Relaciones interpersonales

Valérie Perrin, escritora francesa: «Aprende a dar la ausencia a quienes no han comprendido la importancia de tu presencia»

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  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

Hay personas a las que dedicamos tiempo, atención y afecto incluso cuando no recibimos lo mismo a cambio. Seguimos estando disponibles, escuchamos sus problemas y buscamos mantener el vínculo, con la esperanza de que algún día comprendan la importancia que tienen para nosotros. Sin embargo, llega un momento en el que conviene preguntarse cuánto nos cuesta mantener esa relación.

La reflexión de Valérie Perrin gira precisamente en torno a esa idea. La escritora francesa, autora de la novela Cambiar el agua a las flores, está asociada a una frase que invita a dejar de estar siempre presentes para quienes no valoran nuestra compañía. Su mensaje no consiste en dejar de querer a los demás, sino en entender que el afecto también necesita reciprocidad.

Alejarse también puede ser una forma de quererse

«Aprende a dar la ausencia a quienes no han comprendido la importancia de tu presencia», argumenta Perrin. Esta frase plantea una idea que va más allá de las relaciones sentimentales. También puede aplicarse a las amistades, los vínculos familiares y cualquier relación en la que una persona siente que hace todo el esfuerzo por mantenerla.

Esta reflexión está relacionada con el respeto hacia uno mismo y con la capacidad de reconocer cuándo una relación deja de ser equilibrada. Tomar distancia no tiene por qué ser una manera de castigar al otro ni una estrategia para conseguir que vuelva. En ocasiones, simplemente significa dejar de invertir tanta energía en alguien que no demuestra el mismo interés.

No todos los vínculos están destinados a durar

Una de las razones por las que resulta tan difícil alejarse es la esperanza de que las cosas vuelvan a ser como antes. A veces nos aferramos a los buenos recuerdos o a la posibilidad de recuperar una relación que ya no funciona de la misma manera. También puede pesar el miedo a perder definitivamente a alguien importante.

Sin embargo, no todas las relaciones tienen que terminar para que sea necesario cambiar la forma de vivirlas. Algunas pueden mejorar mediante el diálogo y el compromiso mutuo. Otras, en cambio, se sostienen únicamente porque una de las partes continúa haciendo esfuerzos. Aprender a distinguir ambas situaciones permite tomar decisiones más conscientes y proteger el propio bienestar.

La reflexión de Perrin recuerda que es posible seguir sintiendo cariño por alguien sin mantenerlo en el centro de nuestra vida. Echar de menos a una persona no obliga a regresar a una situación que nos hace daño. A veces, avanzar consiste en aceptar que una historia fue importante, pero que no tiene por qué continuar para siempre.

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