mi barrio, por mi sindicato y por todas las personas que vendrán después. Pido que restablezca los contratos indefinidos, que devuelvan la estabilidad y dignidad a las personas que vivimos de alquiler, que frene la especulación y que proteja la vida cotidiana, la que realmente da sentido a lo que somos. Porque mire, señor presidente, cuando termine su mandato, yo querría seguir aquí, en el mismo sitio en el que estaba el día que usted nació».