El vestuario cambia el chip: «En el Real Madrid las hostias duran como las alegrías, nada»
El vestuario blanco ya piensa en el partido ante el Bayern
El equipo va a por la Champions
El batacazo de Mallorca no deja víctimas en el Real Madrid
El vestuario del Real Madrid salió tocado de Mallorca, pero no hundido. Más bien lo contrario. Dolió la derrota, dolió porque la Liga se escapa, pero en ese ecosistema no hay tiempo para recrearse en el golpe. «Aquí las hostias duran lo que duran; tan poco como las alegrías», aseguraban al día siguiente en Valdebebas. Por lo que la receta para recuperarse es clara: pensar ya en el Bayern y confían en estar a la altura.
El mensaje interno es claro: el campeonato doméstico se ha puesto casi imposible. Nadie lo dice en voz alta, pero todos lo piensan. El equipo ha dejado pasar demasiadas oportunidades y la sensación es que el tren de la Liga ya no espera. Aun así, no hay espacio para la autocompasión. En el Real Madrid eso no existe y saben que la única opción de título que les queda es la Champions. Y a por ella irán.
Porque esto va de cambiar el chip en cuestión de horas. Literalmente. Desde ayer a las 18:30 horas, el vestuario dejó de mirar a Mallorca para empezar a pensar única y exclusivamente en el Bayern que se celebrará este martes en el estadio Santiago Bernabéu. No hay más. Lo demás sobra. La temporada pasa ahora por Europa, por otra noche grande, por ese escenario donde el club se siente más cómodo cuando todo aprieta.
Arbeloa se lo ha trasladado a la plantilla
Álvaro Arbeloa lo resumió sin rodeos tras el partido: «Sé de lo que son capaces mis jugadores. Sé que entienden la importancia del partido del martes y hay veces que no tienes tu día, que las cosas no te salen y ha sido el día de hoy». Sin dramatismos, pero sin excusas.
El mensaje es directo: reset inmediato. «Hay que cambiar ya el chip, preparar bien ese partido, porque además no tenemos mucho tiempo y la exigencia va a ser altísima el martes». Así funciona esto. Caerse y levantarse en el mismo movimiento, ya que es lo que exige un Real Madrid que vive instalado en la inmediatez.
También hubo guiño al Bernabéu, a ese factor que tantas veces ha marcado la diferencia: «Estoy seguro de que el madridismo nos va a brindar otra noche de Champions». Y no es una frase vacía. En el vestuario saben que, sin la gente, todo es más difícil; con ellos, todo cambia. El coliseo madridista se engalanará para la ocasión, aparcando el disgusto del sábado y centrándose en darlo todo para seguir vivos en la Champions.
Así está el Real Madrid: tocado, sí; fuera de la pelea por la Liga, casi; pero activado. Porque cuando todo se complica, aparece Europa. Aparece la Champions. Y ahí, el Bayern ya espera. Y en el vestuario solo hay una idea: responder.