Real Madrid

La otra cara de Asencio

El central del Real Madrid se vuelca en Elías, un niño con leucemia

Se espera su vuelta pronto tras unas pequeñas molestias físicas

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La historia de Raúl Asencio va mucho más allá del fútbol. En un momento en el que las lesiones podían apartarle del foco, ha demostrado que su compromiso con el club y, sobre todo, con su gente, es absoluto; su personalidad le define como algo único y poco común para donde está y la edad que tiene. Porque hay gestos que no se entrenan, que nacen del corazón. Y el suyo late al ritmo del Real Madrid.

En las últimas semanas, Asencio ha sido protagonista de una historia que ha emocionado al madridismo. Elías, un niño canario de tan solo ocho años que lucha contra la leucemia, ha encontrado en el jugador un apoyo constante, casi como si fuera parte de su familia. El pequeño recibió un trasplante el pasado 11 de diciembre de 2025, un momento clave en su batalla, y Raúl no dudó en visitarlo al día siguiente para darle fuerza, para hacerle sentir que no está solo.

Al igual que esta misma semana, Raúl Asencio se desplazó hasta la Casa Ronald McDonald en Madrid, un lugar que ofrece apoyo a familias y niños que atraviesan momentos difíciles. Durante casi dos horas, estuvo completamente dedicado a los pequeños, jugando con ellos, escuchando sus historias y compartiendo risas. No se limitó a una visita rápida: se involucró de manera cercana y afectuosa, participando en juegos y actividades, mostrando un lado humano y cercano que va mucho más allá del fútbol.

En el partido frente al Betis, el propio Raúl Asencio vio portería marcando su primer gol con la camiseta blanca; después de celebrar, con la emoción todavía recorriéndole el cuerpo, le dedicó el gol a Elías y, al acabar el partido, le dijo que era su amuleto. No fue solo un gol. Fue un mensaje. Fue fuerza, fue esperanza, fue vida. Son detalles que no aparecen en las estadísticas, pero que construyen algo mucho más grande: legado. Porque mientras muchos miran números, Asencio deja huella en las personas. Y eso, en el fondo, es lo que define a los que trascienden.

Su compromiso no solo se mide en gestos fuera del campo. También se escribe en cada esfuerzo dentro de él. En el partido frente al Albacete, sufrió una fractura y desviación del tabique nasal que le hizo llevar una máscara, sumado a problemas en la tibia. Por último, hace apenas unas semanas, en un partido exigente de Champions ante el Benfica, sufrió un duro choque con Camavinga que le obligó a abandonar el terreno de juego en camilla para acudir al hospital. Apenas unos días después, todavía con el dolor presente, viajó a Vigo junto a sus compañeros, negándose a dejar tirado al equipo, a un partido donde era clave la victoria.

Asencio, máxima implicación

Una cantidad de infortunios que hubiesen alejado a cualquiera durante bastante tiempo de los terrenos de juego, pero el significado de ‘parar’ no es de buen ver en el diccionario del canario. Porque para Raúl Asencio, el escudo no se negocia. Se defiende. Se siente. Se lleva hasta las últimas consecuencias, pase lo que pase.

Dentro del vestuario, su figura es la de un futbolista que quiere sumar siempre, incluso cuando no puede estar al cien por cien. Apoya, anima, empuja. Representa ese espíritu competitivo que ha hecho grande al Real Madrid durante décadas. Fuera del campo, su humanidad lo eleva todavía más. Su relación con Elías no es una anécdota, es un reflejo de lo que es: alguien que entiende que el fútbol también puede salvar, acompañar y emocionar.

Muchos le dieron por ‘muerto’ tras sus errores en Estados Unidos, pero la realidad es que no ha parado de luchar hasta resurgir y poder buscar su sitio en el equipo. Raúl Asencio no solo lucha por volver al césped. Lucha por escribir su historia dentro del club. Por honrar cada oportunidad, por responder a cada muestra de cariño, por estar a la altura de un club que exige alma. Y en cada visita, en cada palabra, en cada esfuerzo al límite, deja claro que su amor por el Real Madrid no se mide en minutos jugados, sino en el coraje con el que decide no rendirse nunca.

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