Tras el episodio racista

El Real Madrid exculpa al Benfica y señala a Prestianni: «Es un canchero maleducado»

El Real Madrid señala a Prestianni y deja claro que no hay ningún problema con el Benfica

"Es un canchero maleducado", aseguran desde el vestuario madridista

Vergüenza en Lisboa: Vinicius acusa a Prestianni de llamarle «mono» y paran el Benfica-Madrid 10 minutos

Cuando el Real Madrid pisa Da Luz ya debería tener claro que no viene a pasar una noche tranquila. Tres visitas, tres momentos para la historia. El 24 de mayo de 2014 la Décima con épica ante el Atlético, el pasado 27 de enero una derrota coronada con un gol de Trubin, portero del conjunto luso, y este 17 de febrero una victoria madridista manchada por el presunto episodio racista que Gianluca Prestianni protagonizó contra Vinicius.

Sobre el césped del estadio lisboeta se vivieron de máxima tensión, con la activación del protocolo antiracismo por parte del árbitro y la posibilidad de que Vinicius se enrocase en su idea de no seguir jugando el encuentro planeando sobre la capital lusa. Pero tras el encuentro, desde el vestuario madridista quisieron poner el foco sobre el culpable de lo sucedido y no generalizar en ningún momento.

«Lo que ha pasado se la obra de un tipo al que se le ha ido la lengua», aseguran desde el Real Madrid. «Un canchero maleduacado», añaden a la hora de hablar de Prestianni. «No se debe genelaizar en ningún caso, ya que la realidad es que un tipo ha estado muy mal», comentan desde la entidad madridista, dejando claro que para el club es mucho más alarmante y preocupante cuando un estadio al unísono carga contra Vinicius, como ha sucedido en algunas ocasiones, que lo vivido en Lisboa.

«No hay enfado con el Benfica ni con su afición», destacan, a pesar de que tras lo ocurrido el estadio reaccionó pitando a Vincius y cantándole «¡vete al carajo, Vincius, vete al carajo!». Además, no dudó aplaudir al presunto racista cuando Mourinho le retiró del partido.

La cronología de una vergüenza

Vinicius firmó una auténtica obra de arte para adelantar al Real Madrid, con un disparo que se coló por la escuadra de Trubin. En la celebración, se dirigió al banderín y empezó a bailar, mientras sus compañeros llegaban para formar una piña. En ese momento, los jugadores de Arbeloa empezaron a recibir una lluvia de objetos, para desconcierto de los futbolistas, que miraban a la grada mientras retiraban los objetos del campo.

Al mismo tiempo, François Letexier, árbitro del encuentro, amonestó a Vinicius, al entender que, en lugar de calmar los ánimos, seguía provocando a la afición rival con gestos como señalarse el nombre.

Pero lo peor estaba por llegar. Cuando ambos equipos regresaban a sus respectivos campos, se produjo el bochorno: un acto de racismo. Prestianni, tapándose la boca, insultó a Vinicius, que corrió inmediatamente hacia el árbitro. «¡Mono!», se leía en los labios del madridista, lo que llevó a Letexier a activar el protocolo contra el racismo y detener el partido.

Arbeloa salió del banquillo retirando a sus jugadores del terreno de juego, mientras Vinicius, tras hablar con Mourinho, sus compañeros y su entrenador, se sentó visiblemente afectado. La tensión en el campo fue máxima, especialmente entre Otamendi y Mbappé. Mourinho y Arbeloa conversaron durante este triste episodio y, tras calmarse ligeramente los ánimos, se le preguntó al afectado si quería continuar.

Mbappé acudió al banquillo para acompañar a Vinicius, que se levantó con poca disposición de volver al césped. Al mismo tiempo llegaron otros compañeros y Arbeloa, que lograron convencerle. También habló con él Simao, secretario técnico del Benfica. Finalmente, el partido se reanudó.

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