Psicología

La psicología dice que los adultos que recogen la basura del suelo no son limpios, en realidad tienen «interiorizada la idea de que algunas cosas no son sólo responsabilidad de quien las ha hecho»

Imagen generada con IA.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Vas caminando por la calle, ves una botella de plástico o un papel tirado en el suelo y, aunque no lo hayas dejado tú, decides recogerlo y depositarlo en una papelera. Para algunas personas es un gesto insignificante y para otras, una forma de entender la convivencia. La psicología estudia comportamientos como este para comprender por qué hay personas que se implican en el cuidado de los espacios públicos, incluso cuando el problema lo ha generado alguien más. Detrás de esa decisión pueden existir valores como la responsabilidad colectiva, la empatía y el sentido de pertenencia a una comunidad.

No todo depende de quién ha ensuciado

Recoger un residuo ajeno puede reflejar una manera de entender la responsabilidad que va más allá de las obligaciones individuales. Quienes actúan así pueden considerar que mantener limpio un parque, una playa o una calle beneficia a todos y que, por tanto, contribuir a ello no depende exclusivamente de quien ha generado la suciedad.

Una investigación publicada en 2025 analizó a 547 adultos australianos que recogían basura durante sus paseos. Los participantes señalaron motivaciones relacionadas con la responsabilidad social, la conciencia ambiental y la influencia de otras personas. El estudio también encontró una relación entre la recogida habitual de residuos y experiencias previas en actividades comunitarias de limpieza.

El compromiso con los demás también influye

La psicología distingue entre evitar contaminar por cuenta propia y actuar para reducir los efectos de la conducta de otras personas. Un estudio examinó precisamente estas dos formas de implicación y analizó cómo influyen las normas personales, el vínculo con la comunidad y las emociones anticipadas.

Los resultados ayudan a entender por qué alguien puede recoger una lata que no ha tirado, ya que no sólo intenta mantener limpio el entorno, sino que puede sentir que ese espacio compartido también le importa. Sin embargo, estos factores no permiten afirmar que todas las personas que recogen basura tengan la misma personalidad ni que quienes no lo hacen carezcan de conciencia social.

Un gesto pequeño con impacto colectivo

El comportamiento de los demás también puede influir. Si una persona observa que otros cuidan un lugar, puede interpretar que mantenerlo limpio es una norma compartida y actuar de manera similar. En cambio, cuando la suciedad se acumula y nadie interviene, puede extenderse la impresión de que ese espacio no se cuida.

Eso no significa que la responsabilidad deba recaer únicamente en los ciudadanos. Los servicios de limpieza, la disponibilidad de papeleras y la gestión pública de los residuos también resultan fundamentales. Recoger algo del suelo puede ser una contribución positiva, pero no sustituye las obligaciones de quienes ensucian ni las de las administraciones.

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