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Éste es el motivo por el que se están dejando de vender casas en España, según un experto inmobiliario

Algo está cambiando en el mercado de la vivienda en España y empieza a notarse más de lo que parece a simple vista. Durante un tiempo, vender una casa era relativamente sencillo. Bastaba con poner un anuncio, ajustar un poco el precio y esperar llamadas y en muchos casos, ni eso ya que la demanda era tal que no daba tiempo a que pasaran muchas semanas antes de vender.

Pero ese escenario está cambiando, no de forma drástica, pero sí lo suficiente como para que algunos propietarios empiecen a preguntarse qué está pasando. Porque ahora, en muchos casos, las visitas tardan en llegar y las ofertas, cuando llegan, no son lo que se esperaba. Detrás de este cambio hay varias razones, aunque una de ellas empieza a repetirse entre los profesionales del sector. Gustavo Espinosa, experto inmobiliario, lleva tiempo analizando este giro y lo resume explicando que las ventas están cayendo, pero no por un único motivo, sino por una suma de factores que se han ido acumulando en pocos meses.

Éste es el motivo por el que se están dejando de vender casas en España

Este experto inmobiliario, a través de las redes sociales y de su cuenta @temppoinmobiliaria da consejos sobre el mercado de la vivienda y en uno de sus vídeos más comentados, analiza cómo las cosas han ido cambiando y qué factores han provocado que se tarde más tiempo en vender un piso o una casa.

El primer elemento es bastante evidente, aunque no siempre se menciona con claridad. El euríbor ha subido respecto a los niveles que se manejaban hace no tanto, y eso ha encarecido las hipotecas. Puede parecer un detalle técnico, pero no lo es. En la práctica, significa que muchas personas que antes podían plantearse comprar una vivienda ahora no llegan. O llegan, pero con más dudas. Y esa diferencia, aunque sea pequeña en cada caso, acaba pesando en el conjunto del mercado explica el experto.

El problema no es sólo la demanda

Hasta aquí podría parecer que todo se explica por la financiación, pero no es tan simple. Espinosa insiste en que hay otro factor igual de importante, y es el comportamiento de los vendedores. Muchos propietarios siguen actuando como si el mercado no hubiera cambiado. Fijan precios basándose en lo que veían hace un año o en lo que vendió un vecino en su momento, sin tener en cuenta que las condiciones ahora son distintas.

«Las ventas empiezan a caer y casi nadie te cuenta el verdadero motivo», explica. Y añade algo que resume bastante bien la situación: muchos siguen poniendo precios como si la demanda siguiera igual, pero ya no lo está. Ese desajuste genera un bloqueo bastante claro. Los compradores no ven las viviendas como oportunidades, sino como productos caros. Y cuando eso ocurre, la operación se enfría antes incluso de empezar.

Casas que se quedan meses sin vender

Una de las consecuencias más visibles de este cambio es el tiempo que pasan algunas viviendas en el mercado. Hace no tanto, lo habitual era que un piso con buena ubicación y precio razonable se vendiera en pocas semanas. Ahora no siempre es así. Hay anuncios que se alargan durante meses, con pocas visitas y sin ofertas reales. Y eso tiene un efecto añadido: cuando una vivienda lleva mucho tiempo publicada, empieza a generar desconfianza.

Es lo que en el sector se conoce como «quemar» una vivienda. Los posibles compradores la ven una y otra vez en los portales y acaban pensando que algo no encaja, aunque en realidad el problema sea solo el precio.

El comprador ya no es el mismo

También ha cambiado la forma de comprar. Antes, muchas decisiones se tomaban con cierta rapidez. Ahora no. El comprador medio compara más, visita más viviendas, pregunta más y negocia más. Y, sobre todo, se toma su tiempo. . Esto hace que el proceso sea más lento y que las expectativas de los vendedores tengan que ajustarse. Es decir, que ya no basta con tener un buen producto, también hay que encajar en lo que el comprador está dispuesto a asumir en este momento.

Vender sigue siendo posible, pero no de cualquier manera

Con todo esto, la conclusión no es que no se vendan casas. Se siguen vendiendo, pero no al ritmo ni en las condiciones de hace un año. Según Espinosa, quienes quieran cerrar una operación tienen que cambiar el enfoque. El precio ya no es algo que se pueda improvisar. Tiene que estar bien ajustado desde el principio.

A eso se suma la presentación del inmueble, que cada vez pesa más. Fotos, estado de la vivienda, cómo se enseña… todo cuenta. Y, por último, la estrategia de venta. Publicar en un portal ya no es suficiente si no se acompaña de un planteamiento claro. «Hoy más que nunca, precio correcto, buena presentación y buena estrategia de marketing es la diferencia entre vender o quemar la vivienda», señala.