Debutó y se despidió ante el Betis

Isco cierra el círculo

Isco
A la izquierda, Isco en su último partido en el Bernabéu. A la derecha, Isco celebra su primer gol ante el Betis en su debut.

Isco Alarcón cerró el círculo en el estadio Santiago Bernabéu. El malagueño jugó su último partido como madridista en el coliseo blanco ante el Betis, contra el mismo equipo que debutó en encuentro oficial. El club no le renovará, por lo que el próximo 30 de junio pondrá punto final a su andadura en el Real Madrid, donde ha hecho historia, aunque como reconoció el propio Ancelotti podría haber hecho más. Curiosamente, el italiano era el técnico aquel 19 de agosto de 2013, cuando el de Arroyo de la Miel se estrenó en la que ha sido su casa durante más de ocho años. Aquella calurosa tarde hizo el gol de la victoria en el minuto 87 para conseguir los tres primeros puntos del campeonato.

Isco no tuvo la despedida que se merecía, pero la realidad es que en los últimos tiempos su rendimiento ha ido menguando. No tardó en ganarse a la afición cuando llegó. El Bernabéu abrió los brazos a ese joven que deslumbró en el Málaga y estaba llamado a liderar a la nueva generación de la selección española. Tuvo que hacer mucho menos que otros para que la grada más exigente del fútbol mundial corease su nombre. Y él, no tardó en darles la razón con su calidad.

En su primera temporada jugó muchos minutos y dejó grandes momentos. Su entrada en la final de la Champions contra el Atlético en Lisboa, curiosamente junto a Marcelo, cambió una final que terminó ganando el Real Madrid. También fue titular en la final de la Copa del Rey que ganaron los blancos al Barcelona en Mestalla. Al año siguiente mantuvo su peso en el equipo. En su tercer curso, Benítez relevó a Ancelotti y agarró una titularidad que perdería en los últimos partidos del entrenador madrileño. Luego llegó Zidane y el malagueño ganó la partida a James para convencer al francés. Con él fue Titular en dos finales de Champions y un jugador capital.

Solari, su peor momento

Se fue Zidane y aterrizó en el Bernabéu Lopetegui, el hombre que le abrió las puertas de la selección española y un enamorado de su fútbol. Pero con el cese del vasco fue Solari el que se sentó en el banquillo madridista. Isco ya no era el de antes y el argentino no dudó en relegarle a un segundo plano. Ya nunca más volvería a brillar como antaño.

Regresó Zidane y lo intentó, pero no respondió. Y esta temporada con Ancelotti ha tenido que asumir un papel de actor secundario. «Lo comentábamos antes del partido. Debutó con el Real Madrid contra el Betis, también. Ha tenido una carrera fantástica, ha sido parte importante en todos los logros de esta plantilla en los últimos años. ¿Si ha podido dar más? Sí, pero ha sido una pieza importante. Ha jugado partidos relevantes, finales, pero siempre ha competido y mostrado su calidad. Le deseo lo mejor», explicó el italiano tras el descanso.

La realidad es que el fútbol ha querido que Isco cerrara el círculo contra el equipo con el que lo empezó, el Betis. Mucho ha cambiado la vida en todos estos años para el malagueño, que fue el niño bonito del Bernabéu y en el día de su adiós el respeto se mezcló con la indiferencia. Parece complicado que tenga minutos en la final de la Champions, por lo que salvo sorpresa el madridismo ha dicho adiós a un jugador de leyenda que forma parte de ese equipo que ganó cuatro Champions en cinco años.

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