Sonríe con Baena

Cucurella sólo necesita un socio

Cucurella mostró ante Croacia su mejor versión junto a Baena, que le abrió la banda y le dio libertad para incorporarse al ataque

La conexión con Vinicius sigue siendo una tarea pendiente para Mourinho: el lateral necesita apoyos y respaldo para desplegar su fútbol

Una España colosal

Cucurella sólo necesita un socio

Marc Cucurella sólo necesita un socio por delante para enseñar su mejor versión. Un futbolista con el que entenderse, intercambiar posiciones y atacar sin que cada subida se convierta en un problema cuando se pierde el balón. Ante Croacia, ese compañero fue Álex Baena. La goleada de España en el Sánchez-Pizjuán permitió ver a un lateral alegre, participativo y con criterio para aparecer en campo contrario. Un Cucurella con más libertad y confianza que el que viene jugando en el Real Madrid.

La explicación está en el funcionamiento de la banda izquierda. Baena partió por delante de él, pero su fútbol le llevó hacia dentro. Allí encontró compañeros, ofreció apoyos y dejó un carril para que Cucurella llegase desde atrás. El lateral pudo elegir cuándo incorporarse, sorprender y dar continuidad a las jugadas. Cada movimiento de uno ofrecía una solución al otro.

Eso es lo que necesita Cucurella. Su capacidad ofensiva crece cuando puede aparecer en movimiento, aprovechar un espacio y recibir con la jugada de cara. Ante Croacia encontró ese escenario. Baena le daba una opción por dentro y el equipo acompañaba sus incorporaciones. Con esa estructura, el lateral pudo soltarse sin perder de vista sus obligaciones defensivas.

Baena le abre el camino

La sociedad funcionó porque sus características se complementan. Baena puede comenzar una jugada en la banda y terminarla entre líneas. Tiene pausa para esperar una incorporación y capacidad para devolver el balón en el momento adecuado. Cucurella, mientras tanto, aporta recorrido y profundidad. Cuando el atacante se mete hacia dentro, el lateral ensancha el campo.

También hay un entendimiento necesario después de perder la pelota. La disposición para presionar, cerrar espacios y acompañar el esfuerzo permite que Cucurella defienda dentro de una estructura. Esa confianza influye en su siguiente decisión: un lateral que siente respaldo se atreve a subir con mayor frecuencia y llega con más determinación.

Con Nico Williams, la relación cambia. El extremo ofrece velocidad, desborde y una amenaza directa que obliga al rival a retroceder. Cucurella puede acompañarlo, doblarlo o darle un apoyo para empezar de nuevo. Es otra manera de atacar. La diferencia con Baena está en la frecuencia de las asociaciones cortas y en los espacios que cada uno busca ocupar. El partido ante Croacia mostró lo cómodo que se siente el lateral cuando tiene cerca a un futbolista que interpreta sus movimientos.

Una tarea pendiente en el Madrid

En el Real Madrid, esa conexión con Vinicius todavía necesita trabajo. El brasileño reclama el balón para encarar y encuentra en el costado izquierdo uno de sus principales puntos de partida. Cucurella debe interpretar cuándo pasar por fuera, cuándo ofrecerse por dentro y cuándo quedarse para proteger al equipo. Si esos movimientos no están coordinados, la banda pierde fluidez y el lateral termina pendiente de demasiadas cosas.

El repliegue también condiciona su juego. Cuando la ayuda llega tarde, Cucurella tiene que vigilar su espalda y medir cada incorporación. Esa responsabilidad reduce su presencia ofensiva y dificulta que aparezca con la naturalidad que mostró con España.

Mourinho tiene ahí una tarea: conseguir que Cucurella y Vinicius se hagan mejores cuando juegan juntos. El lateral puede ofrecerle apoyos, arrastrar defensores y abrirle caminos al brasileño. Para hacerlo necesita coordinación y respaldo. Ante Croacia, Baena le proporcionó ambas cosas. Cucurella volvió a demostrar que tiene fútbol para pesar en ataque. Sólo necesita un socio.

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